La OSUG, lo pasado pasado
SOMOSMASS99
Iván Arellano Naranjo
Jueves 2 de abril de 2026
Cantares
No os mováis
Dejad hablar al viento
ése es el Paraíso.
- Ezra Pound. (1885-1972)
Como un cuento de hadas... sucede que la Cenicienta anda en una búsqueda que le quita el sueño teniendo la solución delante de sus oídos. El príncipe no sabe nada ni entiende otra cosa que no sea la música, trabaja con la vista puesta en un único objetivo: LA MÚSICA. La Cenicienta dedica a lo que siempre debió su tiempo, a estudiar y a preguntar intuyendo la cercanía de un porvenir diferente.
Las actividades artísticas del primer semestre de 1997 comienzan sin incertidumbre, sin dudas: el elegido entra por la puerta principal. Hubo tela de donde cortar en el 96, muchos programas nuevos, mucha música desconocida, buenas batutas, buenos candidatos, buen contacto y buena comunicación entre ellos y los funcionarios universitarios. Los instrumentistas se sienten importantes en su opinión, su punto de vista, sus dudas, sus inquietudes, sus propuestas. Se trabajó, se creó una relación que, aunque hubo cosas por resolver, no dejó pendiente que determinara de forma negativa su futuro.
En la ciudad de Puebla, en el transcurso de una gira, la orquesta le otorgó al excelente contrabajista Juan Vázquez el encargo de comunicarle a José Luis Castillo la decisión que tomaron acerca del nombramiento de director titular. Los músicos de la OSUG hicieron la política a un lado; el ambiente en todo el país se hallaba sumamente politizado. En marzo del 94 habían asesinado a Luis Donaldo Colosįo y en enero del 95 las familias sufrían el error de diciembre, del que ni Carlos Salinas de Gortari ni Ernesto Zedillo reconocían responsabilidad. Después de la fusión de la Filarmónica del Bajío con la OSUG todo lo concerniente a la orquesta pasaba no nada más por el rector, sino también por el gobernador.
Vicente Fox Quezada era gobernador del estado de Guanajuato desde 1995. Contendió por el Ejecutivo en 1991 y perdió con el priista Ramón Aguirre Velázquez. El priista no tomó posesión, pese a que los números le daban ventaja clara y suficiente. Los de Aguirre, fueran los que fueran, llevaban el sello de la derrota o el de juegas y te regresas. Salinas de Gortari fue muy sensible a las protestas de los panistas, tenía a flor de piel las protestas del Frente Democrático Nacional del 88, cuando perdió con Cuauhtémoc Cárdenas. Fox protestó por instinto, porque no le quedaba de otra y porque Cuauhtémoc Cárdenas lo había puesto de moda.
El patriarca del neoliberalismo estudiado en Estados Unidos tenía en mente que nada parecido a la izquierda llegara a ocupar la presidencia de México. ¿Qué tal un bipartidismo parafraseando a nuestros vecinos del norte? De acuerdo al gusto de la gente, un sexenio gana PAN y al otro el PRI. Por lo pronto en Guanajuato, luego de las protestas, que por cierto no fueron muchas, el Congreso del Estado cien por ciento priista nombró como gobernador interino a Carlos Medina Plascencia, panista al que únicamente lo conocían en León por haber ganado la presidencia municipal. Gobernó con mayoría de colaboradores priistas a falta de cuadros panistas capaces y con experiencia.
Antes de que el interino recibiera el poder de parte del saliente Rafael Corrales Ayala, las huestes del PRI se hicieron sentir y, acompañados por gente sin militancia dentro del partido como el maestro Sergio Cárdenas, director titular de la Orquesta Filarmónica del Bajío, tomaron por asalto el Congreso del Estado con la finalidad de impedir que Medina Plascencia tomara el gobierno con la exigencia de que se respetara al triunfo de Ramón Aguirre Velázquez. Desafortunadamente para la gente de Aguirre, desde Los Pinos llegó la información de que el gobernador electo debía renunciar antes de rendir protesta constitucional y regresar a México.
Carlos Salinas de Gortari llegó a Guanajuato al inicio de los 90 a inaugurar el Auditorio del Estado, proyecto del reconocido arquitecto Teodoro González de León. No pudo, porque un día antes se cayó el techo del nuevo teatro. Regresó al año siguiente y al abrir sus puertas el Auditorio -que por cierto no tiene buenas condiciones para la música-, le otorgó un premio al maestro Sergio Cárdenas por su labor al frente de la Orquesta Filarmónica del Bajío.
Poco tiempo después, el rector de la universidad, Juan Carlos Romero Hicks, visitó varias veces a la orquesta en su sede del Teatro Principal. Mínimo hay que mencionar dos: una, para informar del proceso abierto con el fin de elegir al nuevo director y explicar la manera y los detalles del proyecto; y la segunda, para anunciar el resultado y presentar al maestro José Luis Castillo como el director titular de la OSUG.
Imagen de portada: José Luis Castillo, director de orquesta. | Foto: Secretaría de Cultura de Guanajuato.
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