Claves de la resistencia iraní: Somos así porque amamos al Imam Husáin

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Claves de la resistencia iraní: Somos así porque amamos al Imam Husáin

SOMOSMASS99

Naile Manjarrés* / SomosMass99

Miércoles 8 de abril de 2026

El 31 julio 2024, el chiismo se estremeció al conocer el asesinato del líder de Hamás, Ismail Haniyeh, mediante una bomba dirigida a su habitación donde pernoctaba como invitado especial de la ceremonia de toma de posesión del presidente de Irán, Masoud Pezeshkian tras la muerte del presidente Ebrahim Raisi. Si el asesinato era un crimen, lo era aún más el haberlo martirizado de forma tan deshonrosa mientras era huésped en uno de los países más hospitalarios del mundo. Fue un golpe duro a la Resistencia antisionista. Pero no uno devastador.

La muerte de Haniyeh dolió. Era un hombre de alto valor político, militar y espiritual para la resistencia antisionista, algo que los Estados Unidos suele etiquetar de terrorista para justificarse a la hora de matar. La muerte de Haniyeh se sentía como un escenario de dolor por la pérdida de un ejemplo a seguir, así como en 2020 se sintió en Irán la muerte del General y Comandante de las Fuerzas Quds y del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), Qasem Soleimani.

Casi un mes antes del asesinato de Haniyeh, yo caminaba por los stands de la Feria del Libro de Caracas junto a unos funcionarios iraníes del secretariado de Cultura de la Embajada de la República Islámica en la capita, y que acababan de enterarse de que yo tenía una carta de aceptación de una universidad para estudiar en Irán. En medio de la caminata solté una inquietud que llevaba años atorada en la garganta, exactamente, once años, desde aquel triste 5 de marzo de 2013, cuando falleció el presidente Hugo Chávez, a causa de un cáncer demasiado agresivo y desproporcionado que, a mi juicio, y el de muchos, por lo conveniente de su muerte, fue inoculado.

A mí me interesa aprender algo: cómo y por qué a ustedes les matan un líder y surgen 10 y hasta 100 como él. Y la lucha no flaquea, ni mengua. Lloran, muestran su sensibilidad y dolor, pero no se desmoralizan ni se dividen ni se dispersan.

Pensé que me dirían algo sobre la forma en la que organizaban la estructura de mando de las organizaciones de la Resistencia. Ese modelo horizontal no centrado en liderazgos personalistas, que permite que, ante la muerte o detención de un líder, haya otro dispuesto a tomar su lugar, pero no.

- Somos así porque amamos al Imam Husáin”, me respondió el que hablaba español.

- ¿El Imam Husáin? ¿Y quién es él?, pregunté.

- Investiga. Me dijo con una sonrisa serena.

Al día siguiente volví a ir a la Galería de Arte Nacional en busca de algún libro que me hablara de ese hombre llamado Imam Husáin. Encontré un librito pequeño, de 132 páginas, con una portada color negro y rojo e intitulado Imam Husáin (P) la luz que no se apagó.

Esas concentran de forma breve, pero intensa, los sucesos de Ashura y Kerbala que conforman la masacre de Husáin, el segundo nieto del Profeta Mahoma a manos de los corruptos y traidores de su época, en supuesta defensa de un islam y de un Dios que, de ser así, como ellos, no tendría nada de compasivo ni de misericordioso.

Dos días demoré en leer esas 132 páginas entre pesadillas y una conmoción tremenda por un hecho que, de no haber ocurrido, no se habrían asentado tan profundamente las bases de la lucha contra la opresión en la comunidad islámica chiita y perdurado en la memoria a través del tiempo, esa lucha que hoy está encarada en Irán, en Hezbolá en el Líbano, en la resistencia hutí en Yemen y en Hamás y el pueblo de Palestina, aun cuando la mayoría palestina sea musulmana sunita.

Después de esos dos días, pensé en lo difícil que es para la humanidad aprender y sostener el aprendizaje esencial a lo largo del tiempo, sin importar cuántos hombres y mujeres virtuosos se sacrifiquen en nombre de ello.

Los cristianos tenemos como referente de líder que muere de la forma más cruel, para poder así enviar un mensaje a Jesucristo. Él sabía dónde, cómo, cuándo y a manos de quién iba a morir. Y los musulmanes chías tienen al Imam Husáin, lo que me hizo pensar en las veces que tiene que venir y aparecer un hombre dispuesto a ofrecer lo mejor de sí y soportar lo impensable sólo para que la humanidad reflexione, vea a través del ejemplo que puede evolucionar, y cada vez, todas las veces, en el mundo material, la injuria, la vileza y la deslealtad parece imponerse nombrando y premiando a reyes, califas, emires, príncipes y jeques.

Antes de matar al Imam Husáin en Kerbalá (Hoy Irak), lo cercaron, le negaron el agua en medio del desierto, amenazaron a toda su familia, se burlaron, le ofrecieron vida a cambio de sumisión y negación del Islam, también asesinaron a su hijo pequeño en sus brazos mientras invitaba con coraje a la reflexión, y, finalmente, luego de toda esa crueldad, el cuerpo del Imam fue pisoteado por caballos por considerarlo incorruptible y desobediente. Así que ningún gesto de horror les pareció demasiado según se lee en este relato que no tiene nada de ficción y del que pudo dar fe una mujer llamada Zainab, hermana del Imam, una de las pocas sobrevivientes de esa agresión a la familia del Profeta Muhámmad. El Profeta de la religión con raíces abrahámicas más nueva: el Islam.

“Por Dios, yo nunca vi tanta persistencia. Sus hijos han sido matados, y los miembros de su familia y sus seguidores, y sin embargo él es tan valiente como siempre y no permite que su espíritu lo deje.Cuando los soldados lo atacan, él responde con su espada y los dispersa a diestra y siniestra como cabras cuando el lobo cae sobre ellas”, leí en ese libro escrito por Humayd ibn Muslim, cronista de la batalla de Kerbala acerca del Imam Husáin. Yo leía y surgían en mi mente tantos paralelismos. Todo se veía tan nítido. Si bien, Husáin quizás no es cualquiera, lo ocurrido a su figura y a su familia en Kerbala se parece mucho a Venezuela en medio de la ruda crisis que azotó a su pueblo entre 2014 y 2022, y que pese a ello supo mantenerse de pie aún con una pandemia de por medio.

Kerbala se me parece tanto a Cuba por su bloqueo y aislamiento de más de 63 años, y en se parecen también en cómo a pesar de ello fueron capaces de alfabetizar y sanar a través de sus médicos en todo el mundo.

Kerbala se me parece tanto a Irán, bloqueados y aislados del sistema financiero occidental desde 1979 sólo por querer hacer las cosas a su manera e identificar abierta y frontalmente al enemigo y opresor: Israel y los EE. UU.

Kerbala me recuerda a Yemen, su crisis humanitaria que va de la mano con una voluntad de resistencia y de apoyo a quienes resisten que no tiene comparación.

Kerbala me recuerda tanto a cualquier mujer que denuncie un abuso y me recuerda a Palestina, cuyas formas de morir y de vivir tan horrendas como inspiradoras, parecen no ser suficientes para generar acciones contundentes por parte de la Comunidad Internacional, como si los palestinos y palestinas merecieran pagar por todos los pecados y crímenes cometidos por la humanidad.

La única diferencia entre nuestro presente y Kerbala es que lo nuestro es una historia repetida por los efectos de la misma ignorancia inyectada por los opresores, mientras que la masacre de Kerbala era algo que sí debía suceder. Tenía una justificación espiritual e histórica: en primer lugar, para que muchos como yo, sin ser musulmana, ni árabe, ni iraní, hoy me conmoviera con su historia que no es un mito y, además, quiera escribir sobre ello, tras sentir un dolor que se transmite de generación en generación y que me hace valorar pisar y vivir entre quienes saben dar lo mejor de sí, aun ahogándose en ese dolor, en Irán.

En segundo lugar, que entre 120 y 200 millones de musulmanes chiitas sean capaces de todo en la cotidianidad, en paz y en guerra, por defender su fe, sus principios y las enseñanzas de Ahlul Bayt (La Casa del Profeta) acerca de la dicotomía opresores-oprimidos, incluso si los oprimidos no son sus propios hijos, y más si son niños venezolanos, cubanos, yemeníes, sirios, afganos, paquistaníes, libaneses, africanos y palestinos.


* Naile Manjarrés es escritora y periodista de investigación venezolana.

Este artículo ha sido elaborado por Globetrotter.

Fotograma de portada: Video de Aprajita Nafs Nefes Twitter.



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