La OSUG y las apariencias
SOMOSMASS99
Iván Arellano Naranjo / SomosMass99
Viernes 26 de junio de 2026
El nuevo traje del emperador
Y llegaron dos estafadores y le dijeron al rey que le iban a
hacer un traje hermoso con unas telas especiales que solo los
tontos no iban a poder ver.
- Cuento de Hans Christian Andersen.
Es totalmente evidente para todos que Enrique Bátiz llega de la Orquesta Sinfónica del Estado de México a la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato por invitación de Eugenia Tenorio Nuñez, directora de Extensión Cultural de la Universidad. No llega por medio de un mecanismo, un proceso, un procedimiento o una norma universitaria. Media una invitación directa de la autoridad responsable. Es la carta musical que venían trabajando desde 2004. Es claro, es obvio que desean demostrar que cumplen con el compromiso -de acuerdo a su óptica- de traer alguien "bastante superior" al anterior director, el maestro José Luis Castillo.
Lo que sucede es que, como dicen los ingleses, “meten un elefante en la sala”. En este caso, en la Universidad. Y como una paradoja, están seguros de que nadie dirá nada, que seguirán la consigna de repetir que "todo está bien", que "la orquesta suena cada vez mejor" y que es, sin duda, "muy superior" a la pasada OSUG. Así hasta que todos se lo crean y asuman con seguridad que en poco tiempo tendremos la mejor orquesta en el país.
Bátiz, coopera, pone lo que está de su parte, es transparente desde el primer día que sube al pódium de su segunda orquesta. Se muestra tal como se le conoce. La discusión surge entre los que afirman que se comporta igual que en Toluca y los que aprecian que es más amable en Guanajuato. A las primeras de cambio aparecen en los ensayos del recién estrenado director los recordatorios familiares, aprovecha la menor oportunidad para lucir su amplio repertorio de palabras floridas. Si no conocemos su técnica para obtener resultados, él se encarga de poner al corriente a quienes todavía no conocen su forma de estudiar y trabajar.
El lunes, no lleva mucho que inicio el ensayo, y se escuchan las palabras:
- “¿Puedes tocar, o no puedes tocar?”
- ”¡Toca como hombre! ¡¿O eres gay?!”
- ”¡Aprieta!”
Luego voltea hacia todos lados, ordena que llamen al jefe de personal, y en cuanto aparece da otra orden: "Quiero otra trompeta para mañana".
Este ejemplo no es más que un pedacito de la nueva realidad. Dentro de las filas de los instrumentistas nadie dice esta boca es mía. Bátiz va muy bien vestido con un traje cortado a la medida en el Teatro Morelos de la Ciudad de Toluca, primera sede de la Orquesta Sinfónica del Estado de México (OSEM). El traje lo viste como un excelente director. Sus amigos y cercanos lo siguen con esa idea. ¿Quién levanta la mano para decir algo en contra?
En todas las orquestas, en el ambiente de la música de concierto del país, la mayoría conoce a Bátiz y sabe que le gusta vestir bien, con el traje que lo señala como gran director de primera línea, y todos (alguno que otro no), los que están y participan dentro del sistema, lo van a apoyar: 'es el director que queremos y deseamos'. Las apariencias cuentan.
El momento no estaba para menos. La comunidad cultural de Guanajuato puede ver la verdad y seguir de frente, fingir que no ven nada, que no pasa nada. Ven algo muy evidente y al mismo tiempo voltean para otro lado. La realidad o la verdad pesan menos que la presión social o la opinión pública. Luego, de extrañas formas, sin ser del todo conscientes, la gente involucrada pone todo de su parte para sostener el engaño, la falsificación. Se explica el fundamento en la oficina de Extensión Cultural de sostener sí o sí la afirmación: 'Bátiz es un director especial y no es ficción ni mentira'.
Falta el héroe que diga la verdad acerca del muy sonado mejoramiento de la orquesta. Mejoramiento que no existe. Tiene que ser héroe y estoico, pues puede quedar fuera.
El ambiente es, era pesado, cargado de mucha tensión.
De ninguna manera puede haber alguien entre los artistas involucrados que se halle en la disposición de declarar que no sabía de Enrique Bátiz.
Los músicos en el país son muy competentes.
Foto de portada: Andrej Lišakov (@lishakov) / Unsplash.
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