Retrocesos y resistencias

Share
Retrocesos y resistencias

SOMOSMASS99

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 3 de julio de 2026

En una época en la que el mundo pasa por una etapa de reconfiguración de las relaciones internacionales, resurgen corrientes, movimientos y partidos políticos de derecha y, sobre todo, de ultraderecha que en muchos países han llegado al gobierno, desplazando a grupos con posiciones progresistas o de izquierda. 

Antes, lo común era que la ultraderecha tomara el poder mediante golpes de estado, ya fuera en alianza con las fuerzas militares o con el poder judicial: ahora, lo logran por la vía electoral y ello debería ser objeto de análisis y preocupación por parte de quienes aspiramos a vivir en un mundo mejor.

Podría parecer extraño y contradictorio que amplios sectores de la población, cuyos medios de vida los consiguen con la venta de su fuerza de trabajo, en las elecciones voten por quienes son miembros de la clase que los explotan o por quienes son, en algunos casos, sus verdugos.

Ello podría, en parte, explicarse por el control ideológico que ejercen las clases dominantes sobre el resto de la sociedad, mediante la imposición de su visión del mundo y la realidad, la que condiciona la acción social al marco de esa visión, siempre en favor de sus intereses. De ahí que los problemas que afectan a las mayorías parezcan insolubles o algo natural e inmutable.

Tal control lo construyeron durante mucho tiempo utilizando los sistemas educativos, los medios de información y difusión y, cuando fue necesario, sus mecanismos represivos.

Falsearon la historia, se apropiaron de los héroes nacionales y sus idearios los acomodaron a sus intereses de clase. Con la imposición del neoliberalismo y la privatización de la educación modificaron programas escolares para evitar la transmisión de la memoria histórica y forjar personas sumisas y acríticas a las que pudieran controlar con menos dificultades.

A ello se debe en buena parte el que mucha gente, entre la que se cuenta un buen número de jóvenes, sean atraídos por la propaganda de la derecha o estén atrapados en sus posiciones, de tal manera que en tiempo de elecciones votan por quienes son responsables de la precariedad en sus vidas. 

Ese ascenso de la derecha y la ultraderecha ocurre en casi todo el mundo. Por lo que toca a nuestro país, donde no es ajeno este fenómeno, aun cuando no ha adquirido la fuerza que tiene en otros países, debiera preocuparnos; ello y lo que en este sentido ocurre en América Latina y el Caribe, zona que Estados Unidos necesita tener bajo su control total y hacerse de sus recursos y territorios para recuperar condiciones que en esta etapa de reconfiguración de las relaciones internacionales le permitan enfrentar a quienes le compiten en aspectos económicos, comerciales, políticos, científicos, tecnológicos y, en algunos casos, militares, a los que considera sus enemigos y causantes de su disminuida hegemonía.

A esa necesidad del imperialismo estadounidense obedece su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, que es una actualización de la Doctrina Monroe, en la que con el mayor cinismo y desprecio a nuestros pueblos, mediante injerencias e intervención de diversa índole, expone su «derecho» sobre recursos y territorios de esta parte del mundo.   

En este contexto ya funciona una ofensiva mediática y cognitiva cuyo objetivo es lograr cambios de régimen en Brasil, México y Cuba. Los dos primeros, con las economías más fuertes de Latinoamérica y con gobiernos progresistas; en Brasil habrá elecciones generales en octubre de este año, y en nuestro país elección del legislativo (Cámara de Diputados) en 2027. En Cuba, la piedra en el zapato del imperialismo yanqui en este continente, además del acoso y sanciones de más de seis décadas, ahora se agudiza la situación de la mayor de las Antillas con la guerra híbrida que en su contra lleva a cabo Estados Unidos mediante un bloqueo energético, más sanciones y continuas amenazas de invasión, por el hecho de haber llevado a cabo una Revolución que se sacudió el dominio y la tutela yanqui y decidió ser dueña de su destino.

El panorama no es halagüeño, pero tampoco constituye una fatalidad. Una tarea común es el despliegue de una lucha ideológica con la que podamos oponer a la ideología dominante una visión del mundo propia, que responda a nuestra realidad, explique nuestra actual situación y muestre la ruta para crear las condiciones que conduzcan a una verdadera transformación en nuestros países, Para el caso de nuestro país, además, realizar esfuerzos para desarrollar la unidad y organización de los sectores populares y progresistas de nuestro pueblo para apoyar y llevar a sus últimas consecuencias los cambios ocurridos en favor de las mayorías y participas activamente en la construcción y defensa de una real transformación. Cuba, desde hace más de 67 años, puso la muestra.


* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato; del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba; y del colectivo México Libre, Justo y Soberano.

Imagen de portada: Detalle de Brainwashing - Lavado de cerebros -. | Acrílico sobre lienzo (2006). | Ilustración: César Leal Jiménez. | Vía Wikimedia Commons, bajo licencia GNU Free Documentation License.



En SomosMass99 hacemos periodismo independiente. Solo te necesitamos a ti, ayúdanos.

Read more