Reparaciones por la esclavitud, una lucha legítima

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Reparaciones por la esclavitud, una lucha legítima

SOMOSMASS99

Guillermo R. Barreto* / SomosMass99

Martes 21 de abril de 2026

Cuando una persona hiere a otra, el sentido común indica que esa persona debe disculparse y preferiblemente resarcir el daño que pudo haber hecho. Disculparse, compensar el daño y asegurar que no lo volverá a hacer. Parecen normas básicas de convivencia. Convivencia entre personas, pero también entre sectores de una sociedad y entre naciones enteras. La historia nos muestra que la convivencia no es lo común. Colonialismo y explotación han estado presentes, pero los causantes de estos crímenes rara vez lo reconocen.

La colonización de lo que hoy se llama América (a partir de 1492) es un ejemplo. Los europeos invadieron, se apropiaron de tierras que no les pertenecían, asesinaron a millones de sus habitantes y sometieron a servidumbre al resto. Casi inmediatamente comenzó el secuestro de africanos y africanas que fueron forzados a realizar trabajo esclavizado, lo que permitió obtener inmensas ganancias que produjeron la acumulación originaria de la que habló Karl Marx en El Capital y que dio paso al desarrollo del capitalismo.

Europa se convirtió en potencia dominante y el nivel de vida que tienen en la actualidad es producto de las riquezas extraídas de manera violenta de nuestras tierras, de África y posteriormente del resto del mundo. Una verdadera rapiña a la que se unió EE. UU. posteriormente. Tienen, como decía el revolucionario Thomas Sankara, una deuda de sangre con los pueblos del mundo.

Recientemente, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, aprobó la Resolución A/80/L48, del 25 de marzo de 2026, que “declara que la trata de africanos esclavizados y la esclavitud racializada de africanos constituyen el crimen de lesa humanidad más grave”. La resolución va más allá de lo simbólico y pone de relieve la naturaleza del crimen en cuanto al quiebre que supuso para la historia mundial, la magnitud y duración del crimen, su carácter sistémico (institucional, normativo, logístico), su brutalidad y las consecuencias duraderas del mismo expresadas en “regímenes racializados de trabajo, propiedad y capital”.

Esta Resolución coloca en la mesa un tema crucial como es la justicia reparatoria, al instar a los estados que se beneficiaron de la esclavitud a tomar medidas concretas que incluyen no solo disculpas formales sino, además, compensaciones económicas y la devolución inmediata de bienes culturales, objetos de arte, manuscritos, documentos, artefactos, etc. sin trabas y sin costo alguno a sus países de origen. La Resolución reafirma que, debido a la gravedad, este crimen no prescribe.

La Resolución fue aprobada por 123 votos a favor principalmente de África, América Latina y el Caribe, 3 votos en contra de los EE. UU., Israel, más el voto vergonzoso de Argentina, y 52 abstenciones que incluyen toda la Unión Europea, Canadá, Australia y Japón. Como podía esperarse, los colonizadores se colocaron del lado oscuro de la historia. Europa en particular argumentó que no se podía exigir reparaciones por algo que en su momento no era ilegal.

No puede haber mayor cinismo de países que no desconocen el concepto y que, en la historia, han ejecutado acciones a favor del victimario, en lo que podríamos llamar justicia inversa. Durante el siglo XIX, por ejemplo, Inglaterra provocó dos guerras en China conocidas como las guerras del opio. Básicamente Inglaterra intentaba inundar de drogas a China para debilitar a su pueblo y obtener beneficios económicos. Aun así, luego de las guerras, Inglaterra, el país agresor, obligó a China a pagar “reparaciones” por el equivalente a 736 millones de dólares de hoy para cubrir los costos de la guerra. Parte de la reparación tuvo como fin, además, compensar por el opio destruido por las autoridades chinas e indemnizar a los comerciantes – esto es, a los narcotraficantes – las pérdidas sufridas.

Otro caso, similar por lo indignante, es el pago que Francia obligó a realizar a Haití para compensar los daños que le causaba a Francia perder su colonia. Haití estuvo pagando una deuda, a todas luces ilegal, desde 1825 hasta 1947. En 2003, el entonces presidente Jean Bertrand Aristide, exigió a Francia devolver a Haití 21.700 millones de dólares. Al año siguiente fue depuesto por un golpe militar apoyado por Francia y los EE. UU.

La Resolución A/80/L48 reconoce el crimen, las víctimas y los victimarios e insta a los victimarios a reparar el crimen cometido. Insta a lograr una verdadera justicia reparatoria. No es una novedad, ya que la lucha por dicho reconocimiento se viene gestando desde hace décadas en múltiples espacios que incluyen los espacios multilaterales. Es así como en 1973 la Organización de Naciones Unidas (ONU) proclamó el decenio de lucha contra el racismo y la discriminación racial, el cual fue extendido en 1983 y en 1993. Fueron pocos los avances concretados en dichos decenios por lo que, en 2001, la ONU organizó la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia en la ciudad de Durban, Surafrica. La Conferencia produjo una Declaración final y un Plan de Acción que son el marco integral para abordar el racismo y la discriminación e incluyen medidas para combatirlo, desde el llamado a transformar la legislación, acciones concretas de protección a las víctimas de racismo y discriminación, planes de educación, salud, medidas para combatir la pobreza, recursos para las víctimas, etc.

En 2013, y en vista de que los objetivos propuestos en el Plan de Acción no se habían alcanzado, la ONU proclama en su Resolución 68/237 del 23 de diciembre el Decenio Internacional de los Afrodescendientes con vigencia desde el 1 de enero de 2015 al 31 de diciembre de 2024, prorrogado 10 años más hasta 2034 (Resolución A/79/193).

En relación específica con las reparaciones, destaca en 2013, la creación de la Comisión de Reparaciones de la CARICOM, que produjo un Plan de 10 Puntos que define acciones concretas para exigir reparaciones a los gobiernos europeos por el genocidio perpetrado contra los 15 millones de indígenas del Caribe y por la multiplicidad de “Delitos contra la Humanidad”, la esclavitud y sus legados, que se cometieron contra personas esclavizadas negras o africanas.

En este mismo contexto, el 24 de marzo del 2018, se realizó en Caracas el Encuentro Internacional sobre el Decenio Afrodescendiente, durante el cual el Gobierno venezolano firmó el decreto para el Decenio Nacional para los pueblos Afrodescendientes, a fin de ejecutar acciones enmarcadas en este sentido. En mayo de 2018 se organizó un Primer Encuentro Internacional sobre Reparaciones, donde Venezuela se comprometió a propiciar líneas de investigación en torno a los aspectos jurídicos-legales, multilaterales, políticos, históricos y filosóficos del tema. Posterior a esto, Venezuela ha organizado tres Seminarios Internacionales sobre Reparaciones y el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología financió proyectos de investigación en torno a esta problemática.

La lucha por la justicia reparatoria es una lucha legítima que une a los pueblos del Sur Global con un pasado común de colonización y que une a los pueblos racializados y discriminados del mundo. Ghana promovió la aprobación de la Resolución que declara la trata transatlántica como el crimen de lesa humanidad más grave. CARICOM propuso un plan de 10 puntos para concretar reparaciones, Venezuela ha avanzado en la creación de instituciones que luchan por este derecho y ha promovido investigaciones para dar cuerpo a políticas públicas sobre el tema. Compartir estas experiencias es de vital importancia. Exigir reparaciones, esto es, el reconocimiento del crimen, la indemnización de la forma que fuere, y la garantía de no repetición, es una causa del Sur Global y una causa por la que vale la pena luchar.


* Guillermo R. Barreto es venezolano, Doctor en Ciencias (Univ Oxford). Profesor jubilado de la Universidad Simón Bolívar (Venezuela). Fue Viceministro de Ciencia y Tecnología, presidente del Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología y Ministro de Ecosocialismo y Aguas (República Bolivariana de Venezuela). Actualmente es investigador en el Instituto Tricontinental de Investigación Social y colaborador visitante del Centro de Estudio de Transformaciones Sociales-IVIC.

Este artículo es producido por Globetrotter.

Imagen de portada (ilustrativa): En una gráfica sin fecha, Filipinos esclavizados en Coney Island, Nueva York. | Foto: Mariano Tilli Twitter.



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