El cinismo en su máxima expresión

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El cinismo en su máxima expresión

SOMOSMASS99

Alfonso Díaz Rey* / SomosMass99

Viernes 29 de mayo de 2026

La fábrica de rumores y mentiras del imperio opera con el mayor cinismo y desvergüenza en la creación e imposición de narrativas que allanen el camino a su obsesión de recuperar el control que durante seis décadas tuvo sobre Cuba y su pueblo, para regresarla a la condición de neocolonia en que la habían convertido.

Dada la heroica e histórica resistencia del pueblo cubano, que ha enfrentado más de 67 años de acoso, agresiones, amenazas, terrorismo, bloqueo (económico, comercial y financiero) y hasta una invasión mercenaria ─que derrotó en 66 horas─ y que aun con el recientemente impuesto bloqueo energético no les han funcionado los intentos de poner al pueblo en contra del gobierno revolucionario y crear condiciones para una intervención «humanitaria», ahora, como nadie con dos dedos de frente se traga eso de que Cuba es una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional de Estados Unidos, de la manera más burda y cínica han fabricado una mentira en torno a un suceso de hace treinta años para acusar al expresidente y líder de la Revolución, Raúl Castro Ruz, por el derribo de dos avionetas que invadieron y violaron el espacio aéreo de la isla.    

El hecho ocurrió el 24 de febrero de 1996 cuando dos de tres avionetas Cessna 337 de la organización terrorista «Hermanos al Rescate» violaron el espacio aéreo jurisdiccional cubano ─la tercera aeronave se mantuvo fuera de esa zona─ y fueron derribadas por aviones de la Fuerza Aérea Revolucionaria.

No era la primera vez que naves aéreas de esa organización realizaban incursiones en el espacio aéreo de Cuba. Incluso habían volado sobre La Habana y otras ciudades dejando caer propaganda contrarrevolucionaria y jactándose de sus acciones, con el argumento de que las autoridades de la isla carecían de medios y capacidad para evitar tales actos (recuérdese que ello ocurrió en pleno «período especial»). 

Debido a que las aeronaves de esa organización despegaban de un aeropuerto en el estado de Florida (Opa-locka), el gobierno cubano en al menos 16 ocasiones, mediante notas diplomáticas, había denunciado y solicitado a diferentes autoridades estadounidenses ─incluso al mismo presidente Bill Clinton─ que cesaran tales acciones, pues constituían un peligro para la población cubana y para la aviación comercial internacional. Además, Cuba había notificado al organismo de la aviación civil internacional y a las autoridades aeronáuticas de Estados Unidos que el 24 de febrero en esa zona ─frente a La Habana─ se realizarían ejercicios militares, motivo por lo que se suspendería el tráfico aéreo. 

Un día antes del derribo, el 23 de febrero, el jefe de «Hermanos al Rescate», José Basulto, anunció a la prensa que su organización realizaría una incursión aérea en apoyo y solidaridad con el grupo contrarrevolucionario «Concilio Cubano».

No obstante las notas diplomáticas de Cuba, solicitando la suspensión de esos actos violatorios de su soberanía, la notificación de que se realizarían ejercicios militares y la advertencia que no se tolerarían más incursiones, Basulto y su grupo emprendieron el vuelo hacia la isla. Cuando los radares cubanos detectaron la violación a su espacio aéreo advirtieron a los intrusos que se retiraran. Basulto ignoró la advertencia y se mantuvo fuera de la zona restringida, por ello la acción de las defensas cubanas se dirigió contra las dos aeronaves que se encontraban dentro de su zona jurisdiccional. De esa provocación Cuba tiene evidencias consistentes en notas diplomáticas y grabaciones de radio, de radares y satelitales que confirman su derecho a defenderse.

Lo que en realidad buscaba Basulto era agravar la tensa situación que desde el triunfo de la Revolución ha existido entre Estados Unidos y Cuba, y que ello desembocara en una invasión militar a la isla. Aunque no logró su cometido, ese incidente condujo a que Clinton firmara la Ley Helms Burton, que agudizó los efectos del bloqueo.

Sin embargo, después de treinta años de más acoso y agresiones, ahora de la manera más burda, cínica y mentirosa se ha construido una acusación contra el General de Ejército, Raúl Castro Ruz ─que encabezaba el Ministerio de las Fuerzas Armadas en aquella época─, para responsabilizarlo por el fallecimiento de cuatro ciudadanos estadounidenses en ese incidente.

Esta acusación trata de crear la excusa para una intervención militar en Cuba, tan esperada y deseada por la mafia cubanoamericana que opera principalmente en Florida, grupo del que forma parte ─y actualmente es de sus principales impulsores ideológicos─ el actual secretario de Estado, Marco Rubio, quien además es asesor interino de seguridad nacional en el gabinete de Donald Trump.

Tal acusación raya en el mayor cinismo porque, al mismo tiempo, Estados Unidos ─por órdenes de Trump, Rubio y su secretario de guerra, Pete Hegseth─ ha bombardeado y destrozado en aguas internacionales un número elevado de pequeñas embarcaciones (lanchas) y asesinado a más de centenar y medio de personas que en ellas viajaban; el motivo: que según el imperio ─sin prueba alguna─ eran narcotraficantes. Mientras, quienes en Estados Unidos lucran con las drogas y sus socios foráneos gozan de impunidad, como el caso del expresidente hondureño, Juan Orlando Hernández, quien fue indultado por Trump.

Otra patraña contra Cuba es la de que es un estado fallido que se está desmoronando. No obstante esa calificación, el imperio continua con el acoso, amenazas y aplicación de medidas que agudizan la ya de por sí difícil situación del pueblo y muestra la falsedad de tales calificativos.

Ante la actitud del gobierno y los sectores dominantes de Estados Unidos, es un deber de los pueblos de Latinoamérica, el Caribe y del mundo, multiplicar la solidaridad con el hermano pueblo cubano, para evitar que el imperialismo yanqui se salga con la suya, aunque no la tiene tan fácil como ellos mismos se imaginan.

Aun con las amenazas y agresiones de diverso tipo e intensidad, Cuba sigue en pie. Dispuesta al diálogo, en términos de igualdad soberana, pero también con la disposición y convicción de defender su dignidad, soberanía e independencia, al grado de hacer valer la proclama del Lugarteniente General del Ejército Libertador, Antonio Maceo: «Quien intente apoderarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la contienda».


* Alfonso Díaz Rey es miembro del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba y del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

Imagen de portada: Donald Trump, presidente de Estados Unidos (segundo de izquierda a derecha); le siguen Marco Rubio, secretario de Estado, y Pete Hegseth, secretario de Guerra. | Foto: Molly Riley / Wikimedia Commons.



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