Maru, la traición

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Maru, la traición

SOMOSMASS99

Ana Leticia / SomosMass99

Viernes 1 de mayo de 2026

Bien se sabe que EE. UU. considera a toda América Latina como su patio trasero y como tal gusta de meterse hasta la cocina. Esta vez se descaró al conocerse el fallecimiento de dos agentes de la CIA tras su participación en operaciones exclusivas de las fuerzas mexicanas en el estado de Chihuahua.

Este hecho reitera la participación activa y consensual de la actual gobernadora de Chihuahua, Maria Eugenia Campos, con el gobierno de los EE. UU. a través del estado de Texas, para que la CIA realice acciones contrarias a la Constitución, que prohíbe expresamente la injerencia, intervención o intromisión extranjera que vulneren la soberanía.

Aunque la trama llevó su tiempo, Maru Campos se convirtió en traidora a la patria en un solo día. No conforme con dejar entrar a las fuerzas extranjeras en territorio nacional y concederles todo un piso del edificio Centinela para que la CIA, DEA, FBI y al ICE se instalaran permanentemente, tuvo la cara de no contestarle el teléfono a la presidenta Claudia Sheinbaum cuando se descubrió su traición y no enfrentar el peso de sus propias acciones, como lo ha hecho otra vez al no asistir a la invitación que le hizo el Senado para explicar lo sucedido.

Maru Campos camina con la clásica bandera panista de subordinación a los EE.UU., en busca de desestabilizar al gobierno de la 4t y de paso al país. Y lo logra, con la ayuda e intervención ilegal de fuerzas estadounidenses sin importarle violar la integridad y seguridad nacional. Se escuda en su fuero como gobernadora y en el apoyo de la bancada panista, para presentarse como “heroína nacional” en su supuesta lucha contra el narcotráfico.

Servir a los intereses de Estados Unidos, que solo nos considera otro país objeto de dominación, es un atentado perpetrado por una panista mexicana (y su partido que la defiende) contra la seguridad nacional. Maru Campos hace lucir su arrogancia y descaro en todo su esplendor, a sabiendas del apoyo que tiene del Imperio, que ahora exige la extradición del gobernador Rubén Rocha Moya, del senador Enrique Inzunza Cazarez y de otros ocho funcionarios sinaloenses por sus presuntos vínculos con el narcotráfico (que posiblemente los tengan), como para advertirle a Claudia Sheinbaum que ni se atreva a tocarla.

La desvergüenza de la gobernadora no tiene límites. Ya vimos cómo negó conocer los hechos ante el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y cómo envió al matadero a su fiscal César Jauregui Moreno, que renunció para hacer lo mismo y que se culpe a uno de los fallecidos en el accidente que destapó la traición a México. 

No es la primera vez que se sabe de la participación ilegal de agentes estadounidenses en nuestro país. Pero este caso cobra más relevancia por desarrollarse en un contexto estadounidense de confrontaciones políticas y económicas internas, de tensiones internacionales provocadas por Donald Trump en su afán de devolverle su país su condición de hegemón, y la postura que ante tal coyuntura le corresponde jugar a México como nación soberana.

De no actuar con firmeza, el caso Maru Campus-PAN-CIA puede degenerar en otros más en Chihuahua, en otros estados de la frontera norte y del resto del país, con el único fin de desestabilizar y que los gringos se “vean obligados a venir a salvarnos”, por no decir a someter y saquear como es su modus vivendi.

A Ernestina Godoy y a la Fiscalía General de la República les corresponde ser ejemplarizantes, aplicar la ley y hacer justicia al pueblo mexicano ante la podredumbre de la actual gobernadora de Chihuahua y de los implicados en esta traición al pueblo mexicano. Y al gobierno de la 4t, por lo menos, avisar a EE. UU. y a su entrometido embajador que México ha tomado nota, que los discursos sobre nuestra soberanía no son palabras huecas y que se actúa en consecuencia.


Imagen de portada: Maru Campos, gobernadora de Chihuahua. | Foto: Gobierno de Chihuahua.



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