El fascismo hoy / I

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El fascismo hoy / I

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México justo, libre y soberano*

Lunes 20 de abril de 2026

Marco en el que surge el fascismo

La comprensión del fascismo comienza por entender qué es el imperialismo. Lenin lo definió como la fase superior del capitalismo, una etapa en la que:

  • Las empresas gigantes eliminan la competencia para dar paso a los monopolios.

“Conviene dar una definición del imperialismo que incluya los siguientes cinco rasgos básicos: 1) la concentración de la producción y del capital ha alcanzado un punto tan elevado de desarrollo, que ha creado los monopolios, decisivos en la vida económica; 2) la fusión del capital bancario con el industrial y la formación, sobre la base de este “capital financiero”, de la oligarquía financiera; 3) la exportación de capital, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia excepcional; 4) la formación de asociaciones capitalistas monopolistas internacionales, que se reparten el mundo; y 5) la culminación del reparto territorial del mundo entre las grandes potencias capitalistas”.[1]

Lenin consideró incompleta esta definición y a continuación de ella expresó: 

“Más adelante veremos cómo se puede y se debe definir de otro modo el imperialismo, si se tienen en cuenta no sólo los conceptos fundamentales puramente económicos […], sino también el lugar histórico de esta fase del capitalismo con respecto al capitalismo en general o la relación del imperialismo y de las dos tendencias fundamentales del movimiento obrero”.[2]

“El resumen de la historia de los monopolios es el siguiente: 1) Décadas de 1860 y 1870: cénit del desarrollo de la libre competencia. Los monopolios están en un estado embrionario apenas perceptible. 2) Tras la crisis de 1873, largo período de desarrollo de los cárteles, que son todavía una excepción. No están aún consolidados, son todavía un fenómeno pasajero. 3) Auge de finales del siglo XIX y crisis de 1900-1903: los cárteles se convierten en un fundamento de la vida económica. El capitalismo se ha transformado en imperialismo […] en su fase imperialista, el capitalismo conduce directamente a la más exhaustiva socialización de la producción; arrastra, por así decirlo, a los capitalistas, contra su voluntad y conciencia, hacia un cierto nuevo orden social, un orden de transición entre la completa libre competencia y la completa socialización”.[3]

  • La fusión del capital industrial y el bancario da lugar a un nuevo rasgo dominante en el sistema: el surgimiento e irrupción del capital financiero en prácticamente todos los aspectos de la vida en los países capitalistas, conformándose a la vez una poderosa oligarquía financiera.

“A medida que las operaciones bancarias se van concentrando en un número reducido de entidades, los bancos dejan de ser los modestos intermediarios que eran antes y se convierten en monopolios poderosos que tienen a su disposición casi todo el capital monetario de todos los capitalistas y pequeños hombres de negocios, así como la mayor parte de los medios de producción y de las fuentes de materias primas de uno o de muchos países. Esta transformación de los numerosos intermediarios en un puñado de monopolistas es uno de los procesos fundamentales en la evolución del capitalismo al imperialismo capitalista”.[4]

“Los capitalistas dispersos se transforman en un capitalista colectivo. Cuando lleva una cuenta corriente para varios capitalistas, el banco realiza una operación puramente técnica, auxiliar. Pero cuando esta operación crece hasta alcanzar proporciones enormes, nos encontramos con que un puñado de monopolistas subordina a sus intereses las operaciones comerciales e industriales de toda la sociedad capitalista, estando en condiciones —por medio de sus relaciones bancarias, sus cuentas corrientes y otras operaciones financieras— de, primero, conocer exactamente la situación financiera de los distintos capitalistas; segundo, controlarlos, influyendo sobre ellos a través de la ampliación o la restricción del crédito, facilitándolo o dificultándolo; y, finalmente, de decidir enteramente su destino, determinar su rentabilidad, privarles de capital o permitirles acrecentarlo rápidamente y en proporciones inmensas, etc”.[5]

“Es característico del capitalismo en general la separación entre la propiedad del capital y la aplicación de éste a la producción, la separación entre el capital monetario y el capital industrial o productivo, la separación entre el rentista, que vive enteramente de los ingresos procedentes del capital monetario, y el empresario y todos aquellos que participan directamente en la gestión del capital. El imperialismo ─el dominio del capital financiero─ es la fase superior del capitalismo, en la cual esa separación alcanza unas proporciones inmensas. La supremacía del capital financiero sobre todas las demás formas de capital implica el predominio del rentista y de la oligarquía financiera, implica que un pequeño número de Estados financieramente “poderosos” destacan sobre el resto”.[6]

  • Se incrementa la necesidad de aumentar las ganancias y ampliar mercados y zonas de influencia, lo que lleva a un nuevo reparto del mundo, a la agudización de las contradicciones y, por tanto, a las crisis.

“El capital financiero no sólo está interesado en las fuentes de materias primas ya descubiertas, sino también en las potenciales, pues el avance técnico es hoy extremadamente rápido y las tierras hoy inservibles pueden mañana convertirse en útiles si se descubren nuevos métodos (a cuyo fin un gran banco puede equipar una expedición especial de ingenieros, técnicos agrónomos, etc.) y si se invierten importantes cantidades de capital. Lo mismo puede decirse de la prospección de yacimientos minerales, los nuevos métodos de procesamiento, elaboración y utilización de materias primas, etc. De ahí la tendencia inevitable del capital financiero a extender su territorio económico, e incluso su territorio en un sentido general. De igual forma que los consorcios capitalizan sus activos duplicando o triplicando su valor estimado, al tener en cuenta los beneficios “potenciales” futuros (y no los beneficios presentes) y los ulteriores resultados del monopolio, el capital financiero, pensando en las fuentes potenciales de materias primas y temeroso de quedarse rezagado en la fiera lucha por las últimas tierras no repartidas o por conseguir un nuevo reparto de las ya repartidas, se esfuerza generalmente en apoderarse de las mayores extensiones posibles de toda clase de tierras, estén donde estén y sirviéndose de cualquier medio”.[7]

Todo ello generó las condiciones propicias que provocaron las dos grandes guerras (1914-1918 y 1939-1945).

Cabe aclarar que el imperialismo no es un fenómeno externo o ajeno a los países subdesarrollados. Es la estructura, como sistema mundial, del capitalismo actual, en el que domina el capital financiero monopolista, que influye, condiciona y está presente, directa o indirectamente, en todas las actividades y aspectos de la vida cotidiana de nuestros pueblos.

Origen del término

El origen de la palabra fascismo proviene del vocablo italiano fascio (que a su vez deriva del latín fascis, que significa un haz de varas) y el sufijo ismo (grupo o movimiento). En la antigua Roma el fascis fue una especie de instrumento de castigo con el que se azotaba a quienes cometían algunos delitos. El fascis se convirtió en símbolo de autoridad y de poder. En 1919, Benito Mussolini adoptó el fascio como símbolo de su partido y a los miembros y simpatizantes de ese partido se les denominó fascisti (fascistas).

Caracterización del fascismo

El fascismo es un fenómeno político social producto de las crisis del capitalismo en su fase imperialista. Surge en periodos de agudización extrema de las contradicciones del sistema, generalmente en periodos de gran tensión entre las clases fundamentales que lo conforman y cuando ante la imposibilidad de arribar a una solución pacífica y el orden capitalista se vea amenazado, la clase dominante, con todo el poder del Estado, impone las condiciones ─violencia y guerra incluidas─ que permitan la continuación de su dominio, la reproducción del sistema y evitar una solución revolucionaria a la crisis. 

El fascismo es la respuesta en extremo violenta con la que el imperialismo enfrenta la agudización de la lucha de clases y la crisis; mientras más severas sean éstas, más violenta será la respuesta y el enfrentamiento. Por lo general, el fascismo está caracterizado por:

  • Es un régimen de carácter totalitario, policiaco, militarista, racista, supremacista y cargado de un exagerado nacionalismo, anticomunismo y férreo control ideológico de la sociedad en su conjunto. 
  • Intenta desviar las causas de los problemas hacia sectores minoritarios o adversarios políticos, para reprimirlos. 
  • Es contrario a la diversidad, la inclusión, la pluralidad, la libertad de expresión y todo lo que no encaje o no abone en su visión de la realidad. 
  • Convoca a la unidad nacional en torno a los intereses del gran capital. 
  • Sus pilares fundamentales están constituidos por la burguesía y la oligarquía. Su base social la completa, ordinariamente, con la pequeña y mediana burguesía, estratos medios y de trabajadores ganados al pensamiento burgués y segmentos de antisociales y desempleados, que conforman un movimiento de masas que actúan en conjunto con los aparatos estatales represivos, todos ellos generalmente imbuidos de odio hacia la clase obrera y dispuestos a aportar cuotas de violencia contra las clases dominadas.
  • Uno de sus rasgos más destacado es el de la violencia.

El fascismo surge y toma fuerza en el periodo entre las dos guerras mundiales, en una época en la que las potencias imperialistas, inmersas en una profunda crisis y agravamiento de la lucha de clases, se disputaban un nuevo reparto del mundo para asegurar el crecimiento y ganancias de sus empresas monopolistas y de su capital financiero. De hecho, esas dos guerras imperialistas fueron intentos por resolver crisis que en esos momentos golpeaban al sistema capitalista en su conjunto.

Como fenómeno o movimiento es temporal. Logrado su objetivo ─someter a los trabajadores y, de manera general, al pueblo─ y como buena parte de quienes utiliza como base social no experimentan mejora en sus condiciones de vida y pueden cuestionar u oponerse a ese estado de cosas, regularmente se deshace de ellos o los reprime, y deviene dictadura que mantiene las condiciones más favorables para el capital y las clases dominantes.


Notas:

[1]  V. I, Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo (esbozo popular). Moscú. Ed. Progreso, p. 88.

[2] Ibid.pp.88 y 89. Entre otras cuestiones, se refería a la socialización de la producción, el parasitismo del capital, la descomposición social, el oportunismo en el movimiento obrero, las diferencias y la lucha entre las posiciones ideológicas y políticas para enfrentarlo, el crecimiento de las fuerzas productivas y el freno que ello implica al desarrollo y el momento histórico en el que se analiza.

[3] Ibid. p. 18.

[4] Ibid. p. 27 Ibid. p. 23 y 28.

[5] Ibid. p. 32.

[6] Ibid. p. 58.

[7] Ibid. p. 83.


* Por un México Justo, Libre y Soberano

Alfonso Díaz Rey, Agustín Ramírez Agundis, Manuel de la Torre Rivera, Eduardo Ocampo, Magdalena Galindo, Carmen Galindo, Cecilia Madero, Gastón Martínez Rivera, Ana Francisca Palomera, Sandra Céspedes Cruz, Rosa Elena López Escalera, Miguel Ocampo, Fernando Ruiz Noriega, Ignacio López Amezcua, Ignacio Medina.

Ilustración de portada: Mayer Merkel & Ottmann lith., vía Wikimedia Commons.



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