La OSUG: Comida en el refrigerador

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La OSUG: Comida en el refrigerador

SOMOSMASS99

Iván Arellano Naranjo / SomosMass99

Jueves 4 de junio de 2026


Esferoidal
 Porque absorbidos en la flor compuesta
te comemos un poco, dios mío, y otro poco
te exhalamos hasta las Hecatombes.
- César Dávila Andrade.
(1918-1967)

Estamos en 2005, mes de abril, en Guanajuato capital. Y la OSUG es una especie de termómetro de la cultura musical, con el que no se necesitan una lupa o expertos en el arte del “do, re, mí” para observar que en poco tiempo sin director el instrumento orquestal va a la baja, podemos decir que en caída libre. Cada dos o tres conciertos se le escucha peor, es notorio que por lapsos largos de hasta dos minutos (muchísimos), las notas son tocadas fuera de tiempo provocando dudas, inseguridad y desacuerdos en la afinación.

Los malos resultados van a la cuenta de su raquítico presupuesto, mas de repente saltan recursos quién sabe cómo o de dónde que se destinan sin pena y sin vergüenza en dos conciertos foráneos que llevan a cabo en el mes de marzo. La oficina de Extensión Cultural gasta más de 150 mil pesos en el alquiler de dos pianos utilizados en ambas presentaciones, todo un derroche. ¿No hubiera sido posible contratar a un solista violinista, chelista, cornista? Poco a poco, al tomar estas disposiciones y carecer de un buen director titular, los de arriba van canjeando el capital artístico por un mínimo de credibilidad. 

Lo primero que brinca es que corren al director, corren a la gerente sin tener un plan B. Entre líneas percibimos que hay ganas de experimentar en Extensión, quieren saber cómo funciona una orquesta sin director. Las decisiones en la radio de la Universidad, en el cine club de la Universidad, en la nueva revista que se sacaron de la manga, enseñan que para Extensión “echando a perder se aprende”. Tal es su lema y política cultural. Se inventa una forma novedosa para nombrar al director titular, o presenciamos por primera vez en la historia de la música que una Orquesta Sinfónica no requiere de un titular.

En febrero anunciaron desde la oficina de Extensión que los directores invitados, los huéspedes de cada semana, vendrían a prueba como candidatos a ocupar el cargo. Bajo las circunstancias especiales de la orquesta, la medida era plausible, de rigor en una que carece de titular. Y padeciendo tanta necesidad, ¿cómo va el proceso? Cumplen más de cuatro meses acéfalos y no hay noticias. Años después nos enteramos que platicaron con Juan Carlos Lomónaco sin llegar a nada. Que más bien fue para cumplir con el requisito. 

Veamos a los candidatos: Juan Carlos Lomónaco, Enrique Barrios, Felix Carrasco, Guillermo Francesco Belli, Enrique Patrón de Rueda, Guillermo Salvador, Román Revueltas. Oír, escuchar a cada uno pone en claro que los únicos que lograron armar conciertos aceptables fueron Patrón y el italiano Belli. Eliminar a los dos es fácil, el presupuesto no alcanza. Patrón es muy bueno en montar ópera, pero las producciones son costosas, y existe la duda de que en realidad cualquiera de los dos quiera venir por el sueldo del director anterior. Mínimo, seguro pedirán el triple.

A principios del Siglo XXI los directores mexicanos y extranjeros interesados en trabajar en Guanajuato eran una buena cantidad. En la ciudad capital hay una fama bien ganada de que existe interés en la música de calidad y con buenos resultados. Tomando este prestigio como base, y pensando estrictamente en la música al elaborar una lista de directores mexicanos, veríamos entonces a Jorge Mester, Sergio Cárdenas, Enrique Diemecke, Eduardo Díaz Muñoz, José Guadalupe Flores y, posiblemente, a Francisco Savín y Sergio Espinosa. Espinosa es un director que estudió música en la UNAM, la especialidad de violín en Suiza y la maestría y doctorado en dirección de orquesta en Europa y Estados Unidos. Vale hacer cuentas alegres.

La responsable de la cultura en la Universidad deja correr la especulación, el misterio, no hay prisa. Dice que pueden pasar de uno a cinco años y después tomar la decisión. José Luis Castillo dejó una muy bien armada programación para seis meses, como comida en el congelador. Ya van cuatro meses y para agosto el refrigerador estará vacío. Nacer y crecer en Guanajuato significa a ciencia cierta que los secretos y los misterios sirven para ser contados. Todo mundo maneja la noticia de que el asesor de Extensión Cultural, en la búsqueda del director titular, el bueno es Enrique Bátiz Cambell, líder de la Orquesta Sinfónica del Estado de México.


Foto de portada (ilustrativa): nrd (@nicotitto) / Unsplash.



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