Prepotencia contra dignidad
SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey* / SomosMass99
Viernes 2 de octubre de 2026
Desde la pasada semana se lleva a cabo el 810 Periodo de Sesiones de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en su sede de Nueva York, actividad que se desarrolla en un contexto internacional bastante complejo: conflictos armados, agresiones militares sin declaratoria de guerra, intervencionismo, guerra comercial, amenazas, sanciones unilaterales, campañas de odio, exaltación del poder militar destructivo, acoso a pueblos que no se pliegan al poder unipolar, por citar algunos escenarios preocupantes.
Un elemento común a tal situación es Estados Unidos, país que en su intento por recuperar su papel de potencia hegemónica mundial ─que tuvo durante un breve tiempo después de la Segunda Guerra Mundial y durante una década y media tras el derrumbe de la Unión Soviética y el campo socialista del este de Europa─ mediante el despojo a otros más débiles o sumisos pretende fortalecerse, al mismo tiempo que lleva a cabo o promueve la destrucción de quienes considera sus enemigos o competidores (casos de Irán, Rusia y el involucramiento de la Unión Europea en la guerra entre Ucrania y Rusia).
A China, país, a quien considera su enemigo y trata con mesura, intenta aislarlo, sobre todo de Rusia y de sus socios y aliados comerciales (grupo BRICS+); del mismo modo actúa con quienes pueden competirle en los ámbitos económico, científico, tecnológico o militar.
En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el presidente de Estados Unidos se presentó de la única manera que le es posible hacerlo, como un ignorante presumido, mentiroso, amenazante, prepotente y, por si ello fuera poco, también se esforzó por mostrar sus atributos como delincuente. Se quitó la máscara de depredador y pirata cuando al referirse a Venezuela y sus recursos naturales expresó: «Al vencedor le corresponde el botín»,
Hizo alusiones directas a México, señalándolo como «epicentro» de los cárteles «narcoterroristas», con amenaza de intervención; a Irán, en el sentido de que si no aceptan un acuerdo de paz en los términos yanquis, podría borrarlos de la faz del planeta; a Cuba, señalándola como un Estado fallido del que se está encargando su secretario del Departamento de Estado, Marco Rubio, tan ignorante, mentiroso y prepotente como su jefe; por cierto, en respuesta a la actitud de Trump, la delegación cubana abandonó el salón, como señal de dignidad.
Además, como muestra de su prepotencia, reafirmó la Doctrina Monroe y su «derecho» sobre los territorios de los países latinoamericanos y caribeños, a quienes los yanquis consideran su patio trasero y cuyos recursos son objeto exclusivo de la seguridad nacional del imperio, por lo que se sienten dueños de ellos.
Con tal actitud el presidente yanqui trató de intimidar a la comunidad internacional, recordándole su poderío militar y su capacidad de destrucción. Sin embargo, gran parte de esa comunidad rechaza el sometimiento al orden unipolar que Estados Unidos pretende reinstaurar.
Lo que los imperialistas yanquis se niegan a aceptar es que su decadencia es parte de un proceso irreversible, provocada por los problemas y contradicciones del sistema que ha permitido a su clase dominante acumular enormes riquezas mediante el despojo y explotación del suyo y de otros pueblos, el capitalismo.
Una medida de qué tan dispuesta está la comunidad internacional a seguir los dictados del imperio la dará la próxima votación del proyecto de resolución que Cuba presentará en unos días más sobre la necesidad de poner fin al bloqueo.
Desde 1992 en la ONU se han presentado esos proyectos de resolución y la comunidad internacional, invariablemente, ha manifestado su apoyo a Cuba y ha votado por la finalización del bloqueo; sin embargo, en su prepotencia, al imperio no le importa la opinión de los demás y hace caso omiso de las resoluciones que le son adversas.
Este año veremos nuevamente quiénes están del lado de la dignidad y quiénes no la conocen.
* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato; del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba; y del colectivo México Libre, Justo y Soberano.
Imagen de portada: Donald Trump durante su participación en la 81 Asamblea de la ONU. | Foto: Laura Jarriel / ONU.
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