Inteligencia artificial y poder geopolítico / IV

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Inteligencia artificial y poder geopolítico / IV

SOMOSMASS99

José Luis Martínez Rosas* / SomosMass99

Jueves 15 de octubre de 2026



Situación y riesgos para México a partir de evidencias en intervención, procesos electorales, guerras en curso y golpes blandos.

7. Golpes blandos en América Latina: la fase algorítmica

Con los elementos anteriores es posible releer la historia reciente de la desestabilización política latinoamericana como una secuencia de aprendizaje tecnológico. En una primera fase (2012-2018), las operaciones de guerra judicial y mediática -los casos paradigmáticos de Paraguay 2012, Brasil 2016 y la ofensiva del lawfare contra liderazgos progresistas- se apoyaron en medios tradicionales y en redes sociales operadas manualmente. En una segunda fase (2018-2022), la microsegmentación psicométrica inaugurada por Cambridge Analytica -empresa que, según las investigaciones parlamentarias británicas y la prensa internacional, operó o exploró operaciones en México, Brasil, Argentina y Colombia- y las granjas de bots industrializaron la manipulación: el estudio de la crisis boliviana de 2019 documentó la creación de decenas de miles de cuentas automatizadas en Twitter en los días del derrocamiento de Evo Morales, amplificando artificialmente la narrativa del fraude y del vacío de poder. En la tercera fase, abierta hacia 2023 con la disponibilidad masiva de IA generativa, la fabricación de evidencia sintética: audios, videos, imágenes y documentos falsos indistinguibles de los reales; se suma al arsenal, como lo mostraron los casos brasileño y colombiano ya examinados.

La estructura del golpe blando algorítmico puede sintetizarse así: 

  1. Saturación del espacio informativo con contenidos sintéticos y amplificación coordinada que erosionan la confianza en el gobierno y en las instituciones electorales; 
  2. Microsegmentación de audiencias para entregar a cada grupo social la versión de la mentira que más lo moviliza; 
  3. Fabricación de crisis de legitimidad -fraudes inexistentes, escándalos apócrifos, pánicos económicos- que justifican la movilización de calle o la intervención de actores institucionales; y 
  4. En el límite, la articulación con presión externa, sanciones o, como demostró Venezuela, acción militar directa asistida por IA.

Lo distintivo de la fase actual no es la novedad de los fines, tan antiguos como la doctrina Monroe, sino la escala, la velocidad y la falta de evidencias o pruebas que la IA otorga a los medios. Una operación que en 2010 requería medios de comunicación aliados, años de trabajo y miles de operadores puede hoy ejecutarse con presupuestos modestos, plazos de semanas y autoría técnicamente -aunque no políticamente- inatribuible.

8. México: evidencias, vulnerabilidades y riesgos

México reúne todas las condiciones para ser objetivo prioritario de las modalidades descritas: frontera con la potencia hegemónica, gobierno de orientación nacional-popular en tensión con intereses estadounidenses en materia energética, migratoria y de seguridad, un ecosistema mediático concentrado e históricamente hostil a los gobiernos de la Cuarta Transformación -4T-, y una penetración digital masiva sin marco regulatorio de IA. Las evidencias de aplicación ya disponibles pueden ordenarse en cuatro rubros.

8.1. Suplantación sintética de la autoridad presidencial

La presidenta Claudia Sheinbaum se ha convertido en blanco sistemático de la suplantación mediante IA. Desde su etapa como precandidata, en 2023-2024, circularon deepfakes que la mostraban promoviendo inversiones fraudulentas en supuestas empresas petroleras (Pasión Móvil, 2026). Ya en la presidencia, los análisis especializados registran que los fraudes con IA crecieron 500% en México, impulsados por deepfakes y clonación de voz, y ubican a Sheinbaum entre las diez figuras públicas más suplantadas del país, única personalidad política en ese grupo (SPR Informa, 2026b; El Imparcial, 2026b). Durante el Mundial de Futbol de 2026 la técnica alcanzó difusión masiva: videos y audios sintéticos de la presidenta anunciando falsamente la cancelación de la sede mexicana, la prohibición de transmitir partidos o días feriados inexistentes acumularon decenas de miles de interacciones antes de ser desmentidos por los verificadores (Grupo Animal, 2026). Aunque buena parte de estos contenidos persigue fines de fraude económico, su efecto político es acumulativo: normalizan la duda sobre la palabra presidencial y ensayan la infraestructura -incluyendo voces clonadas, rostros sintéticos y canales de distribución- que una operación de desestabilización podría activar en una coyuntura crítica en el futuro.

8.2. Amplificación artificial coordinada y propaganda computacional

Los monitoreos oficiales y periodísticos han comenzado a documentar operaciones de amplificación artificial en la conversación política mexicana: análisis recientes detectaron indicios de coordinación automatizada en campañas de X detonadas a partir de noticias falsas contra el expresidente López Obrador (SPR Informa, 2026b). Este hallazgo se suma a una genealogía conocida: desde los llamados peñabots de la década de 2010 hasta la operación de Cambridge Analytica en el país durante el ciclo 2017-2018, México ha sido terreno de experimentación continental de la propaganda computacional. 

La diferencia con estas campañas de desinformación es que ahora las granjas de bots incorporan generación automática de texto, imagen y video, lo que multiplica su productividad y dificulta su detección.

8.3. Precedentes de vigilancia y dependencia tecnológica

El tercer rubro es estructural: México es uno de los países del mundo con mayor historial documentado de uso del software espía Pegasus contra periodistas, defensores de derechos humanos y opositores durante varios sexenios desde 2012 hasta 2018; este precedente demuestra que la disposición de actores estatales y paraestatales a emplear tecnología de vigilancia de punta contra la sociedad civil. A ello se agrega la dependencia casi total de infraestructura extranjera: los modelos de IA, las nubes de cómputo, las plataformas sociales y los cables por los que circula la vida digital mexicana pertenecen a corporaciones estadounidenses integradas, como mostró el caso Anthropic-Palantir, al complejo tecnológico-militar norteamericano. En un escenario de conflicto bilateral agudo, esa dependencia es una vulnerabilidad de seguridad nacional de primer orden, comparable a la dependencia energética o alimentaria.

8.4. Vacío regulatorio y horizonte electoral 2027

El cuarto rubro es normativo. Al cierre de este documento, el Congreso de la Unión mantenía congeladas 67 de las 85 iniciativas presentadas desde 2023 para regular la IA, incluidas al menos cinco enfocadas específicamente en su uso en campañas electorales, mientras los analistas advierten que una guerra de bots, deepfakes y perfiles inflados prefigura ya las campañas de 2027 (Excélsior, 2026). 

La presidenta Sheinbaum anunció en enero de 2026 una estrategia gubernamental contra los fraudes con deepfakes y convocó a un debate nacional sobre regulación de la IA, a desarrollarse tras el Mundial, con el compromiso explícito de no incurrir en censura (UnoTV, 2026; SPR Informa, 2026b). 

El contraste de México con Brasil es elocuente: mientras aquel país llega a sus elecciones de 2026 con reglas de trazabilidad y sanción vigentes desde 2023, México se aproxima a su ciclo intermedio de 2027 -que incluirá además la elección judicial en su segunda fase inédita- sin marco legal alguno sobre IA electoral.

8.5. El riesgo geopolítico mayor

Finalmente, el caso venezolano obliga a nombrar el riesgo mayor sin eufemismos. La operación del 3 de enero de 2026 estableció que Washington está dispuesto a ejecutar acciones militares directas contra gobiernos latinoamericanos calificados unilateralmente por el propio gobierno norteamericano como narco-Estados, y que dispone de la arquitectura algorítmica para hacerlo con precisión y costo político tolerable. 

El discurso estadounidense que asocia al Estado mexicano con los cárteles -alimentado por la designación de estas organizaciones como terroristas y por corrientes políticas que abogan abiertamente por intervenciones armadas en territorio mexicano- replica el guion de ablandamiento aplicado a Venezuela. México no es Venezuela: su peso económico, su integración comercial con Estados Unidos y su tamaño hacen improbable una réplica mecánica. 

Pero la improbabilidad no es imposibilidad de que ocurra en México u otro país, y las fases previas de un golpe blando: saturación informativa, deslegitimación algorítmica, fabricación de consenso intervencionista en la opinión pública estadounidense y mexicana; pueden desplegarse, y existen indicios de que se despliegan ya, sin disparar un solo tiro. La defensa nacional del siglo XXI comienza, por tanto, en la llamada infoesfera.

9. El Estado mexicano ante el entorno geopolítico-algorítmico (2026-2030)

Como síntesis diagnóstica de las secciones anteriores, la Tabla 1 presenta la matriz (FODA) de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas del Estado mexicano frente al doble registro -cinético y cognitivo- del poder algorítmico. 

El análisis interno (fortalezas y debilidades) considera las capacidades institucionales, tecnológicas y sociales del país, mientras que el análisis externo (oportunidades y amenazas) considera el entorno geopolítico configurado por los casos de Venezuela, Colombia, Brasil, Ucrania e Irán.

Tabla 1

El Estado mexicano frente al poder geopolítico-algorítmico, Matriz FODA en el horizonte 2026-2030:

Fortalezas (interno)

Debilidades (interno)

  1. Legitimidad social del gobierno y canal de comunicación directa (conferencias matutinas) que permite desmentidos rápidos frente a contenidos sintéticos.

  2. Tradición diplomática de no intervención (doctrinas Juárez y Estrada) que otorga autoridad moral en foros multilaterales.

  3. Peso económico e integración productiva vía T-MEC, que eleva el costo de cualquier acción coercitiva directa.

  4. Sistema de universidades y centros públicos de investigación con masa crítica para desarrollar capacidades propias de IA.

  5. Ecosistema activo de verificación periodística que ha detectado y desmentido con rapidez los deepfakes presidenciales.

  1. Vacío regulatorio: 67 de 85 iniciativas de ley sobre IA congeladas en el Congreso; sin marco para IA electoral rumbo a 2027.

  2. Dependencia casi total de infraestructura extranjera: modelos, nubes de cómputo, plataformas y cables.

  3. Precedentes internos de vigilancia ilegal (Pegasus) que erosionan la confianza ciudadana en el Estado como regulador.

  4. Brechas de alfabetización digital y algorítmica en amplios sectores de la población.

  5. Capacidades públicas de ciberseguridad y análisis forense digital limitadas, fragmentadas y sin coordinación central.

Oportunidades (externo)

Amenazas (externo)

  1. Ventana legislativa 2026-2027: debate nacional de regulación de IA anunciado por el Ejecutivo tras el Mundial.

  2. Modelo regulatorio brasileño (trazabilidad y sanción del engaño) disponible para adaptación inmediata.

  3. Espacio para liderazgo latinoamericano en soberanía tecnológica: cómputo compartido y modelos de lenguaje públicos en español vía CELAC.

  4. Reconfiguración multipolar que permite diversificar alianzas tecnológicas (Unión Europea, BRICS+, Asia).

  5. Relocalización productiva (nearshoring) como palanca para negociar transferencia de tecnología y reglas de datos.

  1. Doctrina intervencionista inaugurada con la captura de Maduro y narrativa del narco-Estado aplicada a México.

  2. Escalada documentada de suplantación sintética (+500% en fraudes con IA) con la presidenta como blanco recurrente.

  3. Operaciones de amplificación artificial coordinada, internas y externas, rumbo al ciclo electoral de 2027.

  4. Integración del complejo tecnológico-militar estadounidense (precedente Anthropic-Palantir) con acceso a los datos de usuarios mexicanos.

  5. Polarización política interna explotable como vector de golpe blando algorítmico.

Nota. Elaboración propia con base en las evidencias documentadas en las secciones 2 a 8 de este ensayo.

La lectura cruzada de la matriz sugiere la estrategia general: 

  1. Usar las fortalezas diplomáticas y de legitimidad para aprovechar la ventana regulatoria y la cooperación latinoamericana (estrategia FO); 
  2. Corregir el vacío normativo y la dependencia tecnológica antes de que las amenazas del ciclo 2027 las exploten (estrategia DA); y 
  3. Convertir la capacidad científica nacional en infraestructura soberana que reduzca la exposición al complejo tecnológico-militar externo, principalmente norteamericano e israelí (estrategia FA). 

El mayor riesgo identificado es la conjunción DA por excelencia: llegar a las elecciones de 2027 sin regulación, sin capacidades forenses y con una ofensiva de evidencia sintética en pleno despliegue.


Enlaces a la primera parte, segunda parte, tercera parte.


* José Luis Martínez Rosas es psicólogo social y académico mexicano experto en innovación y práctica educativa; investiga sobre geoeducación, geocultura y geopolítica.

Imagen de portada (ilustrativa): El Heraldo / Instagram.



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