Siempre es 26

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Siempre es 26

SOMOSMASS99

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 24 de julio de 2026

En un par de días se cumplirán 73 años del asalto al cuartel Moncada, la heroica gesta que no obstante constituir ─en términos militares─ un fracaso, significó el principio del fin de una dictadura que defendía el estatus de neocolonia en que se encontraba Cuba desde 1898, cuando Estados Unidos intervino en la guerra que los independentistas cubanos libraban contra el ejército colonial español.

El pretexto para tal intervención fue el hundimiento del acorazado USS Maine en el puerto de La Habana, el 15 de febrero de 1898, lo que derivó en la declaración de guerra de Estados Unidos contra España.

Dado que el ejército colonial español estaba a punto de ser derrotadas por les fuerzas independentistas cubanas, la intervención yanqui aceleró el desenlace de esa guerra y en diciembre de 1898 se firmaba, en París, un tratado de paz entre España y Estados Unidos ─sin la presencia de Cuba─ mediante el cual el país europeo renunciaba a su soberanía sobre la Mayor de las Antillas y se frustró la independencia tal como aspiraban los independentistas cubanos. De ser colonia española, Cuba se convirtió en neocolonia yanqui.

El anhelo de una definitiva independencia se hizo realidad con el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959; 5 años, 5 meses y 5 días después del 26 de julio de 1953, tras el regreso del grupo de revolucionarios cubanos, exiliados, que se prepararon en México y zarparon hacia su país el 25 de noviembre de 1956 del poblado de Santiago de la Peña, Veracruz, y desembarcaron en Cuba el 2 de diciembre del mismo año para liberar a su patria.   

Aun cuando las acciones del 26 de julio, llevadas a cabo en Santiago (Cuartel Moncada) y Bayamo (Cuartel Carlos Manuel de Céspedes), cuyo objetivo era tomar las instalaciones militares y desde ahí convocar al pueblo a la insurrección contra la dictadura de Fulgencio Batista, constituyeron, desde una óptica militar, un fracaso que la dictadura aprovechó para desatar una cruel y sangrienta represión.

Sin embargo, los elementos económicos, sociales y culturales, contenidos en el programa que los combatientes pensaban desarrollar en caso de triunfar, alentaron y renovaron el espíritu de rebeldía y el sentido de la dignidad del pueblo cubano, que fue el último en esta parte del mundo en sacudirse el yugo español, y que a punto de lograrlo, su independencia fue quebrantada por la obsesión expansionista de Estados Unidos.

Las acciones y los avances del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra ─y en su momento, en el llano─ acrecentaron la rebeldía y la dignidad del pueblo cubano; y cuando la Revolución tomó el poder, la congruencia del gobierno revolucionario las potenció. Ello explica en buena parte la resistencia de ese pueblo a más de 67 años de amenazas y agresiones yanquis. 

Tal actitud del pueblo cubano y su firme decisión de ser dueño de su destino son un «mal ejemplo» para los pueblos de países subordinados al imperialismo yanqui, por lo que, a juicio del imperio, debe ser castigado. Esta es, en el fondo, la razón por la cual desde el triunfo de la Revolución comenzaron las amenazas, sanciones y agresiones yanquis contra Cuba y los intentos por aislarla del resto de los pueblos del mundo. Esas sanciones adquirieron carácter oficial el 3 de febrero de 1962 mediante el Decreto (Orden Ejecutiva) Presidencial 3447, que impuso el genocida bloqueo económico, comercial y financiero, al que los yanquis llaman, eufemísticamente, «embargo» y que el actual presidente estadounidense ha agudizado con un bloqueo energético e incontables sanciones. 

Si lo anterior pareciera poco, los círculos más conservadores y cargados a posiciones claramente fascistas de esa potencia promueven la opción guerrerista y acusan a Cuba de ser la causa de sus problemas políticos internos y la promotora del «terrorismo de izquierda», por lo que amenazan a la isla con una invasión militar.

El bloqueo y las acciones del gobierno yanqui y la contrarrevolución han causado a Cuba un sinnúmero de daños humanos, materiales, culturales y de todo tipo. Y si anteriormente esos daños se contabilizaban en afectación a derechos humanos y carencias materiales, ahora se miden en vidas humanas, sobre todo de ancianos, niños y, de manera general, de los sectores vulnerables de la población.

Si aun en tiempos difíciles Cuba ha sido solidaria con muchos pueblos del mundo, es necesario, y urgente, que los pueblos del mundo ─y sobre todo, de Nuestra América─ correspondamos a esa solidaridad de manera tal que evitemos que el imperialismo yanqui cumpla su objetivo.

Porque para dominar a Nuestra América, los imperialistas necesitan doblegar a Cuba. Si lo hacen, después vendrán por nosotros.

Es tiempo de recuperar nuestra rebeldía y dignidad.

Hasta la Victoria siempre.


* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato; del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba; y del colectivo México Libre, Justo y Soberano.

Imagen de portada: El cuartel Moncada después del asalto. | Foto: Wikimedia Commons.



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