Una república islámica luchando por todos

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Una república islámica luchando por todos

SOMOSMASS99

Naile Manjarrés* / SomosMass99

Viernes 20 de marzo de 2026

El 23 de junio de 2025, 2 de Tir de 1404 en Irán, según el calendario persa, se anunció un alto al fuego entre Irán e Israel en una especie de “noche del decreto” que cambió el destino de muchos asuntos en el mundo, aunque en apariencia todo siga igual y todavía estemos por asimilar el impacto.

Israel no pudo con Irán y los EE. UU. tampoco: “Verdadera Promesa III (Wa’deh Sadegh III)” se ejecutó en 20 oleadas durante la guerra impuesta de 12 días. Al menos 150 puntos vitales y estratégicos del Israel ficticio, como la sede del Mossad, el Ministerio de Guerra del régimen sionista, el Centro de investigaciones nucleares de Israel, el centro de Inteligencia militar Aman (centro de planificación de asesinatos del Mossad), el Instituto Weizmann, la base aérea de Nevatim, la planta eléctrica de Ashdod, la refinería de Haifa, las industrias militares Rafael, el edificio de la Bolsa del régimen asesino de niños, y decenas de otros objetivos militares y económico sensibles de Tel Aviv, Haifa, Bat Yam, Rishom LeZion, Be’er Sheva y otras ciudades del régimen sionista fueron arrasadas.

Como los testigos del vencedor son (somos) quienes debemos contar la historia: ese hito merece más que un slogan. No le quiero llamar la guerra de los 12 días, es el cumplimiento iraní de una Promesa Veraz.

Irán había esperado un tiempo prudencial antes de responder éticamente a Israel en abril de 2024 con su Promesa Veraz 1. Esperó también para responder en octubre de 2024 con su Promesa Veraz 2 y se le criticaba por eso, por no ser reactivo, por no masacrar, por no actuar como lo hace Israel. Por tener su propio calendario, sus propios tiempos y códigos. Pero esta vez, cruzaron la línea: el Jefe de la Fundación de Asuntos de Mártires y Veteranos, Said Ohadi, indicó que desde el 13 hasta el 24 de junio de 2025 Israel asesinó a 1.100 personas y dejó más de 5.600 heridos en Irán.

Israel atentó contra la tranquilidad y la vida de los niños en sus casas, en un país que pone por delante su dignidad y el cuidado de la familia y de la infancia. Y si no es para defender al pueblo y territorio, entonces, ¿qué utilidad tienen las Fuerzas Armadas?

La respuesta iraní derribó todos los manuales de guerra con el que nos amamantan desde pequeños, que si Sun Tzu, que si Gene Sharp, y demostró que hasta en eso las apuestas occidentales están pasadas de moda, decadentes, caducas. Solo saben matar y luego maquillar, engañar. Blufear.

He escuchado decir tantas veces que en la guerra no hay reglas, pero eso también es mentira, porque Irán ganó con ética. Jugando los juegos de otros y ganando bajo sus propias reglas en el marco del Derecho Internacional – el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas establece que cualquier Estado miembro puede ejercer su derecho a la legítima defensa, solo o junto a aliados.

Irán respondió según estos términos, pero siguiendo los principios fundacionales de la República Islámica: no buscar la guerra y a la vez demostrar voluntad y capacidad de responder a la agresión las veces que sea necesario.

Hoy Wikipedia podrá decir lo que sea. Cambiando la historia, incluso mintiendo sobre quién inició la guerra, pero las mujeres, niños, jóvenes y hombres entre extranjeros y locales, con los que compartí y los que durante esos días de amor y noches de guerra eran mis vecinos, y se multiplican por miles, demostraron y esperan allí, con su tranquilidad, su hospitalidad y sus gritos de “Alahu Akbar” (Dios es grande), para cada ocasión en la que occidente y el sionismo se vuelvan a equivocar o los vuelvan a subestimar.

Un par de días más tarde, tras ser evacuada de la universidad y de Teherán al décimo día de guerra, me preguntan en Caracas qué había llevado a una chica como yo a ir a estudiar y vivir en un lugar tan distinto y donde se usa hiyab. También me preguntan si me había dado tiempo de entender el sistema de gobierno de la República Islámica de Irán.

A lo primero respondí que, precisamente por eso, quería ir y que no es la primera vez que alguien me dice que ese país “no es para mí”.

A lo segundo, respondí que eso lo investigué mucho antes de aplicar a una beca para estudiar en Irán. E invito a reflexionar: ¿Por qué a mis 35 años, con una hija de 14 años, me postularía para cursar estudios superiores en un país con menos derechos o progresos que el mío? No lo hice. Buscaba luz en un aliado estratégico de mi país y la realidad superó mis investigaciones y expectativas: Irán desafía el paradigma y la propaganda occidental. Me atrevería a decir que es justo porque conocen cómo es Irán que atentan tan duramente contra el país y nos bombardean en occidente con información completamente opuesta a lo que es su sociedad.

Ahora puedo hablar en retrospectiva, pero antes de constatar empíricamente, tuve que investigar.

Desde el año 2020, tras el asesinato del General Qasem Soleimaní, comencé a desarrollar una serie de investigaciones para intentar llegar al núcleo de la verdad del sistema de gobierno y sociedad iraní.

No fue sencillo, pues aquí apenas llegan oleadas de información tergiversada, y lo que vemos desde canales oficiales de Irán ostenta un conservadurismo y hermetismo que no acerca precisamente a la mirada extranjera, pero el interés y la curiosidad pudo más y algo pude adelantar.

En 2023, mientras producía y presentaba un programa de análisis e investigación desde La IguanaTV, intitulado Entre Líneas, decidí dedicar otro capítulo a la fuerza cultural de Irán como referente dentro del mundo multipolar.

Desde allí comentaba el estilo de gobierno de Irán, un estado teocrático que practica el islam yafari duodecimano-shiita. Que su Poder Ejecutivo cuenta con un presidente y distintos ministerios que administran el país y un poder legislativo que aprueba las leyes. Pero por encima de esta realidad republicana, está el Líder Supremo, que es elegido por un consejo de sabios bajo el principio wilaiyatulfaquih y que colocan al estrato superior del clero chiíta y al Líder Supremo como dominadores del poder político.

El Líder Supremo traza las líneas maestras de la política en consonancia con sus creencias religiosas, tiene importantes funciones en materia de nombramientos y el control de distintos órganos, y además ejerce la jefatura de las Fuerzas Armadas. El Líder Supremo es quien declara la guerra.

Este sistema es más complejo que el bipartidismo estadounidense o la monarquía en España, pero a la vez, más transparente y coherente.

Si hablamos de paradigmas, en los EE. UU. ha sobrevivido un estado profundo guiado por corporaciones, que dirigen a un sistema bipartidista que cada cuatro años cambia de color, pero no corrige ni actúa en función de la población y eso lo venden como el único norte posible e incluso como modelo de libertad.

En España son regidos por una monarquía y un gobierno representativo, que simplemente administra los mecanismos mediante los cuales se asegura que la economía sea un objetivo y que una población consuma y pague impuestos a través de dinámicas explotadoras que, cada vez, diluyen más el núcleo familiar. Y esto se exporta como modelo de sociedad.

En el caso de modelos satanizados por la prensa occidental, en especial Irán, que es el que nos compete en esta historia sobre historias ¿Por qué rechazar o pretender abolir la existencia de una República teocrática, si en términos de lo que se espera de un gobierno (protección, atención a las necesidades y visión de futuro en función del desarrollo integral del ser humano) funciona? Porque desafía el paradigma occidental establecido, decadente y con nula voluntad de cambiar o evolucionar.

Una disputa eterna por el modelo cultural

La característica básica de la revolución en Irán es su naturaleza ideológica e islámica, pero también su bagaje cultural. En febrero de 1979, luego de la caída de un régimen monárquico que facilitaba la dominación extranjera, Irán empezó a conducirse bajo el liderazgo del Imán Jomeini.

La nación abandonó el despotismo antinacionalista y tras un referéndum decidió crear un sistema político y social islámico que se centró en la nacionalización y autodominio de sus recursos y capacidades; que son bastantes. En ese momento, 98.2% de los participantes votaron por este sistema.

En las marchas y copiosas protestas anti Shah los manifestantes pertenecientes a todos los sectores e ideologías de la sociedad no dudaban en retar tanto al Shah Pahlevi como al gobierno de los EE.UU. En las grabaciones que hay de esos acontecimientos se puede escuchar “Queremos decirle a Jimmy Carter, que no queremos sus Derechos Humanos. Queremos Derechos Humanos definidos por nosotros”.

El presidente estadounidense para entonces, Jimmy Carter, era vendido y considerado como un paladín de los Derechos Humanos en el mundo occidental, pero no convencía ni engañaba a los iraníes que lo vieron apoyar ciegamente a un Shah prepotente y despilfarrador de recursos públicos.

La lógica antiestadounidense en sectores de todas las edades de Irán era: el régimen monárquico opresor y sus injusticias, no hubieran durado tanto, sin el apoyo de EE.UU., que validaba todas sus violaciones de Derechos Humanos desde que lo había puesto a gobernar Irán tras fraguar, a través de la CIA, un golpe de Estado contra el presidente iraní, Mohammad Mosaddeg.

En 1979, una vez llegada la Revolución y establecida una nueva Constitución, el pueblo iraní optó por una Ley clara, nítida, no tan extensa y absolutamente alineada a versículos coránicos.

Cuarenta y seis años después, caminar por Irán sólo me permitía constatar cómo una Constitución, un compendio de principios que hablan de un “gobierno ejemplar” y de una “sociedad ideal”, según sus cánones, aún con sus defectos y en medio de dificultades internas e impuestas, no está lejos de la realidad.

Sólo en el tercer principio de la Constitución iraní se indica que el gobierno asume la responsabilidad de poner en funcionamiento todos los medios a su alcance para crear el ambiente adecuado para el desarrollo de los valores morales sobre la base de la fe y de la virtud, combatiendo todas las manifestaciones de la perversión y de la corrupción; de elevar el nivel general de conocimientos en todos los campos, de poner al alcance del pueblo la enseñanza y la educación física, de modo gratuito para todos y en todos los aspectos, así como facilitar y generalizar la enseñanza superior.

Según este principio, también se compromete a fortalecer el espíritu de búsqueda de la verdad, de la investigación y de la creatividad en todos los ámbitos científicos, técnicos, culturales e islámicos por medio de la institucionalización de los centros dedicados a la búsqueda de la verdad y fomentar los estímulos a los investigadores; a ejercer un rechazo total del colonialismo y prevenir la injerencia extranjera; a abolir toda forma de despotismo, dictadura y monopolismo; a asegurar las libertades políticas y sociales dentro de los límites marcados por la Ley; a promover la participación del pueblo en la determinación de su futuro político, económico, social y cultural; a suprimir la discriminación injusta y crear las posibilidades equitativas para todos en los aspectos materiales y espirituales; a fortalecer al máximo la estructura defensiva nacional mediante la instrucción militar general a objeto de salvaguardar la independencia y la unidad territorial de la patria y el sistema islámico; a garantizar el derecho a la salud; al albergue; a cimentar una economía sana y equitativa y eliminar todo tipo de miseria en los campos de la alimentación, de la vivienda, del trabajo, de la salud y generalizar la aseguración; a asegurar la auto suficiencia, en las ciencias, la tecnología, la industria, la agricultura y las cuestiones militares, así como en los demás campos; a garantizar todos los derechos a la persona, tanto a la mujer como al hombre, y crear las garantías jurídicas justas para todos, y la igualdad de derechos ante la ley; y finalmente, a organizar la política exterior del Estado basándose en los valores islámicos, en el compromiso fraterno hacia todos los musulmanes y en el total apoyo a los desheredados del mundo.

Respiro, tomo mis apuntes y dejo toda esta teoría para el final, pues todo esto lo comprobé de forma natural y orgánica cada día, todos los días de cuatro meses cargados de múltiples formas de paz, guerra y un amor que no es otra cosa que ese respeto tan anhelado por una mujer en cualquier sociedad.

Esto que quede como una manera de narrar una historia breve, que ha sido eterna. Todos los días pasa algo sorprendente en Irán para quienes no dejamos que la capacidad de sorpresa muera.

Conocí como estudiante y residente extranjera cinco ciudades: Teherán, Qom, Mashad, Shiraz y Busheir cerca de Bandar Abbás, y cada una mostraba una cara distinta de Irán.

Conviví con personas de diferentes nacionalidades, estratos e incluso creencias e ideologías en total armonía. Ningún cargo o puesto de trabajo me separaba del iraní de a pie y me metí en la piel de la mujer que no sabe usar hiyab, que no lo quiere usar, la que viste boina en la bohemia Shiraz y también la que usa chador en la ciudad santa de Mashad; no miré sólo donde quise mirar, pero sí observé con atención y abriendo la mente y el corazón, y todo lo que no podía creer o no entendía lo consulté en un pequeño libro verde que compré en la Feria del Libro de Caracas un año atrás cuando entendí que para entender los conflictos en Asia Occidental y todas las mentiras que nos dicen sobre esa región, tenía que abrir los ojos ante el islam y sus diversas corrientes.

Más allá de cualquier especulación, las certezas llegan por tres vías: la más confiable e infalible es la espiritual; la más accesible en estos tiempos, la información y el conocimiento; y la más desaprovechada: experimentar. Si alguien quiere comprobar lo que vivo, viaje hasta allá en tiempos de paz o en guerra, da igual, la sociedad iraní se comportará de la misma manera, eso sí, hágalo con poco equipaje en las maletas y en la mente porque vendrá cargado y luego no sabrá qué hacer con tantos regalos.

Y si no quiere o puede viajar, pero quiere conocer y entender cómo realmente funciona, toma decisiones y opera Irán, entonces, indague cómo piensa el otro que lucha contra el mayor enemigo de la humanidad. Investigue. Lea algunas traducciones de Hafez, a Rumi o a Sa’di entre los grandes poetas persas que son considerados próceres en Irán, y busque el Corán.


* Naile Manjarrés es escritora y periodista de investigación venezolana.

Este artículo ha sido elaborado por Globetrotter.

Imagen de portada: Funeral de las más de 170 niñas de la escuela primaria Minab, que murieron asesinadas en el primer bombardeo estadounidense contra Irán el 28 de febrero de 2026. | Foto: Agencia de Noticias Mehr.



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