Frágil esperanza
SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 19 de junio de 2026
«Desaparezca la filosofía del despojo y habrá
desaparecido la filosofía de la guerra».
- Fidel. ONU. 26-09-1960.
«No se puede confiar en el imperialismo
pero ni tantito así, nada».
- Che
Es, hasta cierto punto, alentadora la noticia de que Estados Unidos e Irán hayan firmado un memorando de entendimiento que puede derivar en un acuerdo para terminar el conflicto bélico provocado por la potencia imperialista e Israel, cuyo objeto fue generar un cambio de régimen en la república islámica y tener control sobre la mayor parte de la producción mundial de petróleo y, al mismo tiempo, permitir la expansión de Israel en esa parte del mundo.
En el fondo de este conflicto ha estado provocar el debilitamiento de China, mediante la reducción del suministro de petróleo y la obstrucción de sus proyectos comerciales y de cooperación con los países de Asia y África.
Debido a la falla de los planes de imperialistas y sionistas Estados Unidos se vio en la necesidad de poner fin a esa aventura que se había convertido en una derrota estratégica, y hacerlo de la manera en que no lo pareciera.
Después de varios intentos para alcanzar algún tipo de acuerdo que pusiera fin a ese conflicto, ello parece haberse logrado y eso es alentador porque, al menos, se abre un periodo ─que esperamos y deseamos sea duradero─ en el que la voz de las armas se apague en esa parte del mundo.
Sin embargo, conociendo el comportamiento histórico del imperialismo yanqui sería un error confiar en ellos, no solamente por parte del pueblo y gobierno iraníes, sino el resto del mundo, incluidos los aliados del imperio. Otro factor de desconfianza es Israel, país que no se considera parte del acuerdo y que en cualquier momento, a causa de su política expansionista, racista y genocida, puede romper la fragilidad de tal acuerdo; ello, además de la comunidad de intereses entre los agresores y la enorme influencia del lobby sionista en las decisiones políticas de la potencia imperial.
Es posible que Estados Unidos necesite disponer de tiempo para reponer el arsenal utilizado, aliviar tensiones internas y externas creadas por su aventura bélica y estar en condiciones de volver a atacar a Irán, pues su objetivo, China, continua creciendo y desarrollándose.
Cabe recordar que el capitalismo ha hecho de la guerra un mecanismo que obedece a las necesidades del capital, sobre todo en la fase imperialista del sistema. Para verificar esto basta con un rápido recorrido histórico desde finales del siglo XIX hasta nuestros días.
Actualmente, el capital monopolista ─industrial, tecnológico y financiero─ vinculado al armamentismo tiene un gran peso en los países capitalistas desarrollados, sobre todo en Estados Unidos, por lo que la ausencia de guerras y, de manera general, la paz son un serio obstáculo al ciclo del capital y al proceso de acumulación, lo cual agrava las contradicciones del sistema e incrementan el peligro de las guerras.
No obstante, cualquier avance que implique la suspensión de un conflicto armado es importante. Sin embargo, alcanzar una paz duradera en todo el planeta es imprescindible para la continuar existiendo como humanidad, por lo que es de extrema urgencia e importancia luchar por ella
Todo tipo de violencia es condenable, más cuando esta se convierte en guerra. Muestran, por un lado, el empleo e imposición de la fuerza para someter o despojar a los más débiles y, por otro, la incapacidad de resolver problemas mediante el diálogo y el razonamiento; de manera general afectan a los pueblos y no a quienes por su incapacidad o por defender sus intereses las provocan
Es necesario y de suma urgencia preservar la paz, entendida no solamente como ausencia de violencia y guerras sino como el ambiente que genera la construcción de condiciones que permitan a quienes habitamos este planeta una vida digna y en armonía con los demás seres humanos y la naturaleza, condiciones que a la vez propicien el respeto, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos y entre los individuos.
Habría que encontrar la manera de detener los actuales conflictos armados, la violencia que asola a numerosos países, las amenazas y las provocaciones; y no menos urgente es eliminar las causas que conducen a esas situaciones. Ello implica que la lucha por la paz sea, en lo fundamental, anticapitalista, antimperialista y antifascista.
Por tanto, esencialmente, son los pueblos, organizados, quienes pueden construir las condiciones que conduzcan a un ambiente de paz. Los obstáculos no son pocos y son poderosos, no obstante habrá que esforzarse para que la fuerza de la razón triunfe sobre la razón de la fuerza.
* Alfonso Díaz Rey es miembro del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba y del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imágenes de portada: Donald Trump y Masoud Pezeshkian firman el Memorando de Entendimiento entre Estados Unidos e Irán. | Fotos: Quds News Network Twitter.
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