Ayotzinapa: Más ruido que la OSUG
SOMOSMASS99
Iván Arellano Naranja* / SomosMass99
Jueves 24 de septiembre de 2026
El llanto de la excavadora
; era
la nota roja del vespertino; el hueso
de la pura existencia cotidiana,
real por ser tan cercana,
absoluta por ser
al fin tan miserablemente humana.
- Pier Paolo Pasolini
(1922-1975).
Septiembre de 2014. La OSUG está lista como para un escándalo de los que les gustan, esperan y desean los aficionados a las noticias novedosas, con escenas que platicar en El Canastillo de las Flores, El Valadez, El Cafetal, El Conquistador, La Posada Santa Fe o, de plano, en La Luna, El Incendio o en Los Barrilitos.
¡Que haya ruido en Cuevano! Algo nuevo en qué ocuparse, de qué hablar...
El escándalo cae por tierra cuando llega uno más fuerte desde el Distrito Federal (ahora Ciudad de México). Tan grande, que tapa con mucha estridencia cualquier otro suceso. Todo se vuelve peccata minuta al lado de la agresión a los estudiantes de la normal de Ayotzinapa en el Estado de Guerrero. Mal para el país, suerte para la orquesta. La noticia del mes y de la década con la policía, el ejército, el presidente municipal, el gobernador y hasta el presidente de la República como protagonistas principales. La represión y desaparición de los estudiantes son el tema en el país.
Es grande el desconcierto y la orquesta pasa desapercibida. Hay una programación en curso con directores y solistas invitados; en puerta, el Festival Internacional Cervantino en su edición número 42; hay una gira a Italia con la logística bastante avanzada, aunque no hay director titular que enfrente el trabajo artístico y no existe la seguridad de que las cosas salgan bien. Los músicos deben cuidar la orquesta. De ello depende la chamba.
El director anterior salió dejando tras de sí todo un tiradero. En la Universidad recuerdan que los atrilistas han causado conflictos y casi siempre son motivo de desacuerdos y discordias; sus peticiones se hayan la mayoría de las veces fuera de toda realidad y objetividad. Es 2014, pero mínimo desde 1990 son puro ruido. Los ven como artistas talentosos, sensibles, hábiles, exigentes y beneficiarios del mejor trato laboral y de las mejores condiciones dentro de la clase trabajadora de la institución, sin dejar de ser motivo de escándalo y tema relevante en las llamativas noticias de los periódicos.
Alguien tiene que atender el desaguisado. La orquesta (los músicos) está integrada fundamentalmente por migrantes. Cada vez es más difícil que se integre personal de Guanajuato y es peligroso opinar a favor de la buena música, de las buenas decisiones. A los que emiten una opinión les llaman “gente de fuera”, grillos e indisciplinados, aunque todos los polacos, algunos rusos y otros gringos encuentran siempre abiertas las puertas de la Universidad, y los consideran parte de la casa. !Ah!, cómo no, los salvadoreños también son de casa, de la familia. En cambio, cuidado con los chilangos, que son considerados como el problema que viene de fuera.
El aprieto, la dificultad de la dirección acéfala lo solucionan. El doctor Carlos Vidaurri Arrechiga recomienda a su maestro Francisco Orozco, director sin trabajo permanente, originario de Guadalajara. Hay entrevista de las autoridades académicas y culturales, y el maestro Orozco se hace cargo de la programación del resto del año: directores invitados, solistas, FIC 2014, gira a Italia. Dentro de la Universidad esperan que ayude a dar respuesta a los trece o quince músicos que Juan Trigos contrató por medio de una convocatoria abierta en la que, decía claramente, se otorga a los ganadores de una plaza seguridad médica y las prestaciones de rigor. Hay la esperanza de que el nuevo director también solucione el asunto de los más de diez artistas que ingresaron sin audición de la mano de Enrique Batiz.
No todo es miel sobre hojuelas. Después de una de las presentaciones de la OSUG en la edición 42 del FIC, a uno de los músicos -que luego de dos décadas sigue siendo de los “de fuera” y obviamente le interesa la orquesta y su futuro artístico-, a eso de las dos de la mañana, le da por llamar a los colegas que a su consideración comparten la misma o parecida inquietud persistente terca, actitud por la calidad y el nivel de la música en el estado de Guanajuato, para alertarlos:
Orozco está en este momento en el Mesón de San Antonio. Chupa con el rector y acompaña al piano canciones que cantan a petición del jefe de todos los universitarios: prepárense, ya tenemos director titular.
La noticia no le hizo gracia a nadie.
Imagen de portada: Personas conversan en un café de la ciudad de Guanajuato, capital. | Foto: Wikimedia Commons.
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