Con la ultraderecha, ilegal y represora de Miguel Alemán se atacó a los mejores sindicatos nacionales y -en el extremo fascista- a los mineros

Share
Con la ultraderecha, ilegal y represora de Miguel Alemán se atacó a los mejores sindicatos nacionales y -en el extremo fascista- a los mineros

SOMOSMASS99

Oscar Alzaga*

Martes 30 de junio de 2026


“Nueva Rosita se convirtió en un campo de concentración, por doquier se veían camiones repletos de soldados, las calles eran patrulladas por elementos del ejército, se prohibió el derecho de reunión y cuando se juntaban dos o tres compañeros en la calle eran disueltos a culatazos”.

          Abdenago Frausto García.[1] 

“Nueva Rosita se convirtió automáticamente en un auténtico campo de concentración y la represión fue inaudita. Se trataba nada menos que de sofocar, de aplastar de cualquier forma un movimiento que era la clave y el principio de la emancipación obrera nacional en contra del sojuzgamiento y humillación, por negarse a ser instrumento político de los sucios manejos del gobierno alemanista”.

                      Manuel Santos Montemayor.[2]


Las destituciones ilegales de dirigentes sindicales democráticos, electos por las bases, pero no reconocidos por el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) Ramírez Vázquez, se volvió una costumbre en este sexenio. Y ante las protestas de los sindicalistas el mismo gobierno recurrió a la represión e incluso cárcel para los líderes. Se volvió común que el gobierno aplicara los famosos charrazos, o actos ilegales de autoridades del trabajo respaldados por actos represivos. Así se agredió a ferrocarrileros y asaltaron el local sindical con la policía y ejército para entregar las instalaciones y la toma de nota al charro Jesús Díaz de León, solo apoyado por el gobierno, no por los trabajadores. 

A los 19 días de llegar Miguel Alemán a la presidencia, reprimieron con el ejército a los petroleros para romper su huelga y a sus dirigentes los cesó la autoridad, ambos actos ilegales se presentaron declarativamente ante la opinión pública, como “actos apegados a la Constitución”. No obstante, los petroleros recuperaron su Sindicato, dirección y contrato colectivo de trabajo (CCT), por lo cual el gobierno tuvo que recurrir a un segundo charrazo y demás maniobras ilegales. Similar suerte sería la del magisterio en 1949, telefonistas en 1950, las y los trabajadores del IMSS de 1947 a 1950, el SME de 1942 a 1952, azucareros y cañeros en 1947 y 1950, textiles 1948, entre otros.

Pero a ningún sindicato le iría peor que a los mineros y sus familias, en particular los de Nueva Rosita, que no solo se aplicó el charrazo a todo el Sindicato Nacional en 1950, pese a que la votación mayoritaria de la base apoyaban a Antonio García Moreno, Abdenago Frausto y Juan Poso, como secretario general, secretario de trabajo y tesorero. Por orden de la STPS se impuso a un comité espurio e ilegal, desconociendo la libertad sindical por la que tanto lucharon los mineros. Pero el extremo llegó con las huelgas de Nueva Rosita, Cloete y Palaú en donde se actuó contra los mineros y sus familias, volviendo sus casas, escuelas, propiedades, cooperativas y calles en campos de concentración, al más puro estilo nazi. Sobre todo, en 1951 cuando los mineros de esa región decidieron hablar con Miguel Alemán, máxima autoridad de la nación y emprender La Caravana del Hambre caminando más de 1500 Km. Las empresas extranjeras y el gobierno federal en estrecha alianza: dejan sin empleo a los mineros, cerraron cooperativas sindicales, escuelas de niños, tiendas, etc., para impedir la sobrevivencia humana.

Lo verdaderamente increíble fue que el Parque 18 de marzo, que fue donde el gobierno alojó a los mineros cuando llegaron a la Ciudad de México, al poco tiempo el gobierno lo convirtió en la cárcel de los mineros y familiares para impedirles que siguieran protestando y reclamando sus derechos frente al Palacio Nacional, los tribunales de trabajo, etc., pero, sobre todo, que la opinión pública los apoyara. Al final, los humillaría el gobierno que puso un tren de ganado para trasladarlos a su tierra. Sería la gestión del senador minero Juan Manuel Elizondo que lograra un tren de pasajeros el que los trasladara de regreso a su tierra, Nueva Rosita.   

49 días duró la Caravana de Hambre de Nueva Rosita a la Ciudad de México y 41 días fue el tiempo que estuvieron en la Ciudad de México, sin que en ningún momento los oyeran y atendieran a los mineros y sus familias, ni Miguel Alemán, ni las autoridades de Trabajo del gobierno, ni la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Hubo una cerrazón plena del gobierno de la ultra derecha. Pues no solo era anti obrero y antisindical, también proyanqui, antinacional y pro oligárquico. Corruptos él y su cercanos hasta la médula, le llamaron “la feria alemanista: robaba y dejaba robar”, y mentiroso en sus argumentos y razones. 

Al grado de afirmar el 14 de febrero de 1973, en la revista Siempre, el expresidente Miguel Alemán, Ante el periodista Suárez, que: “En materia obrera fui respetuoso del derecho de huelga, bajo mi gobierno se suscribieron los contratos colectivos de trabajo más importantes, creció el número el movimiento obrero, la organización campesina tuvo una activa participación política.”  Nada más falso, su especialidad fue la mentira ante la opinión pública. 

Su primer acto público fue la represión de los petroleros, luego modificó el derecho de Amparo para facilitar a los grandes propietarios la recuperación de enormes haciendas, los salarios bajaron igual que el empleo estable y bajó la población sindicalizada, tal y como lo registra el libro La fuerza de Trabajo en México de Guadalupe Rivera Marín, de 1954. No hemos tenido peor gobierno anti obrero y antisindical, en el siglo XX que el Miguel Alemán.

Como el lector advierte, fue un gobierno de doble moral o dos caras: la real y la falsa, que con los medios de información “maquillaba” su falsa versión. Una gran obra de su época lo representó muy bien, la película Aventurera de Alberto Gout, de 1949. En ella Andrea Palma representa una mujer de la alta sociedad de Guadalajara, una madre ejemplar que todos admiran. Pero que en Ciudad Juárez lleva otra vida: regentea un burdel y cabaret, donde prostituye y explota a jovencitas, entre ellas a Ninón Sevilla, que se revela en contra de ella y de todo lo que ella significa en su doble vida y doble moral. Una verdadera obra maestra del cine mexicano.

Desde luego, la herencia alemanista en el sindicalismo nacional fue definitiva, la patronal nacional y extranjera abrazó la doble moral, no obstante, las grades luchas que libraron los sindicatos nacionales de industria: ferroviarios 1958 y 59, magisterio 1958 a 1964, el SME 1952 con el movimiento de “Verónica”, telefonistas 1958, 1962 y 1976 a 1980. Entre otros.

En el caso de los mineros cuentan con la historia que más luchas ha librado en México, desde 1766 cuando levantan una lucha similar a la huelga, entonces tumulto, una protesta en contra de las arbitrariedades del dueño y patrón Pedro Romero de Terreros dueño de la poderosa mina de Real del Monte, con más de 2000 mineros, a los que tiempo atrás los convencieron de aumentar su estándar de producción habitual y lo que fuera extra era compartido por las partes: patrón y obrero. La sobre producción era partida entre ambos. Pero después decidió el patrón que el total de esa nueva producción era solo para él. Lo cual provocó la protesta, no solo en Real del Monte, sino también de otras minas de la Nueva España. Lo que desató la represión contra los mineros en varios lugares, pero más en Real del Monte.[3]

Otra lucha histórica fue en Guanajuato el 28 de septiembre de 1810, cuando ocurre la primera gran derrota de la Corona de España, en la segunda ciudad más rica de México, debido a la explotación de las minas más ricas de América en esos años. La batalla se centró en la Alhóndiga de Granaditas, un cuartel donde se encerraron las autoridades y sus soldados de Guanajuato. La batalla por la Independencia de México, la dirigía Miguel Hidalgo, Capitán General de América. Así llamado por el pueblo que lo seguía. Los españoles tenían la ventaja de estar atrincherados en la Alhóndiga y disparar desde lo alto y tirar aceite hirviendo, con la puertas cerradas y atrancadas. Lo que impedía avanzar a los independentistas. Tanto Hidalgo como los militares Allende y otros no sabían que hacer, hasta que un minero llamado Pípila (Juan José de la Reyes Martínez) le dijo a Hidalgo que él podía abrir la puerta principal con pólvora, una mecha y una loza en su espalda para cubrirse de las balas. Y así fue, el llegar a la puerta principal puso la pólvora en la puerta, la prendió y levantó llamas hasta destruirla. Por la cual entraron las tropas de Hidalgo y logran una gran derrota de la Corona de España.[4]

La muy conocida huelga de Cananea de 1906, fue la primera del siglo XX y la de Río Blanco en 1907, ambas fueron derrotadas brutalmente por la dictadura de Porfirio Díaz, pero bien vistas, fueron un factor decisivo para lograr el triunfo de 1911, con la derrota de Díaz y su salida huyendo al extranjero. De modo similar fue la batalla de Zacatecas de 1914, que no solo triunfó sobre el heredero de la dictadura Victoriano Huerta, sino que también abrió las puertas para el triunfo de la Constitución, que además de ser la Ley Suprema significó un proyecto y programa de Nación, que el gobierno de Cárdenas y las luchas obreras y campesinas pusieron en marcha y cumplieron las demandas de la Revolución.[5]

Pienso en aquellos que sin darse cuenta de lo que dicen, afirman que los mineros están manejados por fuerzas ocultas. Pienso en ellos y creo que tienen razón: los mineros se mueven bajo el impulso de las implacables y poderosas fuerzas ocultas que laten dentro de su propio corazón. Esas fuerzas invisibles, que cuando se hacen consientes en el alma del pueblo, son capaces de destruir y construir un mundo.

        José Revueltas, La caravana del hambre. 1951 

Porque el minero me pareció eso (…) la representación de una ternura obrera, sin adornos ni sentimentalismos, directa y sencilla, la ternura del ser humano que tiene conciencia de sí mismo y que por ello sabe reconocerse en sus semejantes.

        José Revueltas, La Caravana del hambre. 1951

Actualmente el Sindicato Nacional Minero es de los pocos que hacen huelgas en el siglo XXI, pero también es de los pocos que logran superar el tope salarial que se aplica a la mayoría de los sindicatos del país, sea 3,4 o máximo el 5 %. Los mineros llevan más de una década con el 8% o más. Además, con sus luchas, han logrado restablecer el Derecho Constitucional de las utilidades a favor de las y los trabajadoras. Junto a sus luchas valoran muy en alto la unidad y la solidaridad de las y los trabajadores, eligen libremente y por voto libre y secreto a sus dirigentes mujeres y hombres, y solo por la mayoría de la base se aprueba o no la revisión de un contrato colectivo. Tres tareas desarrollan desde su dirección: relaciones internacionales y nacionales, que los acuerdos bajen y se discutan entre la mayoría y en las convenciones anuales los nuevos proyecto y programas de lucha.


Parral

Subo al monte de mi pueblo.
Subo a la parte más alta del monte,
encima de mis recuerdos, encima de mi vida.
El mundo y la tarde me rodean
y parecen la casa de mi infancia cuando había fiesta.
Es luz, huertas, hierba,
mineros saliendo de las minas,
madereras quietas,
ganado que entra otra vez al pueblo,
nogales erguidos entre álamos y sauces a la orilla del río.
Todo parece posible desde aquí. 

Carlos Montemayor. Parral. Del libro Abril y otras estaciones. (1977-1989). FCE.


Notas:

[1] Anécdotas históricas de los mineros de Nueva Rosita y Cloete. Abdenago Frausto.

[2] Autobiografía y crónica de la huelga de Nueva Rosita. Manuel Santos Montemayor. Ambas crónicas del libro: Relato Minero. Ed. SEP. Museo Nacional de Culturas populares. 1988.

[3] Presentación y selección de documentos. Manuel Arellano. Primera huelga minera en Real del Monte 1766. Ed. Libros de México. 1976.

[4] El Pípila.  José Arenas Sánchez.  Ed. “San Miguel”. GTO. 1955.

[5] Cananea. León Díaz Cárdenas. Publicaciones de la SEP. 1936.


* Oscar Alzaga es abogado del Sindicato Minero y la CIT, miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD), la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas (ALAL) y la Asociación Internacional de Juristas Democráticos (AIJD).

Imagen de portada: Miguel Alemán Valdés, presidente de México de 1946 a 1952. | Foto: Wikimedia Commons.



En SomosMass99 hacemos periodismo independiente. Solo te necesitamos a ti, ayúdanos.

Read more