Lula transmite un mensaje poderoso en la apertura de la Asamblea General de la ONU

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Lula transmite un mensaje poderoso en la apertura de la Asamblea General de la ONU

SOMOSMASS99

Ricardo Martins*

Jueves 24 de septiembre de 2026


Mientras Trump eligía el camino de la barbarie, amenazando con aniquilar la República Islámica y desmantelar instituciones internacionales, Lula subió al púlpito de la ONU para defender otro camino: la diplomacia, el diálogo y la civilización, y cuestionó una idea fundamental de las Relaciones Internacionales.

Los principales mensajes de política internacional y geopolítica en el discurso de Lula ante la Asamblea General de la ONU pueden resumirse de la siguiente manera:

  • Credibilidad ante la ONU y la crisis del multilateralismo:Lula sostiene que la ONU está fallando en su misión central de prevenir la guerra, con la parálisis del Consejo de Seguridad y el poder de veto de las grandes potencias socavando su legitimidad.
  • Política de grandes potencias frente a derecho internacional:Critica lo que describe como la creciente aceptación de la "ley de los más fuertes", argumentando que los estados poderosos no pueden tratar las reglas internacionales como opcionales. Presenta esto no como idealismo, sino como una cuestión de realismo político.
  • Una nueva carrera armamentística global:Lula advierte que el número de conflictos armados ha alcanzado su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial y que enormes recursos se están destinando al rearme, aumentando el riesgo de que las guerras regionales se conviertan en conflictos globales.
  • Multilateralismo frente a unilateralismo:Una de sus decisiones geopolíticas centrales es entre multilateralismo y unilateralismo, junto con democracia frente a extremismo y soberanía frente a subordinación. Brasil se presenta como defensor de un orden internacional basado en reglas y más plural.
  • Gaza y Oriente Medio:Lula critica duramente la conducta de Israel en Gaza mientras condena los ataques de Hamás contra civiles israelíes. Sostiene que la presión sobre la CPI debilita la rendición de cuentas y advierte que los asentamientos en Cisjordania están socavando la posibilidad de una solución de dos Estados.
  • Ormuz y las consecuencias económicas globales de la guerra:El conflicto en torno al Estrecho de Ormuz no se presenta simplemente como un problema de seguridad regional, sino como una amenaza para el comercio global, con precios más altos de combustible, fertilizantes y alimentos afectando a poblaciones en todo el mundo.
  • Rusia–Ucrania: diplomacia en lugar de victoria militar:Lula sostiene que la guerra entre Rusia y Ucrania ha producido una tragedia humanitaria continua y que no habrá ganadores en el campo de batalla. Destaca la iniciativa Amigos de la Paz, que involucra a Brasil y China, como ejemplo de esfuerzos diplomáticos fuera del marco tradicional occidental.
  • Brasil rechaza una jerarquía regional dominada por Estados Unidos:En América Latina, Lula enfatiza la asimetría creada por la proximidad geográfica a la principal potencia militar mundial y advierte contra nuevas tendencias hegemónicas. Su formulación es explícita: "Brasil no encaja en el patio trasero de nadie."
  • Autonomía estratégica latinoamericana:Brasil pide socios regionales centrados en el desarrollo en lugar de en la alineación ideológica. Lula sostiene que las diferencias ideológicas no deberían impedir una mayor integración regional.
  • Oposición a la injerencia extranjera y a las esferas de influencia:Critica la interferencia en los procesos electorales, la división del mundo en zonas de influencia y lo que describe como incursiones neocoloniales por recursos estratégicos. La soberanía y el derecho de los pueblos a determinar su propio futuro político son temas recurrentes.
  • Venezuela, Nicaragua, Haití y Cuba:Lula vincula varias crisis latinoamericanas con la cuestión más amplia de la soberanía y la presión internacional. Afirma que los venezolanos deben determinar su propio destino, critica las restricciones a la participación de la oposición en Nicaragua, destaca la respuesta de la comunidad internacional a Haití y condena el embargo económico y energético contra Cuba.

Impugnando una idea fundamental de las Relaciones Internacionales

La afirmación de Lula —"La guerra no es la continuación de la política por otros medios. Es el completo colapso de la política."— puede interpretarse como un desafío directo a la famosa proposición del teórico militar prusiano Carl von Clausewitz de que la guerra es la continuación de la política por otros medios. En la formulación de Lula, la relación se invierte: la guerra no representa la extensión exitosa de la estrategia política; demuestra que los mecanismos políticos han fallado.

Esto es importante para las relaciones internacionales contemporáneas porque la proposición de Clausewitz ha influido profundamente en el pensamiento estratégico, especialmente en la idea de que la fuerza militar puede ser un instrumento de la política estatal. La formulación de Lula cuestiona esta lógica al anteponer la diplomacia, la negociación y el compromiso político al poder militar. Una vez que los mecanismos políticos colapsan, la confrontación militar se vuelve posible — pero eso no convierte la guerra en una continuación de la política en ningún sentido constructivo.

La distinción también desafía una concepción más realista de la política internacional, en la que los Estados operan en un sistema internacional anárquico, persiguen intereses nacionales y mantienen el poder militar como un instrumento esencial de supervivencia. Lula no niega la política de poder; de hecho, se refiere explícitamente a las realidades del poder. Pero rechaza la idea de que aceptar la lógica de la fuerza sea necesariamente la respuesta más realista. Su argumento es que, en un mundo interdependiente, el realismo genuino requiere que los Estados reconcilien los intereses nacionales con intereses internacionales más amplios.

Esto genera una tensión conceptual importante: ¿el realismo trata de aceptar la inevitabilidad de la competencia de poder o de evitar que la competencia de poder se convierta en guerra? Lula claramente favorece la segunda interpretación.

Su argumento también refleja una contestación más amplia de la teoría de las RI centrada en Occidente. Gran parte de la teoría tradicional de las RI se construyó en torno a las experiencias europeas de guerras interestatales, política de equilibrio de poder y competencia entre grandes potencias. La intervención de Lula introduce otra perspectiva: la de un gran país del Sur Global cuya experiencia histórica incluye colonialismo, esclavitud, dictadura militar, dependencia económica y luchas por la soberanía. Desde esta perspectiva, el sistema internacional no puede entenderse exclusivamente a través de los cálculos estratégicos de las grandes potencias.

Por eso la declaración se conecta de forma natural con la otra formulación de Lula: "multilateralismo o unilateralismo, democracia o extremismo, soberanía o subordinación." El argumento subyacente es que la política internacional no debe reducirse a la distribución de capacidades militares. Las instituciones, la diplomacia, la soberanía, el derecho internacional y la negociación política son en sí mismos instrumentos de poder — y potencialmente instrumentos para prevenir la guerra.

Por tanto, hay una proposición teórica más profunda detrás de las palabras de Lula:

Si la política se entiende como la gestión de intereses en competencia mediante la negociación, las instituciones y el compromiso, entonces la guerra no representa la continuación de la política sino el fracaso de esos mecanismos.

Esto no elimina el papel del poder o del conflicto en las relaciones internacionales. Más bien, redefine lo que debe significar el "realismo": no solo prepararse para la guerra, sino reconocer los enormes costes políticos, económicos y humanitarios de permitir que los conflictos lleguen al punto en que la fuerza militar se convierta en el instrumento principal.

Eso convierte la frase de Lula en una de las partes más significativas intelectualmente del discurso. No es simplemente un llamado a la paz. Es un desafío implícito a la jerarquía teórica que sitúa el poder militar en el centro de la política y la diplomacia internacionales en un papel secundario.

El mensaje geopolítico general

El mensaje central de Lula es que el sistema internacional está siendo desestabilizado por la rivalidad entre grandes potencias, el unilateralismo, el rearme militar y la erosión del derecho internacional. Su respuesta es un orden más genuinamente multilateral y multipolar en el que la soberanía, la diplomacia y el Sur Global tengan mayor peso, y en el que ninguna gran potencia —ni Estados Unidos ni otra— pueda dictar las decisiones de otras naciones.


* Ricardo Martins – Doctor en Sociología, especialista en política europea e internacional, así como en geopolítica.

Fuente: New Eastern Outlook.

Foto de portada: New Eastern Outlook.



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