Policía, fiscal, juez y verdugo
SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey* / SomosMass99
Viernes 31 de julio de 2026
Tras la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, convocada por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, celebrada en Washington el pasado 16 de julio, a la que asistieron representantes de 66 países de Europa, Asia y América, el Departamento de Estado emitió un informe que se centra fundamentalmente en Cuba y en las organizaciones e individuos que se oponen o critican al gobierno de Donald Trump; en él señalan a la isla como promotora y causante de la subversión y el «terrorismo de izquierda» en Estados Unidos y como una amenaza para la civilización occidental.
Después de esa reunión, Cuba, además de amenaza «inusual y extraordinaria» para la seguridad de Estados Unidos, pasó a ser, también, una amenaza para la seguridad del continente Americano y para las «democracias» de Occidente.
En ese informe, Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI, como ha sido su costumbre, el gobierno yanqui recurre nuevamente a la mentira, a la acusación sin fundamentos ni pruebas y a la manipulación de hechos fuera de contexto para imponer narrativas que le permitan construir el escenario y crear las condiciones que den paso a una intervención militar en Cuba. Además, con la asistencia del coro de aliados y vasallos ─más los que intentará adherir─ Estados Unidos buscará una especie de consenso dentro de ese grupo para realizar, al margen de la ONU, acciones violatorias del derecho internacional.
Ausentes en el informe están las más de seis décadas de sanciones, amenazas, agresiones, intentos de asesinato a sus dirigentes y actos terroristas que Estados Unidos lleva implementando contra Cuba para someterla a su dominio; comportamiento que ha violado el derecho internacional y vulnerado la soberanía de muchos países. Asimismo, se omite el carácter guerrerista de la potencia imperialista, la que en 250 años de existencia como nación independiente, solamente en 17 de ellos no ha estado inmersa en alguna guerra.
También se busca, al interior de Estados Unidos, criminalizar la protesta, a la oposición política, a la solidaridad con los débiles y vulnerables, a los inmigrantes y a las minorías no blancas y a cualquier indicio de disenso; ello muestra un peligroso comportamiento que cada vez más se acerca al fascismo.
Complementos de tal informe son: la Estrategia de Seguridad Nacional ─una actualización de la Doctrina Monroe─ y el Escudo de las Américas ─antecedente inmediato de la referida reunión─; todo ello en el contexto de la Doctrina del Destino Manifiesto, sustento del supremacismo yanqui y de su obsesión por dominar el mundo.
Cómo un país que, entre otras cosas, en 233 de los últimos 250 años ha estado librando guerras, que siendo el más poderoso del mundo viola constantemente el derecho internacional y se dedica a bombardear escuelas, hospitales; áreas habitadas por población civil indefensa; asesina mujeres, ancianos y niños; invade y destruye países para cambiar regímenes políticos y someterlos; promueve y financia guerras para debilitar a adversarios y para aumentar las ganancias de los monopolios de su industria de armamento; amenaza y sanciona a países, organizaciones y personas que mantienen vínculos con Cuba; promueve y ejecuta golpes de estado; destruye embarcaciones y asesina personas en aguas internacionales; incumple acuerdos; asesina selectivamente a dirigentes políticos, religiosos y militares, científicos, luchadores sociales y a quienes haya calificado, unilateralmente, de terroristas; practica y es cómplice de genocidio; ¿cómo un país con ese historial se arroga el derecho de erigirse en vigilante, juez y conductor del mundo?
No solamente son Cuba y el control interno de la población estadounidense. El imperialismo yanqui busca imponer sus condiciones e intereses a todo el mundo, pero primero, para fortalecerse, es preciso que controle todo el continente americano; así que su objetivo actual no es solamente Cuba. Estados Unidos intentará por diferentes vías instalar gobiernos títeres en Brasil y México, para después, con relativa mayor facilidad, tomar posesión del resto del continente, el Caribe incluido.
Pero, dada la asimetría en todos los terrenos, ¿por qué Cuba?
El gran «pecado» de Cuba fue haber hecho una Revolución que rompió las cadenas del neocolonialismo, la dependencia y el control total que ejercía Estados Unidos sobre la isla y con ello recuperar su independencia y soberanía usurpadas y vulneradas durante 60 años.
Con su Revolución Cuba demostró a los pueblos del mundo que es posible emprender un camino libre, independiente y soberano que los conduzca a ser dueños de su presente y futuro; y con ello se convirtió en símbolo y ejemplo de rebeldía y dignidad.
Por ese «pecado», intolerable para quien se siente dueño del mundo, Cuba es amenazada, asediada y acosada por la mayor potencia imperialista y, a la vez, el mayor terrorista que haya existido, por ello la necesidad y obsesión del imperio de destruir el símbolo y terminar con el ejemplo.
Toca a los pueblos del mundo organizarse y unirse para evitar que el imperio se fortalezca y avance en sus intentos de dominio global. Un importante papel es sin duda el que toca desempeñar al pueblo estadounidense, quien no es ajeno a las consecuencias del comportamiento de la clase dominante en su país.
* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato; del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba; y del colectivo México Libre, Justo y Soberano.
Imagen de portada: Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU, durante la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político. | Foto: Francisco José Twitter.
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