Táctica imperial
SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 17 de julio de 2026
Tras su reciente derrota diplomática en la Asamblea General de Naciones Unidas el imperialismo yanqui impuso nuevas sanciones a Cuba y, de paso, también contra la Corte Penal Internacional, organismo que también es una «amenaza» a la seguridad nacional de Estados Unidos.
Como continuación de la arrogante y amenazante política ─exterior e interna─ de la potencia imperialista, lanzó una convocatoria para realizar una «cumbre» anticomunista, a la que denominaron Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político.
Tal reunión, que inició ayer con la participación de 66 delegaciones, parece diseñada para someter a los países que aún conservan cierta independencia de los designios de Washington y formar una coalición que legitime las atrocidades que en su obsesión de dominio global el gobierno de Estados Unidos comete en casi todo el mundo, incluido su pueblo.
El convocante, Marco Rubio, Secretario de Estado del imperio, con base en mentiras utilizó una narrativa en la que su país es el <bueno» de la película y la amplia gama de movimientos de izquierda (en los que incluyen a progresistas, nacionalistas, pacifistas, ambientalistas, socialistas, comunistas y todos aquellos que defiendan su identidad, dignidad y soberanía) son los «malos», a quienes hay que eliminar.
Esta reunión forma parte de la táctica de Estados Unidos para aislar a aquellos países que se oponen a su dominio para someterlos mediante la fuerza y, una vez bajo su control, aprovecharse de ellos y despojarlos de sus recursos para acumular fuerzas y tratar de recuperar la su disminuida hegemonía.
Lleva, además, dedicatoria especial para Cuba, país al que designó «patrocinador del terrorismo» y acusa de ser una «amenaza inusual y extraordinaria» a su seguridad nacional, calificaciones que junto al aval de sus vasallos «antiterroristas» puede utilizar como argumento para atacar a la isla.
Recordemos que la situación por la que transita Estados Unidos es consecuencia de una crisis estructural del sistema capitalista que le es imposible superar ─menos con medidas que defienden los fundamentos de ese sistema, que son los causantes de tal crisis─, lo que se refleja en su decadencia y desesperación por recuperar el amplio y casi total poder que efímeramente tuvo durante el lustro posterior a la Segunda Guerra Mundial, y tres lustros después de la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista de Europa oriental, épocas de «gloria» del imperio, aun cuando ya estaban presentes ─por sus contradicciones─ los signos que denotaban su crisis. De manera paralela a la crisis capitalista, desde la segunda década del presente siglo otros países, sobre todo asiáticos cuyo crecimiento económico redujo la influencia y dependencia económica de Estados Unidos; de manera sobresaliente China, que en la mayoría de los indicadores comerciales, tecnológicos, científicos, educativos, industriales y de otros rubros, supera a la potencia capitalista.
Otros elementos a considerar en el plan yanqui para fortalecerse, complementarios a su cumbre anticomunista son: la Estrategia de Seguridad Nacional y el Escudo de las Américas, diseñados para el dominio de esta parte del mundo.
¿Cómo Cuba, un pequeño país (109 884 km2 y alrededor de 9.5.millones de habitantes) subdesarrollado y con escasos recursos naturales representa una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de la, hasta ahora, mayor potencia económica y militar del planeta, 89.5 veces mayor en extensión territorial y con 37 veces más población (9,834 millones de km2 y casi 350 millones de habitantes)? ¿Por qué un pueblo que en lugar de armas ofrece solidaridad, colaboración para una vida mejor, salud, cultura y, de manera genera, amor, es considerado un enemigo?
En parte ello se explica porque el imperio carece de atributos éticos y morales que lo presenten como un ejemplo a seguir y tiene que imponerse por la fuerza, de ahí las sanciones, amenazas y violencia contra los más débiles y cierto grado de «precaución» contra quienes pueden responderle en el plano militar.
El proceso de decadencia del imperio yanqui es irreversible y se encuentra en un grado de descomposición tal que cada acción o intento para frenarla tiene el efecto contrario. Y ello lo vuelve más peligroso.
El odio imperial hacia Cuba se debe al hecho de que un pueblo que decidió ser dueño de su destino devino símbolo y ejemplo de lo que no debe suceder en los países de América Latina y el Caribe, para que el imperio yanqui pueda extender y mantener su poder y control sobre nuestros pueblos y sus riquezas naturales.
Los fracasos imperiales por doblegar a Cuba y su Revolución han significado un elevado costo en carencias, sacrificios y vidas de su pueblo, costo que se intensifica con el empeño de Donald Trump y su camarilla por apoderarse de la isla que es símbolo de libertad, dignidad y soberanía.
Los pueblos de América Latina y el Caribe y, en un sentido más amplio, los del mundo debiéramos tener presente que una victoria yanqui en Cuba sería el presagio del avasallamiento de todos los pueblos de Nuestra América. De ahí que en estos momentos defender a Cuba es defender a nuestros pueblos, es defender a la humanidad.
* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato; del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba; y del colectivo México Libre, Justo y Soberano.
Imagen de portada: Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU. | Foto: Secretario Marco Rubio Twitter.
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