La OSUG, los políticos y la empatía

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La OSUG, los políticos y la empatía

SOMOSMASS99

Iván Arellano Naranjo

Jueves 23 de abril de 2026


Los recuerdos serán unos grumos de sombra

agazapados como brasa vieja

en el fogón. El recuerdo será la llama

que aún ayer mordía los ojos apagados.

- Cesare Pavese.


Arremangarse la camisa, atender de tiempo completo las necesidades laborales y artísticas de la OSUG... Hasta ahora el aura que rodeaba a la OSUG desde su fundación, si no era igual, se parecía mucho a la Orquesta Filarmónica del Bajío. Como si fueran hermanas y, lo mismo, el resultado de la fusión de ambas: el poder, el prestigio y el dinero las envolvían. De muy diferente forma, al final eran hijas del mismo dolor.

José Luis Castillo, sin proponérselo, borró en lo posible la imagen anacrónica de la estrella de nuestro relato.  Siguió sin hacer antesalas, hablaba lo necesario con el rector y los funcionarios culturales de la dependencia universitaria. A lo largo del año, de directores huéspedes e invitados, el arte de la música hizo visible lo que se había dejado pasar y que con el tiempo vislumbró la cara de una peligrosa costumbre: permitió percibir, entre varias cosas, que era necesario cubrir los lugares libres de la orquesta no por invitación o con músicos extras (debe mencionarse que fueron muy valiosos, aportaron y se les guardó agradecimiento), sino que en lo inmediato se trataba de emitir convocatorias en base a la Norma Universitaria. Es decir, invitar, motivar la participación de los mejores cuadros disponibles para audicionar. Las audiciones eran lugar viviente donde los malos hábitos o las malas costumbres podían haberse ensanchado y perpetuado.

Otra cosa. De entre los logros debemos contar que pudo convivir con los políticos de ese tiempo, con sus crisis, con las devaluaciones, con las consecuencias del error de diciembre. Ernesto Zedillo va a la mitad de su autoritarismo, el Fobaproa, Aguas Blancas, Ferrocarriles Nacionales son asuntos demasiado cuestionables por dañinos y que quedarán en la memoria. Por otra parte, Fox se halla bien establecido como gobernador, cuidando todo, buscando poder, prestigio, dinero y, por encima de causas y principios, persigue con uñas y dientes lo que le dieron por llamar el “voto útil”: bien apuntado para lanzarse a la grande en el entonces próximo 2000.

Entonces la OSUG, bien y de buenas. Se desenvolvía con ética, lo que la dotaba de fortaleza moral y autoridad artística.

La música ocupó el primer lugar. Se ganó con justicia el respeto no solo de la comunidad universitaria sino de la población en general. Al gobierno del estado algo le correspondió. Mencionamos una muestra, una pauta que siguió la dirección en favor de los compositores y de la programación de la OSUG: a mitad de la semana de ensayos, con el fin de preparar un concierto de temporada y la Orquesta estaba por iniciar el trabajo del día, llegaron funcionarios de la universidad y del gobierno del estado. Sucedía que el gobernador tenía una reunión con empresarios y había la determinado llevarla a cabo en el Teatro Principal, sede de la OSUG. Los funcionarios dijeron que había que abandonar el teatro. La junta con los inversionistas se pensaba para las diez de la mañana, misma hora de inicio del cotidiano estudio de la Orquesta. El director titular planteó el asunto al pleno y se decidió en beneficio de la música programada con antelación, llevar a cabo un ensayo extraordinario por esa ocasión de diez a doce y media de la mañana sin interrupción. “Ensayo corrido”, lo llamaban. Cancelar un ensayo programado y necesario podría afectar la calidad del resultado. La organización estaba huyendo de las malas prácticas.

El tema de la OSUG tenía historia. Hay casas o edificios que se dejan de habitar o sufren maltrato y los ingenieros y/o arquitectos prefieren a veces mejor construir algo totalmente nuevo. Hay ejemplos de orquestas que desaparecieron para iniciar un proyecto nuevo, existen varias muestras en el país. Nos conviene pensar que al maestro José Luis Castillo, la OSUG le generó tal empatía que le llevó a asumir como propios varios temas que le eran ajenos como proyectos musicales. Nos referimos a la primera OSUG y la Orquesta Filarmónica del Bajío. De “ambas dos”, como diría don Vicente Fox Quesada.


Imagen de portada: Vicente Fox. | Foto: Wikimedia Commons.



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