Girón, a 65 años

Share
Girón, a 65 años

SOMOSMASS99

Alfonso Díaz Rey* / SomosMass99

Viernes 17 de abril de 2026


A mi sobrina, Vera, en su cumpleaños.


En estos días se cumplen 65 años de la primera derrota del imperialismo yanqui en el continente americano, resultado de la invasión mercenaria planeada por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos y financiada por el mismo país.

Cabe recordar que desde el triunfo de la Revolución Cubana, el 1 de enero de 1959, el gobierno de Estados Unidos desarrolló planes, acciones y una intensa propaganda internacional con el objetivo de debilitar y dividir a las fuerzas revolucionarias, aislar a Cuba y aplastar la Revolución. 

Ese mismo día fraguó un golpe de Estado con la burguesía cubana y altos jefes militares. Mediante la creación de una Junta Militar pretendían neutralizar la victoria popular y conservar el poder que con la huida del dictador Fulgencio Batista y el avance del Ejército Rebelde hacia La Habana se les escapaba de las manos. El intento fue frustrado por el llamado de Fidel a la huelga general.

Dado que el gobierno revolucionario no se plegó a los intereses estadounidenses y que la Reforma Agraria (mayo de 1959) los afectó sensiblemente, se desplegó una feroz campaña para derrocar a la Revolución.

No faltaron las agresiones económicas, actos terroristas, apoyo a grupos contrarrevolucionarios dentro de la isla, el despliegue de una copiosa propaganda basada en mentiras y la complicidad de gobiernos latinoamericanos subordinados al gobierno de Estados Unidos ─encabezado entonces por el general Eisenhower─, el que reclutó, entrenó, armó y apoyó militarmente a un grupo de mercenarios y contrarrevolucionarios, la mayoría de origen cubano, para derrocar a la Revolución. 

Uno de los actos terroristas perpetrados para impedir que el nuevo gobierno revolucionario se hiciera de medios de defensa fue el sabotaje al vapor La Coubre, un buque francés que transportaba armas y municiones que el 4 de marzo de 1960, en el puerto de La Habana, fue blanco de una criminal acción terrorista de la CIA, la que ocasionó un centenar de muertos y alrededor de cuatrocientos heridos.

El año 1960 terminó ardiendo y ardiendo inició 1961. La tienda departamental La Época, en la esquina de Galiano y Neptuno, en La Habana, fue incendiada la última noche de 1960; y el 3 de enero de 1961, a 17 días del cambio de gobierno, Eisenhower rompió relaciones diplomáticas con Cuba y dejó encaminados los planes de una invasión para que los ejecutara su sucesor, John F. Kennedy.

Hace 65 años, en las primeras horas del lunes 17 de abril de 1961, en la zona de Playa Girón ─en la costa del Caribe de la antigua provincia de Las Villas, hoy parte de la provincia de Matanzas, Cuba─ y con apoyo naval y aéreo de Estados Unidos comenzó la invasión mercenaria. 

Dos días antes, el 15 de abril, como preludio a la invasión, ocho aviones B-26, procedentes de la Base Aérea de Happy Valley, en Puerto Cabezas, Nicaragua, naves de fabricación estadounidense, armamento de la misma procedencia y con falsas insignias de la Fuerza Aérea Revolucionaria bombardearon zonas de La Habana, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba. Su objetivo: destruir en tierra los pocos aviones militares con que contaba el gobierno revolucionario para que los buques de la expedición invasora no encontraran resistencia al llegar al sitio de desembarco y crear confusión en la opinión pública internacional al presentar a los pilotos atacantes como desafectos a la Revolución que se habían rebelado.

Para informar de los acontecimientos, el primer comunicado de Fidel al pueblo cubano, iniciaba:


«A las seis de la mañana del día de hoy, 15 de abril de 1961, aviones B-26 de fabricación norteamericana, bombardearon simultáneamente puntos situados en la ciudad de La Habana, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, según informes recibidos hasta el presente».

Con los ataques del 15 de abril inició la fase final del plan de invasión. Las fuerzas mercenarias se habían trasladado de su base en la finca Helvetia, en el departamento de Retalhuleu, Guatemala, hacia Puerto Cabezas, Nicaragua, donde se almacenaban los pertrechos militares proporcionados por Estados Unidos y esperaban los buques, también estadounidenses, para transportarlos a Cuba.

El día 16 de abril, en la intersección de la Avenida 23 y la calle 12, en la zona de El Vedado, al despedir el duelo por los caídos durante los bombardeos del día anterior, Fidel proclamó el carácter socialista de la Revolución 

Desde el inicio de la invasión, los mercenarios fueron detectados por elementos de las Milicias Nacionales Revolucionarias. No obstante el apoyo naval y aéreo con que contaron, poco pudieron hacer para alcanzar el objetivo de la invasión: establecer una «cabeza de playa» y crear un «gobierno» títere que de inmediato solicitara ayuda para que Estados Unidos pudiera intervenir directamente, con el aval de la Organización de Estados Americanos, la nefasta OEA. 

Además, los planes del imperio contaban con que al inicio de la invasión se produjeran levantamientos de desafectos a la Revolución. No contaron con que la Seguridad del Estado los tenía identificados y junto con el pueblo se encargó de apresarlos y neutralizarlos antes que pudieran intentar algo; también se contemplaba el asesinato de Fidel Castro, como un golpe con efectos desmoralizantes para el pueblo cubano y para los revolucionarios.

A las nueve de la mañana de ese día la valiente y heroica respuesta de los pilotos de la Fuerza Aérea Revolucionaria había hundido el Houston, barco que almacenaba los repuestos de armas y municiones de la fuerza invasora. En esos momentos el Ejército Rebelde, las Milicias Nacionales Revolucionarias la Policía Nacional Revolucionaria y el pueblo armado desplegaban la contraofensiva terrestre.

No obstante, ese mismo día la propaganda del imperio, a través de sus agencias noticiosas, «informaban»:

La Associated Press:


«Fuerzas anticastristas invadieron hoy Cuba por tres puntos y la principal ciudad en el extremo oriental de Cuba, Santiago, puede estar ya en manos de los invasores. Los milicianos de Castro ya han desertado y la batalla decisiva se realizará dentro de unas horas [...]. Los desembarcos de Oriente parecen haber encontrado poca resistencia. En la región de Matanzas se realiza ahora un intento de juntar las varias ramas (sic) del asalto en un solo y potente grupo que pueda cortar la carretera que corre de oeste al este, para luego lanzar una ofensiva final hacia La Habana [...]. Los invasores desembarcaron en cuatro de las seis provincias de Cuba, no haciéndolo únicamente en la provincia de La Habana ni en la de Camagüey [...]. Se tienen informaciones de que se lucha en las calles de La Habana […]». [1]

La United Press:


«El primer ministro Fidel Castro se ha dado a la fuga y su hermano Raúl fue capturado. El general Lázaro Cárdenas gestiona el asilo político de Fidel».[2]

De nada les sirvieron el armamento, el apoyo naval y aéreo, la maquinaria de propaganda y las mentiras difundidas. Desconocedores de la realidad en Cuba y de la firmeza, decisión y convicción del pueblo cubano para la defensa de su Revolución, la aventura imperial sería derrotada en solamente 66 horas.

El miércoles 19 por la tarde, Fidel, mediante el comunicado número 4, informaba al pueblo:


«Fuerzas del Ejército Rebelde y de las Milicias Nacionales Revolucionarias tomaron por asalto las últimas posiciones que las fuerzas mercenarias invasoras habían ocupado en el territorio nacional.
«Playa Girón, que fue el último punto de los mercenarios, cayó a las 5 y 30 de la tarde.
«La Revolución ha salido victoriosa, aunque pagando un saldo elevado de vidas valiosas de combatientes revolucionarios que se enfrentaron a los invasores y los atacaron incesantemente sin un solo minuto de tregua, destruyendo así en menos de 72 horas el ejército que organizó durante muchos meses el gobierno imperialista de los Estados Unidos».

Aunque estos hechos ocurrieron hace 65 años, conviene tener presente algunas enseñanzas.

  • El valor de la unidad del pueblo en torno a la defensa de su patria, su soberanía e independencia son superiores a las armas, no importa lo modernas o sofisticadas que éstas sean.
  • La importancia de la vinculación estrecha entre el pueblo y sus dirigentes, cuando éstos representan auténticamente los intereses de la nación.
  • La mentira y la traición son armas que los imperios siempre han utilizado para imponer su dominio. Por ello, el Che diría: « […] no se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantito así».
  • El peso de actuar con apego a la verdad, que tarde o temprano se impone y coloca a cada quien en su lugar.

La Victoria en Girón significó no solamente la primera gran derrota del imperialismo norteamericano en América y mostró que la unidad, voluntad y dignidad de un pueblo en defensa de su soberanía pueden más que el poderío económico, tecnológico y militar del enemigo. Además de ello, lo más importante de esa victoria fue lo que impidió. De haberse cumplido el objetivo de la invasión ─el establecimiento de una cabeza de playa y facilitar la intervención militar directa de Estados Unidos─, ello hubiera significado una catástrofe, no solamente para Cuba sino para muchos pueblos que luchaban contra el imperialismo y el colonialismo, por su independencia y liberación.   

Esa aventura, cuya finalidad era derrocar a la Revolución e instaurar nuevamente la neocolonia yanqui en Cuba, fracasó. Pero el objetivo del imperio continua vigente, de ahí la obsesiva y genocida política del gobierno y los sectores de la derecha más recalcitrante en Estados Unidos para doblegar al pueblo cubano.

A partir del triunfo de la Revolución, esta no ha estado exenta de dificultades y amenazas. Además del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, los gobiernos norteamericanos han llevado a cabo toda clase de agresiones: actos terroristas, sabotajes, subversión, ataques biológicos, aplicación extraterritorial de leyes, violaciones a acuerdos, tratados y normas internacionales, confiscación de activos y robo de marcas, entorpecimiento de las relaciones diplomáticas, presiones a terceros países para obstaculizar sus relaciones con Cuba, entre una vasta serie de ataques.

La desaparición de la Unión Soviética y la caída del campo socialista en Europa oriental, provocaron en la década de los 90 del siglo pasado una grave crisis en Cuba; ello alentó aún más la agresividad de los imperialistas y sus lacayos, quienes, ilusos, pensaron que había llegado el momento por largo tiempo esperado. Se equivocaron nuevamente al subestimar la dignidad, unidad y fortaleza del pueblo, y el genio estratégico de Fidel, para alcanzar nuevas victorias ante las agresiones imperiales.

Las agresiones no cesaron. En tiempos de la pandemia por el Covid-19, en los que la solidaridad y la cooperación debieron ser herramientas esenciales para salvar vidas, mientras Cuba enviaba brigadas médicas a 18 países para colaborar en el ataque a la pandemia, Estados Unidos incrementó sus agresiones, implementó campañas para desprestigiar y entorpecer la ayuda cubana y, además, bloqueó la llegada de donaciones y la adquisición de equipos necesarios para la atención médica en la mayor de las Antillas. En esa crisis sanitaria mundial el imperialismo yanqui mostró su verdadero rostro, el que por la codicia, el egoísmo, la prepotencia y su obsesión por dominar el mundo, desdeña a la humanidad y a la vida.

Y como Cuba y su Revolución siguen de pie, los imperialistas yanquis han implementado un bloqueo energético a la mayor de las Antillas. La finalidad, exacerbar los problemas, carencias y sufrimientos de la población. El pretexto, la relación de Cuba con China, Rusia e Irán ─enemigos de Estados Unidos─, que la convierte en una «amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional», y debe ser eliminada.

Pese a la intensificación de las agresiones imperialistas y de la fauna contrarrevolucionaria internacional, Cuba, no sin grandes dificultades, saldrá adelante. La dignidad y la unidad del pueblo cubano, que el 19 de abril de 1961 terminó, en tan solo 66 horas con el sueño imperial, ahora, con las enseñanzas de Fidel, está mejor preparado y, como en Girón, nuevamente vencerá. Porque el «Yo soy Fidel» no es solamente una consigna, es el compromiso de un pueblo amante de la paz para con su patria.

Fidel Castro Ruz: "... Diga lo que se diga, desde Girón, todos los pueblos de América eran un poco más libres...".

Notas:

[1] Bosch, Juan.  De Cristóbal Colón a Fidel Castro. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2003; pp. 570-571. Consultado en: http://www.fidelcastro.cu/sites/default/files/fichero_libros/De--Crist%C3%B3bal--Col%C3%B3n--a--Fidel--CastroCOMPLETO.pdf 

[2] Ibid, p 571.


* Miembro del Movimiento Mexicano de solidaridad con Cuba y del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

Imagen de portada: Fidel Castro con defensores de la Revolución en su tanque en Playa Girón, el 19 de abril de 1961. | Foto: Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.



En SomosMass99 hacemos periodismo independiente. Solo te necesitamos a ti, ayúdanos.

Read more