Fidel en su centenario
SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Jueves 13 de agosto de 2026
«Revolución es sentido del momento histórico…»
- Fidel. 1 de mayo de 2000
Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de un ser humano universal y excepcional, un hombre ejemplo y símbolo de dignidad y congruencia, tenaz luchador antimperialista, extraordinario estratega y estadista, cuya capacidad de análisis le permitió entender no solamente el presente sino el futuro: Fidel.
Fiel intérprete del ideario de Martí hizo posible la utopía de conquistar la verdadera independencia y soberanía para su país, Cuba, que en situación de neocolonia yanqui vivió durante los 60 años previos al triunfo de la lucha revolucionaria que encabezó junto al Che, Raúl, Camilo, Almeida, Ramiro y otros patriotas cubanos. Actuó siempre en consecuencia y asumió la responsabilidad que la historia y las circunstancias le reservaron para con su pueblo y el mundo.
Poseedor del más alto sentido de la ética política, además de su gran capacidad de análisis, de excelentes dotes de estratega y de elevado humanismo, características que lo mantuvieron siempre con ventaja respecto de sus adversarios y le valieron el reconocimiento y cariño del suyo y de los pueblos del Nuestra América y del mundo.
Su gran visión, conducción política y enseñanzas han permitido a Cuba resistir amenazas y vencer obstáculos ante los que cualquier otro país hubiera sucumbido, incluido el más largo, cruel y genocida bloqueo que país alguno ha padecido en la historia de la humanidad,
Fidel fue congruente entre el decir y el hacer. Hasta pareciera que la frase de Martí «La mejor manera de decir es hacer» hubiera tenido dedicatoria para él. Siempre mantuvo vinculación con su pueblo y a ello se debió que en todo momento el pueblo cubano estuviera a su lado. Consideraba que el más alto reconocimiento público era el respeto de su pueblo y, a título personal, la satisfacción del deber cumplido, aspectos inseparables que no pueden existir uno sin el otro cuando se trata de un estadista.
La incansable lucha que libró contra el imperialismo en defensa de su pueblo, los pueblos del mundo y, en un sentido más amplio, en defensa de la humanidad, le valió el reconocimiento y admiración de esos pueblos, así como el odio de los enemigos de la humanidad.
Sus más acérrimos enemigos jamás pudieron derrotarlo. Ello incluye, entre planes y acciones, 638 intentos de eliminarlo físicamente. Igualmente imbatible fue en los campos de la diplomacia y la política. Su arsenal más vasto y efectivo fue siempre el de las ideas, cuya justeza lo hizo prácticamente invencible.
Y fueron precisamente sus ideas la herencia más valiosa que dejó a su pueblo y al mundo, sobre todo a aquellos que soñamos que un mundo mejor es posible si lo construimos desde abajo.
La batalla más importante que libra la humanidad, en la que va de por medio la existencia de nuestra especie, se nutre en gran parte de las visionarias ideas de Fidel, quien dedicó innumerables horas al análisis de las amenazas al medioambiente y a la vida.
Por su carácter revolucionario, las ideas de Fidel tienen una gran influencia no sólo en los terrenos político y diplomático, sino en lo social, cultural, ambiental y económico, ideas que fortalecieron a su pueblo, que junto a él ha sido artífice de victorias.
Muestra de su calidad de revolucionario y estatura como ser humano se expresa en el rechazo al culto de la personalidad. Fue su voluntad expresa: «[…] que su nombre no se utilizará para denominar instituciones, plazas, parques, avenidas, calles y otros lugares públicos, así como tampoco se erigieran en su memoria monumentos, bustos, estatuas, tarjas conmemorativas y otras formas similares de tributo», lo que quedó establecido en la Ley Sobre el uso del nombre y la figura del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular el 27 de diciembre de 2016.
Ganó todas sus batallas, incluso la última. Su desaparición física incentivó el fervor revolucionario de la juventud cubana ─y del pueblo en general─, quienes abrevan del ejemplo y el ideario de Fidel para enfrentar interna y externamente al enemigo imperialista y brindar su solidaridad a los pueblos del mundo. Por ello es común que ante los problemas que cotidianamente enfrentan, los cubanos acudan a su pensamiento y ejemplo preguntándose: ¿qué hubiera dicho Fidel?, o ¿qué hubiera hecho Fidel?
Como ser humano universal su presencia no se limita a Cuba. Está en los pueblos de África, Asia, Nuestra América y, fundamentalmente, en los sectores progresistas de todos los pueblos del mundo.
Hoy, en momentos en que el imperialismo yanqui recrudece sus amenazas y acoso sobre Cuba, el ideario de Fidel es guía fundamental en la resistencia de ese heroico pueblo. Buena parte de su ideario se condensa en 140 palabras que contienen su concepto de Revolución [1], emitido durante un discurso en ocasión del Día Internacional de los Trabajadores, el 1 de mayo de 2000.
Fidel sigue tan vivo y tan actual como su «batalla de ideas», campo en el que el imperio, con todo su poderío económico y militar, jamás pudo ni podrá vencerlo. Librar esa batalla es un deber de todo ser humano amante de la justicia, la paz y la vida.
Muestra de la vigencia de sus ideas y de su «presencia» es que cuando se dio la noticia de su fallecimiento surgió, se multiplicó y cubrió toda la isla la frase «Yo soy Fidel», como una muestra del reconocimiento y respeto de su pueblo por el deber cumplido y, también, de la decisión del pueblo cubano de continuar la defensa de su Revolución.
Y si en los mementos trascendentales Fidel siempre estuvo al lado de su pueblo, hoy y siempre hará acto de presencia en millones de cubanas y cubanos que orgullosamente asumen: «Yo soy Fidel».
Hasta la victoria siempre.
Nota:
[1] «Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo». Fidel Castro Ruz. 1 de mayo de 2000.
* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato; del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba; y del colectivo México Libre, Justo y Soberano.
Foto de portada: Redes sociales.
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