Los nuevos conquistadores ante la soberanía nacional y popular
SOMOSMASS99
México Justo, Libre y Soberano*
Martes 25 de agosto de 2026
Si hay algo en lo que la derecha mexicana y el imperialismo están en contra, es la defensa de la soberanía de los países explotados o independientes. Las luchas por el ejercicio soberano del poder de los pueblos es inaceptable para quienes creen que nuestro destino bajo el capitalismo en su fase imperialista es la dependencia estructural y el sometimiento a las grandes potencias capitalistas. Por ello, existe en aquellas fuerzas una embestida multiforme contra la categoría histórica de soberanía, particularmente en América Latina y, al no poder descartarla como elemento central de las luchas de nuestros pueblos, hoy han decidido también desacreditarla y distorsionar su contenido.
Concretamente en México ha causado molestia en una parte de la derecha, el que el pueblo mexicano, la verdadera izquierda, las fuerzas progresistas y el gobierno democrático-popular de López Obrador y de Claudia Sheinbaum enarbolen la categoría de soberanía como algo esencial para la defensa nacional y popular, frente al embate de las fuerzas fascista-imperialistas que hoy dominan en la política de los EUA. Debido a ello, los sectores más entreguistas han desatado una campaña negra contra la lucha por la defensa de la soberanía.
En México es necesario consolidar los avances logrados en los últimos siete años en los terrenos económico, social y político. Para ello es indispensable fortalecer la lucha por la soberanía. Sin embargo, las fuerzas conservadoras utilizan todo tipo de ataques a la continuidad de las luchas y el avance en la conciencia popular.
Entre el entreguismo de la derecha mexicana actual destaca el pedir a Estados Unidos, a España o a otras naciones con historia neocolonialista, que intervengan en México. A la vez difunden diversas falacias ideológicas como decir que el gobierno padece de “soberanitis”; que en México el hecho de que el pueblo gobierne es una aberración “populista”; que nuestro país no requiere de soberanía sino de integración en todos los ámbitos a “la modernidad” y concretamente a los Estados Unidos, o de plano, al no poder enfrentar con éxito la conciencia popular histórica por la defensa de la soberanía, han decidido también distorsionar esa categoría histórica y volverla una palabra funcional a su ideología y a sus intereses.
Para ello, ahora la derecha mexicana se vale de personajes extranjeros con la idea de que el pueblo les va a dar mayor crédito que a los ignorantes que la encabezan en nuestro país. Han tenido ahora la “brillante idea” de traer a México primero a una funcionaria ultraderechista española, Isabel Díaz Ayuso, que vino a hacer el ridículo al tratar de convencer al pueblo mexicano de que el verdadero padre de la patria era Hernán Cortés, y después a una comediante, la Diputada e Ilustrísima Señora Doña Cayetana de Álvarez y Toledo y Peralta-Ramos, Marquesa de Casa Fuerte, para instruirnos sobre el “verdadero” significado del concepto de soberanía.
La misión imposible de los neofascistas de hoy es generar confusión sobre el verdadero significado de la soberanía, ya que para el pueblo mexicano es una bandera de las más importantes (si no es que la más importante) que sirve también como escudo frente al imperialismo. Buscan desesperadamente la “resignificación” del concepto de soberanía adecuándolo a su ideología individualista, apátrida y de sometimiento al poder hegemónico de los Estados Unidos.
La lucha por la soberanía tiene un gran arraigo en la conciencia de nuestro pueblo producto de su historia. Traer a la tal Cayetana ha sido para lanzarse contra el gobierno mexicano actual y darle un impulso a la derecha que hoy es minoría, así como minimizar la conciencia popular de la amenaza del imperialismo estadounidense como elemento principal que atenta contra nuestra soberanía y para que aceptemos, como proponían los conservadores del siglo XIX, que los mexicanos -según ellos- carecemos de capacidad para gobernarnos y decidir por nosotros mismos nuestro presente y futuro.
Según estos pretendidos filólogos de la lengua hispana y por ello supuestos
propietarios del “verdadero” significado de las palabras en nuestro idioma, en consonancia con la tal marquesa Cayetana, repiten que: “quien amenaza la soberanía mexicana no son los Estados Unidos, no es España y desde luego no es la historia de Hernán Cortés o Isabel la Católica. Lo que amenaza la soberanía de los mexicanos son tres fenómenos o flagelos internos y corrosivos: Uno, el crimen organizado. Dos, el populismo autoritario. Y tres, la mentalidad de dependencia”.
Veamos:
Aun suponiendo (sin conceder) que la existencia del crimen organizado amenaza la soberanía nacional, no se puede desligar a aquél del proceder de los Estados Unidos, pues existe evidencia reconocida de que los principales cárteles de la droga se han fortalecido gracias a la máxima potencia económica y militar del mundo, que a la vez posee el mayor mercado de consumo de drogas y es el mayor productor de armas destinadas a los grupos del crimen organizado en México (y muy probablemente en todo el mundo).
El propio Departamento de Justicia de ese país, ha reconocido que más del 80% de las armas incautadas en México a los grupos criminales, provienen de Estados Unidos[1]. El desastroso operativo llamado “Rápido y Furioso” para supuestamente detectar la ubicación de los grupos del crimen organizado, realizado en tiempos de Calderón por agencias de EEUU, brinda pruebas contundentes de que las empresas fabricantes de armas y el propio gobierno de EEUU han abastecido a estos grupos con equipo militar –incluido aquél de uso exclusivo del ejército y fabricado por el Pentágono– que ha provocado miles de muertes tanto mexicanas como estadunidenses[2].
De manera que, en cualquier caso, es el imperialismo estadounidense el que está detrás de los cárteles de la droga en México y América Latina, los cuales le han sido útiles desde hace décadas para mantener un control perverso de nuestras naciones y utilizarlos como instrumentos corrosivos de nuestra soberanía y ahora justificación del injerencismo, como quedó en evidencia en el disque “combate a las drogas” que ahora despliega los Estados Unidos: todo gobierno que no se someta a las órdenes de ese país será acusado de narcoterrorista.
Para dar sólo un ejemplo del poco o nulo interés que tienen los EEUU en combatir el narcotráfico y de que éste les es más útil como pretexto para intervenir en otros países, baste mencionar el indulto otorgado por Donald Trump a finales de 2025 a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, quien cumplía una condena de 45 años, acusado no sólo por narcotráfico sino también con un listado de cargos presentados por el Departamento de Justicia, que van desde la conspiración para importar cocaína hasta la posesión de armas de fuego, lo que describe varios años de vida criminal.
Entonces, “ilustrísimos nobles e intelectuales al servicio del poder económico”, con tan pomposos curriculums como los que dicen ostentar, deberían aceptar más bien que nuestros pueblos en Latinoamérica saben, por su historia y por su conocimiento de la realidad actual, que el imperialismo estadounidense no sólo amenaza permanentemente la soberanía de México, sino la de prácticamente todos los países del mundo, tengan o no gobiernos populares y una gran presencia de grupos criminales.
Eso lo saben los gobiernos europeos (incluido el español) que hace tiempo dejaron de decidir por ellos mismos y se sometieron a los dictados de Estados Unidos, particularmente en el terreno militar, pero también en el económico y diplomático.
Acusa la tal marquesa de hipócritas a los europeos de izquierda porque “defienden para México lo que jamás defenderían para sí mismos”, pero la ultraderecha de la que emana Cayetana no querría para sus países (Argentina, Reino Unido o España) la brutal agresión que hoy viven países como Irán, Palestina, Líbano, Cuba, Venezuela, Sudán y una larga lista. Pero los gobiernos de esos países nunca se han pronunciado en contra de las agresiones genocidas contemporáneas como las que practican Israel o los EUA, sino que guardan un silencio cómplice y lo más vergonzoso han apoyado abiertamente la agresión en contra de los pueblos que pretenden un camino independiente y soberano.
Se atreven a decir que el otro elemento que afecta nuestra soberanía es “el populismo autoritario (que) desmantela las instituciones que podrían frenarlos, elimina los contrapesos que podrían controlarlos, destruye los árbitros que podrían juzgarlos”.
Pues bien, ése que denominan populismo autoritario, ha limpiado a un poder judicial que antes estaba al servicio de los grandes poderes nacionales y extranjeros, así como coludido con el crimen (el organizado y el llamado de “cuello blanco”), para convertirlo en un poder electo soberanamente por el pueblo y puesto al servicio de la justicia y los intereses nacionales.
Más aún, este supuesto “populismo autoritario” ha logrado sacar de la pobreza a más de 13 millones de mexicanos; no ha reprimido ni una sola de las movilizaciones sociales inconformes; no ha censurado ninguna expresión opositora en los medios de difusión de mentiras, ni a los fabricantes de campañas de desprestigio. Más bien se ha sometido a la revocación de mandato, a pesar de tener en su contra prácticamente a toda la prensa, la radio y la televisión nacional y extranjera.
Este llamado “populismo autoritario” que -según los neofascistas- “amenaza nuestra soberanía”, ha logrado regresar a manos del pueblo el sector energético así como buena parte del agua y el transporte aéreo y ferroviario, privatizados por los antiguos gobiernos entreguistas y garantizado el acceso universal de toda la población a los servicios de salud y educación que estaban siendo también privatizados.
Los nuevos conquistadores, a través de conspiraciones desestabilizadoras desde las embajadas como la de Estados Unidos en México, con el uso de “expertos” en “democracia y soberanía” provenientes de países monárquicos o de universidades del norte global como asesores o conferencistas, con la “prestigiosa”prensa internacional que vocifera contra la soberanía de los pueblos ya sea desde Madrid, Nueva York, Londres, París o Berlín, ellos y las oligarquías siempre habrán de chocar nuevamente contra la lucha y la conciencia de los movimientos populares de Nuestra América. Esta vez no habrá conquista ni invasión impune. México y América Latina, así como los pueblos explotados del mundo han dicho ¡basta! y a
pesar de las derrotas parciales harán prevalecer la soberanía y la libertad de nuestras naciones.
Notas:
[1] Los datos de rastreo de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos (ATF), combinados con los registros judiciales, muestran que las armerías independientes suministraron el 83 por ciento del tráfico de armas a México de 2017 a 2021, mientras que las cadenas de tiendas
vendieron el 17 por ciento restante. Yuma, Arizona, con menos de 100 mil habitantes, lidera entre todas las ciudades con el mayor número de armas traficadas per cápita, seguida de Pharr y Brownsville, Texas. Las tres se encuentran justo en la frontera con México. (https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2025/06/22/el-origen-de-las-armas-
del-cjng-y-del-cártel-de-sinaloa-quienes-son-proveedores-del-narco-en-mexico/)
[2] De acuerdo con la indagatoria SEIDO/UEITA-SON/0000306/2020, la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus siglas en inglés), de Estados Unidos, ordenó el ingreso ilegal a México de más de 2 mil 500 armas de fuego para detectar a los compradores, armamento que se perdió y cayó
en manos de cárteles del narcotráfico y que fue utilizado en crímenes de alto impacto, desde 2009. (https://www.milenio.com/policia/operacion-rapido-furioso-que-es-y-para-que-sirvio ). Tanto el Departamento de Justicia así como la entonces secretaria de Seguridad Interna de Estados Unidos informaron a investigadores legislativos que la ATF había permitido el ingreso a México de miles
de armas adquiridas ilícitamente en la operación, la cual era una polémica táctica llamada: dejar que caminen las armas. (https://www.infobae.com/america/mexico/2020/05/12/rapido-y-furioso-el-fallido-operativo-que-desato-la-crisis-del-trafico-de-armas-entre-mexico-y-eeuu/).
* Por un México Justo, Libre y Soberano
Alfonso Díaz Rey, Agustín Ramírez Agundis, Manuel de la Torre Rivera, Eduardo Ocampo, Magdalena Galindo, Carmen Galindo, Cecilia Madero, Gastón Martínez Rivera, Ana Francisca Palomera, Sandra Céspedes Cruz, Rosa Elena López Escalera, Miguel Ocampo, Fernando Ruiz Noriega, Ignacio López Amezcua, Ignacio Medina.
Imagen de portada: Isabel Díaz Ayuso y Cayetana Álvarez de Toledo. | Foto: David Pérez Twitter.
En SomosMass99 hacemos periodismo independiente. Solo te necesitamos a ti, ayúdanos.