La elección que viene
SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey* / SomosMass99
Viernes 11 de septiembre de 2026
El arribo de personajes y grupos de la extrema derecha a encabezar gobiernos en este continente está vinculado a la necesidad del imperialismo yanqui de paliar los efectos de la crisis estructural que de manera general golpea al sistema capitalista y, particularmente, a Estados Unidos, país que no obstante su enorme poderío ha visto mermada su hegemonía a nivel mundial.
Tal disminución de hegemonía es uno de los efectos de la crisis, agravada esta por el ascenso en todos los órdenes de China, el fortalecimiento de Rusia, avances de otros países y el rechazo cada vez mayor de los pueblos a los dictados de Washington (ejemplo de ello es la formación del grupo BRICS+).
En este contexto, Estados Unidos ha decidido atrincherarse en lo que siempre ha considerado su patio trasero, que es el territorio continental e insular al sur del río Bravo, con la finalidad de apoderarse de riquezas y recursos ajenos que le permitan fortalecerse para enfrentar a quienes considera sus principales enemigos ─China y Rusia─, por constituir un obstáculo para su obsesivo anhelo de dominio mundial. Para ello necesita imponer regímenes dóciles y subordinados a sus intereses.
En pos de tal imposición despliega su gran capacidad ─la militar incluida─ para invadir y sojuzgar países o inmiscuirse en procesos electorales en los que mediante su enorme aparato de propaganda ─asociado a los grandes medios de comunicación, propiedad de las oligarquías locales─, induce el voto a favor de quienes le servirán para controlar a sus pueblos y, tranquilamente, despojarlos de su patrimonio.
A los gobiernos resultantes de tal injerencismo los hace sus «aliados» para reprimir y combatir a quienes en esos países disientan de los intereses imperiales o, dado el caso, presionar ─o atacar─ a los países que en defensa de su soberanía no se plieguen a los dictados yanquis.
En este escenario el próximo año se llevarán a cabo en nuestro país procesos para elegir autoridades y legislaturas en 17 estados y la totalidad de la Cámara de Diputados a nivel federal. Sin restarle importancia a los comicios estatales, la elección de 500 diputados federales reviste tal importancia que de su resultado depende la continuidad del proceso de transformación ─la 4T─ que inició con la administración encabezada por Andrés Manuel López Obrador y se mantiene con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, gobiernos que claramente se diferencian de los anteriores en cuanto a la atención a los sectores más vulnerables de la población y a la defensa de la soberanía nacional.
En tal elección la derecha «mexicana» intentará evitar que la coalición Morena-PVEM-PT obtenga mayoría calificada en la Cámara de Diputados, con la finalidad de obstaculizar el avance del proceso de transformación, el cual, dicho sea de paso, requiere una profundización que solamente se logrará con una mayor organización y participación popular.
Dado que esa derecha carece de propuestas creíbles y atractivas para el pueblo, continuará con sus campañas sucias y la añeja táctica de denostar y mentir para atraer adeptos; de ahí su insistencia en los calificativos de narcopartido, narcopresidenta, narcosenadores, narcoetcétera, como parte de una narrativa que con base en una insistente repetición intenta desprestigiar al actual gobierno, sembrar dudas para influir en parte del electorado e inducir el voto a favor de intereses ajenos al pueblo mexicano.
Ese tipo de campañas sucias han sido auspiciadas y apoyadas por la derecha internacional y, principalmente, por organismos y agencias del gobierno de Estados Unidos, o financiadas por él; comenzaron cuando que se presentó Cuauhtémoc Cárdenas como candidato presidencial (1988, 1994, 2000), continuaron con las candidaturas de López Obrador (2006, 2012, 2018) y se agudizaron tras los triunfos arrolladores de este último (2018) y Claudia Sheinbaum (2024).
Que la pretensión de la derecha y del imperialismo yanqui no prospere depende en gran medida de que, como fuerza política, Morena se transforme en el sentido de erradicar intereses personales o de grupo ─que persisten desde su formación─ y vincularse más al pueblo y a su base, no solamente de modo declarativo sino promoviendo su organización y participación. Ello hará menos difícil la defensa de nuestra soberanía y nuestro país.
* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato; del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba; y del colectivo México Libre, Justo y Soberano.
Imagen de portada (ilustrativa): Personas votan en las elecciones de 2021 en México. | Foto: Wikimedia Commons.
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