Falacia imperial
SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey* / SomosMass99
Viernes 12 de junio de 2026
Haciendo gala del mayor cinismo, el más grande terrorista de la historia, Estados Unidos, se hace la víctima. El secretario de Estado, Marco Rubio, en un reciente comunicado del Departamento de Estado de ese país, asegura: «[…] durante casi siete décadas el régimen comunista cubano ha llevado a cabo una campaña incesante de guerra política, ideológica e institucional contra Estados Unidos».[1]
En el intento de construir la narrativa que le allane el camino para intervenir militarmente en Cuba, el agresor se presenta como el agredido, sin el mínimo pudor, la mayor desfachatez e ignorando groseramente su comportamiento histórico en su relación con el resto del mundo, comportamiento caracterizado por el injerencismo, intervencionismo, agresiones de todo tipo, sometimiento a sus intereses, despojo y explotación.
Tal narrativa es continuamente alimentada y reforzada con la elaboración de las más burdas mentiras; además, difundida por el enorme aparato mediático del imperialismo yanqui, todo ello acompañado de constantes amenazas y sanciones unilaterales, las que por su carácter extraterritorial afectan y vulneran la soberanía de otros países.
El imperio yanqui pretende imponer su distorsionada y falaz visión sobre Cuba y crear la falsa idea de que es necesaria su intervención para aliviar el sufrimiento del pueblo cubano, cuando en realidad lo que busca es retomar el control y dominio que durante más de medio siglo ejerció sobre la isla, condición que llegó a su fin con el triunfo de la Revolución, al recuperar su soberanía e independencia.
Con la Revolución el pueblo cubano reafirmó su dignidad y la convirtió en poderosa arma de defensa contra el imperio que desde el primer día del triunfo revolucionario, 1 de enero de 1959, ha intentado someterlo nuevamente a su control e intereses.
Las dificultades y carencias que desde hace más de 67 años padece el pueblo cubano son en gran medida producto de los efectos del bloqueo e infinidad de sanciones que el gobierno yanqui le ha impuesto y agresiones de todo tipo contra la Mayor de las Antillas, situación que actualmente se ha agravado por la actitud obsesiva de la actual administración (Trump, Rubio, Hegseth y demás secuaces) por establecer en la isla un gobierno sumiso y, sobre todo, eliminar el «mal ejemplo» que significa para muchos pueblos del mundo que se niegan a vivir sumisos al imperialismo.
Sumido en una añeja e interminable crisis que coincide con su etapa de decadencia, el imperialismo yanqui necesita con urgencia reposicionarse en lo que siempre ha considerado su patio trasero, Latinoamérica y el Caribe, con el fin de acumular recursos y fortalecerse para enfrentar a su enemigo estratégico, China.
En ese contexto los gobiernos progresistas y de izquierda que hay en este continente son un obstáculo para sus pretensiones, sobre todo aquellos que en ejercicio de su soberanía no se pliegan a los dictados de Washington.
El imperio yanqui pensó que después de la hollywoodesca acción del 3 de enero en Venezuela, que derivó en el secuestro del presidente Maduro, sus siguientes aventuras serían igual de fáciles, y acompañado de Israel la emprendió contra Irán.
Los imperialistas pensaron en una aventura que duraría un fin de semana. Se ha prolongado más de cuatro meses y hace un buen rato que buscan como salir de ese atolladero sin que parezca una derrota.
Ante el fracaso ─que no reconocen─ de su aventura en Irán, en tanto encuentran como salir de ese problema, Trump y sus secuaces se han enfocado en Cuba y dedicado a imponerle, por un lado, sanciones cuyo objetivo es producir descontento en sectores de la población para producir un levantamiento social contra el gobierno revolucionario y así tener un motivo para intervenir militarmente y; por otro, a proferir amenazas para generar desesperanza e imponer la idea de que es inútil oponerse al poderoso.
No obstante ese acoso, lo que el imperio ha logrado es aumentar la unidad y la cohesión del pueblo cubano y la determinación de defender su Revolución y su patria, para lo que se necesita algo más que amenazas, aviones, misiles, buques de guerra y tecnología. De ese «algo más» carecen los yanquis, y la historia ha dado cuenta de ello.
Nota:
[1] La Jornada. 05-06-2026, p. 23
* Miembro del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba y del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: Marco Rubio, secretario de Estado de los EE. UU. | Foto: Marco Rubio Twitter.
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