¿Orden o convicción?

Share
¿Orden o convicción?

SOMOSMASS99

Marco Samario Queirolo* / SomosMass99

Lunes 19 de octubre de 2026

Con el paso del tiempo, la vida de las personas se convierte en un rompecabezas de experiencias, emociones e ideas que tienden a transformarse en directrices conductuales o incluso, yendo a la profundidad, en convicciones. Ahora bien, cada parte o pieza del rompecabezas se sustenta en ese empirismo transformado en un principio ideológico-emocional.

La confianza vertida en un representante político en las últimas elecciones nos lleva a recordar la importancia de conocer los ideales, objetivos y convicciones de aquella persona que teóricamente actuará en beneficio de los mexicanos. Es conocido que la doctora Claudia Sheinbaum Pardo viene de la academia, un entorno de reflexión agudo en donde el pensamiento crítico transforma ideales en convicciones.

Es innegable que la participación de Claudia Sheinbaum como líder estudiantil en el movimiento de 1986 en la UNAM formó parte de ese rompecabezas a gran escala que abriría una puerta hacia el camino político. Su acompañamiento al presidente Andrés Manuel López Obrador lleva más de veinte años, incluso se debe recordar que AMLO le encargó la Secretaría de Medio Ambiente del Distrito Federal durante su administración como jefe de Gobierno en la ciudad. A partir de ese momento la carrera política de Sheinbaum Pardo estaría ligada a Obrador, y al día de hoy se espera que logre consolidar y continuar el proyecto de nación que planteó el ahora ex presidente.

¿Orden o convicción? Ese es el cuestionamiento principal. No hay forma de asegurar que el actuar gubernamental de la primera presidenta de México responda a su lucha como líder estudiantil y académica de renombre, esto en contraposición a un acuerdo dentro de la “arena de la negociación” que es la política, en la que AMLO le haya asegurado la presidencia a cambio de una subordinación de actuar fáctico. Sí, toda la política requiere de acuerdos. No obstante, es notorio el cambio dentro de un proyecto de nación entre alguien convencido de lo que hace y otro que actúa priorizando la obtención de poder.

La línea es estrecha y las consecuencias demasiado grandes. No hay remedio ante la enfermedad de un “gobierno fallido” que busca consolidarse como la esperanzadora respuesta de un país necesitado de bienestar.

La consolidación de MORENA como entidad política autónoma al presidente y como vértice merecedor de la confianza de la gente estará en juego durante el sexenio. Actualmente, la mitificada figura del ex presidente permite contrarrestar ciertas malas prácticas y errores de la administración. Sin embargo, ese salvavidas se terminará el diciembre. Sheinbaum tendrá que cumplir con las expectativas sin posibilidad de fallar, puesto que no cuenta con el mismo reconocimiento social y tampoco es un ente carismático.

En los siguientes años sabremos si el actual partido hegemónico puede sobrevivir solo, si el país puede consolidar su presencia dentro de un panorama internacional cambiante y, sobre todo, si la gente tiene algún represente político “digno” de confianza para alcanzar un mayor bienestar social, que para eso está.


* Marco Samario Queirolo estudió Política Pública en la Universidad Autónoma Metropolitana, donde actualmente cursa una maestría en Ciencias Sociales.

Imagen de portada: Claudia Sheinbuam y Andrés Manuel López Obrador. | Foto: Instituto Mexicano de la Radio.


En SomosMass99 hacemos periodismo independiente. Solo te necesitamos a ti, ayúdanos.

Read more