La lucha histórica de las telefonistas al frente de todo el gremio en 1976 y 1979
SOMOSMASS99
Oscar Alzaga* / SomosMass99
Martes 22 de septiembre de 2026
A Guadalupe Cortés, por sus 50 años de maestra de la UNAM.
“Volví (mal dije, pues nunca cesé); proseguí, digo, a la estudiosa tarea (que para mi era descanso en todos los ratos que me sobraban a mi obligación) de leer y más leer, de estudiar y más estudiar, sin más maestro que los mismos libros.
“(…) todo ha sido acercarme más al fuego de la persecución, al crisol del tormento, y ha sido con tal extremo que han llegado a solicitar que se me prohíba el estudio.
“(…) Una vez lo consiguieron con una prelada muy santa y muy cándida que creyó que el estudio era cosa de la Inquisición y me mandó que no estudiase. Yo la obedecí (…) (pero) no lo pude hacer, porque aunque no estudiaba en los libros, estudiaba en todas las cosas que Dios Crió, sirviendo ellas de letras, y de libro toda esta máquina universal. Nada veía sin reflejar; nada oía sin considerar, aún en las cosas más menudas y materiales; porque como no hay creatura, por baja que sea, en que no se conozca el me facit Deus, no hay alguna que no pasme el entendimiento, si se considera como se debe”.
- Fragmentos de la Respuesta a Sor Filotea. Sor Juana Inés de la Cruz (1691).
El Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM) tenía 24 mil trabajadores, en 1976; de ellos, las operadoras de tráfico eran 9 mil (1), pero debido a que nadie protestaba ante la negociación salarial del líder Salustio Salgado y el patrón (a espaldas de las y los telefonistas), el 22 de abril el charro Salustio pactó un bajo salario anual, sin mejorar la jubilación ni pactar la revisión del convenio de tráfico. Ello provocó, primero, el descontento de grupos aislados. El charro Salustio, confiado, tenía el apoyo de la empresa, la CTM, el PRI, las autoridades y, por si fuera poco, los medios de comunicación.
Serían las operadoras de larga distancia nacional, (LDN, 02), y larga distancia internacional (LDI, 09), quienes a través de su materia de trabajo se comunicaran primero entre ellas mismas para informarse e inmediatamente protestar y convocar a la mayoría de las y los telefonistas a organizar un paro nacional de labores en todo el sistema telefónico nacional. El 22 y 23 de abril con enorme rapidez reaccionó la mayoría a favor del paro nacional; ya para el día 24 el paro era general y Salustio no pudo volver a la sede sindical, que quedó en manos de la oposición(2) en asamblea permanente.
En la madrugada del 23 de abril incorporan al abogado Jesús Campos Linas, quien apoyó y dio sustento jurídico a las demandas de las y los telefonistas y a su lucha sindical, proponiéndoles desde la primera asamblea del día 23 solo levantar el paro hasta lograr pactar entre empresa y sindicato un referéndum(3) en el que la mayoría decidiría si seguía Salustio o elegían a otro compañero y comité. El 25 la asamblea nacional acordó proponer a todas las secciones sindicales del país destituir a los comités ejecutivos locales leales al charro Salustio y nombrar por voto mayoritario a otras y otros compañeros.
Gran expectativa popular y en los medios de comunicación(4) despertó el paro nacional de telefonistas que interna e internacionalmente dejó incomunicado al país, por la demanda de las operadoras de someter al charro Salustio a un referéndum, por voto secreto de la mayoría, en el que solo las y los telefonistas decidirían si seguía el charro o lo sustituirían por otra u otro líder; y en caso de no aceptarse la propuesta sindical por el charro, la autoridad o la empresa, seguiría el paro de labores. Por ese motivo el 25 de abril inició la negociación de 4 días y el 28 se llegaría al acuerdo, firmado por las autoridades, que el referéndum se hiciera el 11 de mayo de 1976. El 29 de abril se levantó el paro, con gran alegría de las y los telefonistas. Antes, se eligió a Francisco Hernández Juárez (FHJ) como el candidato del paro que, a su vez, recordaba el paro de 1958, con el que triunfaron los ferrocarrileros y su líder Demetrio Vallejo(5).
Por supuesto que el 11 de mayo la derrota del charro fue definitiva y, con él, la empresa, la CTM y el PRI, vivieron un revés nacional. Al regresar a las labores normales las operadoras a nivel nacional reclamaron las “mesas de trabajo” a la empresa para que mediante el diálogo se reconocieran derechos de las operadoras, mucho tiempo negados por la empresa con argumentos falsos, cuando el único que no había celebrado un convenio departamental, de todos los departamentos de Telmex, era el de las operadoras de tráfico.
El gobierno y la empresa prefirieron sacrificar a Salustio antes que seguir bajo la presión del paro de labores, la incomunicación del país, el desprestigio y la pérdida millonaria de las ganancias de la empresa. Realmente, las y los telefonistas solamente ejercieron sus derechos de libertad y autonomía sindical, de unidad y organización, para dar inicio a un periodo de mejoras substanciales del CCT, los convenios de departamentos y prestaciones.
Las mesas de trabajo de las operadoras de tráfico y Telmex
Inició una nueva etapa de mejoras laborales desde 1976 a 1990, el año de la privatización de Telmex, que frenó esa etapa en la que cambiaría también el Sindicato. En esos 14 años el STRM lograría el mejor CCT de México. En 1976 tenía una jubilación menor que el SME y para 1982 sería mayor a todas las pactadas en el país en un CCT.
“Las mesas de trabajo”(6) fueron una revisión de las condiciones laborales de las operadoras de 02 (LDN) y 09 (LDI), que nunca antes había aceptado la empresa. Se descubrió que la empresa tenía diferentes salarios y prestaciones para una misma categoría de trabajo -que hacían las mismas labores-, violando el principio de a trabajo igual salario igual de la Constitución y la Ley Federal del Trabajo. Pusieron a la vista de todos que la empresa usaba y fomentaba la competencia entre las mismas operadoras: a las más explotadas les pagaba un poco más, para ello las jefas de operadoras, empleadas de confianza, implementaban la política patronal de explotación, amenazando con el despido a las operadoras que no cumplieran; o castigos si las faltas no eran graves, según las jefas. Incluso el escalafón de las operadoras lo manejaban las jefas de Telmex, no el sindicato.
Las mesas de trabajo se realizaron en las principales ciudades del país y los más grandes centros de trabajo, con duración de agosto de 1976 a abril de 1977. Se denunció que a las operadoras las sometían a trabajar en posiciones muy incómodas y extenuantes que lesionaban la espina dorsal, que dañaban la salud de la mayoría de ellas. Y otras irregularidades, como la falta de seguridad para las que laboraban turnos nocturnos.
Se exigió a la empresa el pago legal del salario, el cumplimiento de la Constitución y corregir todos los riesgos de salud, además de exigir pactar el convenio departamental de 02 y 09, asimismo de 05, que cubría la información para los usuarios; sobre todo del departamento de 02 que era el más grande de la empresa. Fue un gran avance las mesas de trabajo, pero la empresa se negó a la creación del Convenio de Tráfico con el argumento de que era muy caro y hasta rebasaría el tope salarial de 1977.
Las cuatro huelgas nacionales de 1978, marzo y abril de 1979 y de 1980
La efervescencia y agitación laboral seguía fuerte en 1977, según la empresa, pero en realidad las y los telefonistas sólo querían recuperar lo perdido, por Salustio Salgado en 6 años (1970 a 1976, siendo reelecto en 1974). En realidad fueron 14 años de estancamiento sin mejorar el CCT, de 1962 a 1976, ya que de 1958 a 1962 avanzó el Movimiento Restaurador de la Democracia Sindical (MRDS), pero fueron reprimidos por los charros, empresa y autoridades.(7)
En abril de 1977 se convino no impulsar la huelga, mientras siguieran las mesas de trabajo de operadoras. Sin embargo, al año siguiente, el 25 de abril 1978, estalló la huelga(8), dejando Hernández Juárez clara su postura opuesta a la huelga al querer firmar el ofrecimiento de la empresa: un tope salarial, aun sin requisa del gobierno contra la huelga. En efecto, Hernández Juárez y su equipo fueron rebasados por una amplia presencia de las y los telefonistas el 24 de abril, que llenaron el auditorio y en la calle habían más de mil trabajadores; afuera del auditorio se puso a votación también la huelga y una amplia mayoría votó a favor de ella, misma que apoyó la audiencia del Auditorio. Se mejoró la oferta de la empresa y al segundo día se levantó la huelga.
Algo similar ocurrió en la huelga de 1980, pero esa vez si entró la requisa, contraria a la Constitución, y desanimó mucho a los telefonistas porque el gobierno sustituyó la administración de la empresa y montó una guardia policiaca, durante la requisa.
El gobierno de Ávila Camacho en 1942 adoptó la requisa por la 2ª Guerra Mundial, como medida emergente y justificada por la guerra. Pero el gobierno de Miguel Alemán, ya sin guerra, la mantuvo en contra de las y los trabajadores para negarles su derecho de huelga, lo cual confirmó que Alemán consideraba a los trabajadores como enemigos, al doblar la violencia y los actos ilegales de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) contra ellos(9). Los “charrazos” se convirtieron en el sexenio el eje de la política laboral, pues nunca se golpeó tanto al sindicalismo democrático como con Miguel Alemán, destituyendo a los dirigentes electos por los trabajadores, para imponer por la fuerza a dirigentes sumisos y pro patronales, o sea los charros, así ocurrió en: ferroviarios, magisterio, dos veces a petroleros, textiles, cañeros, azucareros, industrias automotriz, llanteras y otros.
El último charrazo de ese sexenio fue contra los mineros de ASARCO, de Nueva Rosita, Cloete y Palau, que el 27 de septiembre de 1950 estallaron la huelga. La empresa y las autoridades desconocieron a los comités de las secciones; en enero de 1951 los mineros decidieron reclamar sus derechos con una marcha de 1500 km hasta el DF, y luego de casi 4 meses en el DF Alemán se negó a recibirlos, dejándolos sin empleo, sin escuelas, sin cooperativas, etc. Nueva Rosita se convirtió en un campo de concentración y humillación.
En 1950 surgió Telmex. Donde antes eran dos empresas extrajeras y dos sindicatos, todo pasó al control del gobierno de Miguel Alemán, incluida la dirección charra.
En marzo de 1979 estalla la huelga por las demandas de las operadoras
Desde el paro de labores del 22 de abril de 1976 encabezado por las operadoras, ellas levantaron la demanda de revisar su Convenio departamental, insistiendo tanto en la huelga de 1978 como en las mesas de trabajo. Lograron que la empresa dijera que sí, pero sin fijar fecha de compromiso; a finales de 1978 empresa y autoridades se negaron a crear el Convenio de Operadoras de tráfico, por supuestos altos costos y porque rebasarían el tope salarial de aquel entonces del 15% (1979). Las secciones sindicales que más fuerte presionaron a la empresa fueron Puebla, Jalapa y Hermosillo, y con ellas se ensañó la represión de 40 despidos y 35 investigaciones -previas al despido- de telefonistas.
Por tal motivo el Sindicato emplazó a huelga por violaciones al CCT y por la firma del Convenio de Operadoras, para estallar el 12 de marzo de 1979. Antes y después con la solidaridad interna de la mayoría de telefonistas y externa de la CTM, Congreso del Trabajo (CT) y sindicatos independientes. Al día siguiente, Telmex y las autoridades aceptaron firmar el Convenio de Tráfico y romper el tope salarial, reconociendo el pago de prestaciones y las condiciones de trabajo fijadas por ellas, mejorando las condiciones de trabajo, de salud y el manejo del sindicato de las gráficas de turnos y la reinstalación de los despedidos.
Una de las líderes sindicales Dora Emilia López, escribió:
“Cabe destacar de esta huelga tan importante, lo siguiente: No fue un movimiento dirigido por la cúpula sindical, surgió de la real necesidad de un departamento, con el apoyo del exterior y de los 15 mil compañeros que fueron sensibles a las demandas de Las operadoras; ha sido uno de los poquísimos de los movimientos nacionales impulsado por las mujeres que registra el movimiento obrero”.(10)
Las operadoras toman la administración del trabajo en 1980
En una asamblea abarrotada, con mayoría de operadoras, el 5 de diciembre de 1980 (ya habían pasado un paro nacional y las 4 huelgas), el acuerdo fue muy rápido: tomar las operadoras de tráfico la administración del trabajo(11), ya que en abril de 1980 al estallar la huelga y entrar la requisa el gobierno tomó la administración de la empresa, abusando de sus facultades; junto con el personal de confianza y con granaderos y policía dividieron al personal sindical y varias operadoras que e prestaron a esa política y apoyaron la requisa, como traidoras, lo que provocó un gran disgusto y frustración en la base. “Casualmente” las traidoras y las de confianza no atacaron a FHC y su grupo, solo atacaron a las y los compañeros de la oposición. Actuaron en la huelga como esquiroles y siguieron después dividiendo al sindicato y creando confusión. A los tres días se levantó la huelga sin lograr ganar una demanda central: la jubilación a los 25 años de antigüedad.
Una semana después, con el auditorio lleno, se generalizó la protesta y se acordó por mayoría aplicar a las y los esquiroles la cláusula de exclusión y destituir a las delegadas traidoras. Se cerró la asamblea con entusiasmo y con la seguridad de ganar esa lucha.
El 15 de diciembre se dio una fuerte confrontación: Telmex, sus empleadas de confianza y las traidoras se prepararon para chocar con la oposición. Desde el domingo 14 los policías trataron de impedir la entrada en varios centros de trabajo, pero FHJ y otros del comité se saltaron las rejas y se quedaron dentro hasta el día siguiente. Las operadoras empezaron a llegar desde la madrugada y para las 6 de la mañana, al iniciar el primer turno, llenaban el edificio de tráfico. A partir de ese momento la organización del trabajo dependió de las delegadas de tráfico y, el personal de confianza quedó desplazado durante tres días. No pudieron avanzar más las operadoras de tráfico. Quedó muy sensiblemente dividido el área de trabajo de las operadoras y del sindicato.
La trascendencia de las luchas de las operadoras de 1976 a 1982
Es indudable que las luchas permitieron avances importantes y experiencias inolvidables cuyos logros en salarios, derechos y prestaciones, en el CCT y convenios departamentales, fueron extraordinarios, sensiblemente fueron logrando una de las mejores jubilaciones del país, que ya para 1985 era la mejor, lo mismo que los convenios departamentales que cuando se revisaban y actualizaban eran motivo de otro aumento salarial para las y los telefonistas del área respectiva.
El Lic. Campos renunció a su cargo como jefe del jurídico del STRM y presentó su renuncia el 22 de junio de 1978 y la publicó en Excélsior el 7 de julio del mismo año, después de participar en la segunda semana de junio de 1978 en la Convención, en la que denunció a la empresa por dividir al sindicato de múltiples formas.
Todavía en marzo de 1982 surgió otra lucha importante, se intentó llegar a la huelga pero no se logró -aunque se tomó el edificio sindical del DF por los grupos de oposición a FHJ- debido a que para esos tiempos ya eran muchos las y los telefonistas despedidos por la empresa sin que el comité de FHJ hiciera nada a favor de ellos. Cuando se tomó el edificio sindical FHJ corrió a ganar el apoyo de las operadoras de tráfico de 02 y 09. Ahí se quedó hasta recuperar el edificio. Para 1983 ya eran 600 las y los trabajadores despedidos, los que fueron reinstalados por sus protestas y por la asesoría externa del Lic. Campos Linas, que logró la reinstalación de la mayoría, quedando pendientes 15 de ellas y ellos, los más radicales según la empresa, que meses después fueron también reinstalados.
En los años 80 inició el cambio profundo tecnológico, administrativo y en las labores de las y los trabajadores(12). Pese al auge de revisiones de convenios departamentales y avance en las prestaciones y salarios, poco a poco la lucha sindical se fue reduciendo y limitando al enfoque económico a favor del trabajo, el que después se perdió, pero se descuidó la libertad sindical e independencia del STRM, por la intervención de Gobernación, de la empresa y la CTM en la vida interna del sindicato, y apoyando a FHJ.
La época regresiva de Slim desde 1990: retroceden el CCT y el sindicato.
El mejor ejemplo de los retrocesos del STRM es la prestación de mayor valor, la que motivó en parte las luchas de 1976 a 1980: la jubilación en el CCT. (No confundir con la pensión del IMSS, son distintas, vale mucho más la jubilación).
Entre Telmex de Slim y el Sindicato de FHJ se pactó la primera mutilación y disminución de la prestación. El 25 de abril de 2009, aun cuando la Constitución en el artículo 123 establecía que los derechos adquiridos eran irrenunciables “por incumplimiento de contrato”. Así el mayor millonario de México y Latinoamérica aumentaba su fortuna a costa de los derechos de las y los telefonistas, de modo ilegal por el pacto entre ambas partes y las autoridades.
La segunda mutilación del derecho y disminución de la jubilación fue el 28 de abril de 2015, pese a que la Constitución en el artículo 1 establece, desde junio de 2011, que:
Todas las autoridades en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad (…) y progresividad.
Proteger los derechos humanos de la regresividad es obligatorio para todas las autoridades. Sin embargo se hizo, Slim a nombre de Telmex, FHJ por el sindicato y las autoridades, todos de acuerdo en violar los derechos laborales para favorecer al millonario y perjudicar a las y los telefonistas.
La tercera mutilación a la jubilación, pactada en el CCT, fue el 16 de enero de 2023, y apareció en la TV, en “la mañanera”, con la presencia de AMLO, Slim, FHJ y la titular de la STPS, Luisa Alcalde, para celebrar la firma de un convenio entre Telmex y el STRM, el que según afirmó ella: “no era un pacto regresivo” la tercera disminución de la jubilación. No sabemos si por ignorancia o por cinismo hizo esa afirmación. Lo cierto, es que reveló su postura a favor del capital y contra las y los trabajadores, también a nombre del gobierno de AMLO.
Notas:
(1) Ver artículo de Dora Emilia López: Las mujeres telefonista, 1976. en Revista Trabajo y Democracia hoy: Las luchas de la mujer trabajadora (en el siglo XX). No. 41, de CENPROS.
(2) Artículo de Oscar Alzaga: El paro de labores del 22 de abril de 1976. Revista Trabajo y Democracia Hoy: Las 100 luchas obreras del siglo XX. (5ª edición) no. 128. CENPROS.
(3) Ponencia de Jesús Campos Linas: La requisa y el derecho de huelga. En Congreso de FNAD 1979. Publicada en libro: Pensamiento, Trayectoria y Obra de Jesús Campos Linas. De María Luisa Campos y Oscar Alzaga. Ed. ANAD. 2018.
(4) Prensa nacional: Excélsior de 23 de abril de 1976, noticia titular: Paro de Operadoras en Teléfonos de México. Julio Scherer, director.
(5) El Referédum previo al del STRM de 1976, fue el de Ferrocarrileros de 1958, del líder Demetrio Vallejo.
(6) Nota de Silvia Castillo: Las mesas de trabajo de las operadoras de tráfico en Telmex. En libro dedicado a Jesús Campos Linas, pp. 103 y 104.
(7) Artículo de Arturo Figueroa: Telefonistas, el Movimiento Restaurador de la Democracia Sindical 1958-1962. Trabajo y Democracia Hoy: Las 100 luchas obreras del siglo XX. no. 128 CENPROS.
(8) Arturo Figueroa: 25 de abril de 1978: única huelga en Telmex que no fue requisada. En el libro dedicado a Jesús Campos Linas, pp.92y 93.
(9) La revista de Las 100 luchas obreras del siglo XX. Incluye los artículos: El charrazo petrolero de Fabio Barbosa; El IV Congreso de la CTM, 1947 de Javier Aguilar; El segundo charrazo. La venganza cumplida de Eulalio Ybáñez; La CYT y el “charrazo” al sindicato ferrocarrilero de Max Ortega; El surgimiento del charrismo en el SNTE de Jesús Martín del Campo y La caravana del hambre y sed de justicia de Jorge Fuentes Morúa. Un recuento breve de la política represiva de Miguel Alemán.
(10) Artículo de Dora Emilia López La huelga de las operadoras de 1979. Página 107, de la revista de: Las 100 luchas obreras del siglo XX.
(11) Artículo de Carolina Velázquez: Durante tres días nos sentimos “Batichicas en Ciudad Gótica” de la revista: Las 100 luchas obreras del siglo XX. Página 111:
(12) Artículo de Rosario Ortiz: Los telefonistas toman el local sindical, 1982. Página 114, de la revista de: Las 100 luchas obreras del siglo XX.
* Oscar Alzaga es abogado del Sindicato Nacional Minero y de la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT) y miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos, ANAD, la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboristas, ALAL y la Asociación Internacional de Juristas Democráticos, IAJD. (5-I-2026).
Foto de portada (ilustrativa): Museo Virtual de los Telefonistas.
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