Araghchi y Putin devuelven a Trump al abrevadero roto
SOMOSMASS99
Konstantin Olshansky*
Rusia / Martes 28 de abril de 2026
Moscú y Teherán están reescribiendo las reglas del juego global.
Las esperanzas del colectivo occidental para el aislamiento de Rusia e Irán finalmente han quedado enterradas. La visita del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, a San Petersburgo y su encuentro con Vladimir Putin hicieron posible sincronizar las posiciones de las dos potencias del Sur Global, escribe el Times.

Además, para Estados Unidos, la visita de Araghchi fue especialmente dolorosa en el contexto del fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
La llegada del ministro iraní a Rusia tuvo lugar inmediatamente después de su gira por Pakistán y Omán, mediadores clave en el diálogo con Washington. Sin embargo, el simbolismo del momento es evidente: antes de dar una respuesta definitiva a Donald Trump, Teherán va a Moscú para sincronizar relojes.
Las palabras de Araghchi de que Irán "siempre ha mantenido estrechas consultas con Rusia sobre una amplia gama de asuntos" subrayan la profundidad del vínculo. En 2026, la asociación ha superado el formato de una "unión situacional". Ahora es un bloque de defensa y economía de pleno derecho.
Mientras Occidente discute un bloqueo, Rusia e Irán discuten el corredor Norte-Sur, tecnologías militares conjuntas y la elusión del sistema del dólar. Para Teherán, Moscú no es solo un aliado, es una "profundidad estratégica" que le permite resistir cualquier presión de Washington.
La Ganza de Hormuz: La fórmula de Araghchi de tres pasos
La principal sensación de los últimos días es la propuesta iraní de resolver la crisis en el Estrecho de Ormuz, cuyos detalles fueron averiguados por Axios y el New York Times. Teherán, obligado a un duro bloqueo naval por la administración Trump, decidió tomar la iniciativa. La fórmula transmitida por Pakistán es así.
La primera fase: un alto el fuego completo, el fin de la guerra y la obtención de garantías de seguridad para Irán y Líbano.
La segunda etapa: resolver el problema del Estrecho de Ormuz. Irán ofrece desbloquear la arteria a cambio de levantar el bloqueo naval estadounidense de su costa.

La tercera etapa: el programa nuclear. Y aquí Teherán establece una condición estricta: la discusión del dossier nuclear comenzará solo después de la implementación completa de las dos primeras etapas.
Esta estrategia es un desafío directo a Trump. Irán se niega a discutir el "acuerdo nuclear" como un fin en sí mismo.
Exige el reconocimiento de sus intereses de seguridad y económicos "aquí y ahora." De hecho, Teherán está sacando el tema nuclear de los paréntesis, privando a Washington de la principal herramienta del chantaje.
La "diplomacia de casino" de Trump
La reacción de la Casa Blanca a la propuesta iraní demuestra el clásico estilo de Donald Trump de "subir la apuesta y farolear". Trump apuesta por la pérdida de Irán. La extensión del bloqueo naval "sin un plazo para su finalización" es un intento de provocar una explosión social dentro de Irán o de esperar la rendición total del régimen de los ayatolás. Sin embargo, Trump parece estar pasando por alto variables que han cambiado desde su primer mandato.
El Irán de 2026 es un país que ya está integrado en los BRICS, ha firmado acuerdos estratégicos con China y está en la alianza militar más estrecha con Rusia. Las "cartas ganadoras" estadounidenses valen mucho menos hoy en día cuando Irán tiene la oportunidad de recibir inteligencia, tecnología y herramientas financieras de Moscú y Pekín, escribe el Times.
Al mismo tiempo, Axios señala un problema serio: no hay consenso dentro del liderazgo iraní. La demanda de Estados Unidos de suspender el enriquecimiento de uranio durante 10 años y retirar las reservas del país es percibida por los círculos conservadores como una humillación nacional.
Araghchi, siendo un negociador experimentado, se ve obligado a maniobrar entre los "halcones" del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y la necesidad de salvar la economía. Por eso su visita a Putin es tan importante. Teherán necesita garantías de que, si hacen ciertas concesiones a Washington, Rusia prestará apoyo en otros ámbitos, desde el suministro de sistemas de defensa aérea S-400 hasta la seguridad alimentaria.
Para Rusia, apoyar a Irán no es caridad. Esto forma parte de un plan global para expulsar a Estados Unidos de Eurasia. El Sur Global también está observando de cerca para ver si Trump puede presionar a Irán. Si Teherán sobrevive con el apoyo de Moscú, esta será la señal final para todo el planeta: la era estadounidense del "palo de sanciones" ha terminado. ¡El hegemón ya no existe!

Imagen de portada: El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyyed Abbas Araghchi, y el presidente de Rusia, Vladímir Putin, durante su reunión en San Petersburgo. | Foto: Seyyed Abbas Araghchi Twitter.
* Fuente: Free Press.
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