La política en la OSUG
SOMOSMASS99
Iván Arellano Naranjo / SomosMass99
Jueves 15 de octubre de 2026
¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Como los zopilotes mojados
que extienden sus alas
en tendedero impecable.
- Elisa Ramírez Castañeda (1949-)
Una gran sombra para la música en México: la inexistencia de un mecanismo para elegir, nombrar, seleccionar o designar un director titular en cualquier orquesta en el país, que permita la participación de una comunidad musical informada (con el conocimiento idealmente adquirido gracias a los buenos oficios de los responsables de la cultura), que pueda y deba opinar acerca de un asunto de interés público. A estas alturas la falta de un mecanismo sólido en que podamos confiar el nombramiento de los directores es una tradición mexicana mantenida por los funcionarios culturales que carecen del entendimiento y comprensión de lo que es una orquesta sinfónica y del lugar que debe ocupar dentro de la sociedad.
No es un dato menor el hecho de que el atrilista de las orquestas mexicanas no tenga voz ni voto en el nombramiento del director titular de la orquesta en la que se desempeña. Tampoco es menor la importancia de que Roberto Beltrán Zavala haya sido la tercera opción y le otorgaran el puesto de director titular de la OSUG a partir de junio de 2015. A pesar de apuntar que el maestro Beltrán es considerado un buen músico y un buen director, es necesario tomar en cuenta las calificaciones de los maestros Pablo Varela y Daniel Myssyk, que fueron superiores.
Cuando le otorgan el encargo se tienen bien guardadas las formas, de tal manera que a primera vista las cosas salen bastante aceptables, correctamente dentro de las normas universitarias. De cualquier manera, no deja de llamar la atención que el nombramiento de Beltrán guarde un gran parecido a los destapados del PRI a la presidencia en el siglo pasado y emanados de la Revolución Mexicana, y a las corcholatas destapadas por las encuestas morenistas de 2026. Antes y ahora, se sigue la misma línea. Las cosas nunca se salen de control, aunque podemos percibir sin esfuerzo de que en los procedimientos priistas de hace más de 70 años y los de 2026, el de las morenistas Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, sucede lo mismo: aquí hay gato encerrado. Conforme se presenta Roberto Beltrán nos damos cuenta de que las cosas cambian al estilo de los políticos del PRIAN, con hipocresía y con cinismo.
Los representantes de la orquesta le hacen la lucha en su comunicación con los funcionarios universitarios. Animándose a ponerse al nivel de las circunstancias, sugieren que el nombramiento tenga la duración de un año, renovable de acuerdo al desempeño de la orquesta y de la evaluación académica-artística que realicen las autoridades culturales de la Universidad. Hubo consenso en la propuesta que realizan los músicos y, en apariencia, aceptación de las autoridades, aunque sobresale tácitamente que los integrantes de la OSUG adquieren el compromiso de seguir en todo momento las decisiones artísticas del director y la Universidad asume la responsabilidad de escuchar al director en los asuntos relacionados con su cargo. Hasta allí el desarrollo del proceso se vislumbraría correcto.
También debemos tomar en cuenta lo relevante de la propuesta de los integrantes de la orquesta de que a la temporalidad del nombramiento del director titular, aparte de Pablo Varela y Daniel Myssyk, la oficina de Extensión Cultural contaba con más de 50 propuestas para dirigir la orquesta, todas de buenos directores y varios de ellos con una carrera y un curriculum vitae sobresaliente. La intención trataba de aprovechar el interés despertado por la institución orquestal y a las autoridades daría opciones con un horizonte muy amplio.
Roberto Beltrán inmediatamente enseña que va por ganar poder político dentro de la Universidad, obtener de los aficionados a la OSUG prestigio y reconocimiento, y tener el control de los integrantes de la orquesta clasificando a la gente de entre los que tenían mucha, regular o nula influencia dentro de sus colegas. No le importa la formación de bandos contrarios al interior con tal de lograr su propósito. Que los músicos más influyentes y determinantes estuvieran de su lado no le genera inquietud, sino pasar por encima de la autoridad de los principales de sección y líderes artísticos. Mientras el grueso de los integrantes se acomoden en el vientre de la OSUG, atenidos a que el nuevo titular le halle a los desarreglos que encuentre y resolver sus problemas personales.
Foto de portada (ilustrativa): Julio Rionaldo (@juliorionaldo) / Unsplash.
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