Los méritos de la OSUG
SOMOSMASS99
Iván Arellano Naranjo / SomosMass99
Jueves 5 de noviembre de 2026
“Sin embargo, no parece fácil seguir este ejemplo; y, en verdad,
como ocurre con cuanto es libre y fácil, solo los preparados y
los maduros saben llevar a buen término su trabajo”.
- Diario de escritora. | Virginia Woolf (1882-1941)
Lo fundamental de la OSUG desde 1952, a partir de que anuncian su primer concierto, son presentaciones de calidad indiscutible en la interpretación; respiración, fraseo, estilo; respeto al tempo de las obras, una afinación sin sombra de dudas y una impecable ejecución. Si no es que ha sido así, entonces llega el 2016 y de lo que se trata, por lo menos, es olvidarse de las costumbres añejas y de las orquestas disfuncionales. Ahora el compromiso es que a la institución sinfónica la miremos y, sobre todo, escuchemos con otros ojos, más despiertos y con oídos más abiertos.
Roberto Beltrán Zavala no tiene espacio para quejarse de la recepción que como director titular le dispensaron los músicos, los funcionarios universitarios y el público asistente al Teatro Principal o al Teatro Júarez.
Resaltan las primeras programaciones del maestro Beltrán. Es fácil observar la influencia de José Luis Castillo. Resulta obvio que en algún momento alguien perteneciente a la orquesta (un músico o un administrativo) le orienta acerca del formato y temas de aquellas otras temporadas.
Los temas de Beltrán: “Romanticismo Francés”, “Homenaje a Ramón Montes de Oca”, “Luces de Sudamérica”, “Aves Legendarias”, “Humor Clásico”, “Sinfonismo Monumental”, solo una parte de ellos. Las obras y los compositores: P.I.Tchaikovsky, Sinfonías 4, 5; M.Mussorgski, Cuadros de una Exposición; G. Mahler, Sinfonías 4,5; L.van Beethoven, Sinfonías 7, 5, 4, 8, 9; A. Bruckner, Sinfonía 4 Romántica; J. Brahms, Sinfonía 1; D. Shostakovich, Sinfonía 7. Lo más relevante. También incluye una obra que le ha encargado a Adalberto Tovar, músico, compositor y director, del que en su curriculum vitae se menciona haber trabajado con Juan Trigos en el cargo de “jefe de personal” y que dejó el puesto por diferencias con su jefe. Luego, con Roberto Beltrán, regresa para cubrir el mismo puesto y convertirse en la mano derecha del director titular.
Con Tovar como asesor, además de jefe de personal, Beltrán planea la programación, la gira de 2017 a Europa y empieza a complicar aún más la vida al interior de la orquesta haciéndose cercano a músicos como el primer clarinete, (que ingresó por recomendación de Enrique Bátiz, sin audición) y con el segundo obóe (que después lo colocan el puesto de primera plaza sin audición ni convocatoria). Hay más asuntos que no vamos a mencionar por el momento, aunque sí debemos decir que gracias a Beltrán y a Tovar la orquesta adquiere gratis el conflicto de contar con dos músicos contrabajistas principales. El primer principal ingresó mediante convocatoria abierta en el año 1997, compitiendo hasta en cuatro audiciones por un puesto que había permanecido vacío. El segundo principal, ingresa sin convocatoria y solo por recomendación de Enrique Bátiz; jamás audiciona ni para el ingreso ni para ocupar el puesto que le otorgan Roberto Beltrán y Adalberto Tovar, a pesar de que el lugar de principal de contrabajos ya estaba ocupado mediante un concurso, que cubría las exigencias del Estatuto del Personal Académico de la Universidad de Guanajuato.
Otro gran tema: el lugar de gerente está libre. En los años noventas, la intención, la sugerencia a la Universidad y a la oficina de Extensión Cultural de la Universidad de Guanajuato consiste en abrir una convocatoria para el puesto de gerente de la OSUG. Se incluye en la licitación los requisitos indispensables del perfil que exige una Orquesta Sinfónica y, a la vez, el manejo de un buen de aspirantes de donde escoger. Tal cual como sucede en 2015 con el director titular.
El director titular decide por la mejor opción, de acuerdo a su forma de entender. No muestra interés por una convocatoria, sino que decide tomar al “toro por los cuernos”: nombra a Belia Arroyo, quien hasta entonces lo más importante en su relación con la música sinfónica fue ser coordinadora técnica o jefa de tramoya de la orquesta. Cuando le preguntan en qué basa su determinación, respondió: “Belia es la mejor gerente, ella saluda de beso al rector Luis Felipe Guerrero Agripino”.
Imagen de portada: Roberto Beltrán Zavala. | Foto: Felsner Artists.
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