1999: un triunfo del SME y la soberanía, y la derrota de Zedillo, el PRI y los neoliberales

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1999: un triunfo del SME y la soberanía, y la derrota de Zedillo, el PRI y los neoliberales

SOMOSMASS99

Oscar Alzaga* / SomosMass99

Martes 18 de agosto de 2026

El 18 de marzo de 1999 el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), dirigido por Rosendo Flores, organizó una de las marchas obreras más grandes de la historia[1] en contra de la iniciativa presidencial de Zedillo que pretendía reformar los artículos 27 y 28 de la Constitución, con su iniciativa del 2 de febrero de ese año, para privatizar la industria eléctrica, ni más ni menos. Esa lucha obrera creció y duró meses, haciendo mella en el último año de Zedillo.

En la asamblea previa, presidida por Rosendo, se acordó la movilización del SME; él exclamó: “O hacemos la más grande movilización del SME y con los obreros que no acompañen, más la gente que logremos invitar y convencer, o mejor no hacemos nada. El reto que tenemos enfrente es el más grande de la historia del SME, no solo por la empresa en la que trabajamos, el reto es para todo México: debilitar la industria eléctrica y entregarla al capital extranjero es un retroceso que como obraros y como mexicanos consientes no podemos permitir”. [2]

Zedillo pretendía culminar la obra traidora neoliberal iniciada en 1982 por Miguel de la Madrid y profundizada por Salinas de Gortari de 1988 a 94. Los tres abiertamente actuaron en contra los principios históricos de la Revolución de 1910, de la Constitución de 1917 y del cardenismo que de 1934 a 40 amplió y defendió la soberanía nacional. Los traidores renegaron de los tres pilares políticos e ideológicos que el PRI mantuvo de 1929 a 1982. El modelo neoliberal lo aprenden de Reagan & Thatcher de los años 70 y 80 del siglo XX y, en México lo presentan como la modernización del PRI y sus gobiernos.

El SME desde su fundación (1914) se identificó con la lucha por la soberanía nacional y por el rescate de la Compañía de Luz y Fuerza (CLF) de manos extrajeras, cuya nacionalización se logró en 1960, con Adolfo López Mateos. Contaba con 39 años de vida nacionalista, pero en 1999 se pretendió regresar al peor pasado. El SME tuvo una larga vida, más con direcciones de lucha y menos con conformistas, lo que le valió, con altibajos, un largo y elevado prestigio nacional. 

Los 6 gobiernos neoliberales, de 1982 a 2018, fueron de derecha, pro oligarcas y pro yanquis a no dudar, por tanto, anti obreros y anti campesinos, al grado de recurrir a tres fraudes electorales: de la presidencia:de Salinas en 1988, de Calderón en 2006 y Peña Nieto en 2012. La crisis de 1988 llevó al PRI a pedir el apoyo al PAN, a la jerarquía de la iglesia, a la oligarquía y al gobierno de EU, para transar en complicidad el fraude electoral. Por el fraude de 2006, el cínico Calderón declaró: haiga sido como haiga sido. El fraude de 2012 fue con la compra de votos con tarjetas de tiendas.    

Eso da en parte el perfil del neoliberalismo en México de 1982 a 2018: la continuidad del conservadurismo del siglo XIX que entregó la nación a los intereses de Estados Unidos en la guerra de 1846 a 48 y la entrega a Francia de 1862 a 67; y de la dictadura de Porfirio Díaz, que entregó la riqueza nacional económica, material y financiera al capital extranjero. Lo que hoy pretenden la oligarquía y la derecha nacionales, con el apoyo indispensable y criminal de Trump.     

Quizá por ignorancia de Zedillo y de su gobierno envió su iniciativa de reforma eléctrica el 2 de febrero de 1999, coincidiendo con el 2 febrero de 1848, cuando se firmó el Tratado Guadalupe Hidalgo, con el cual el traidor y conservador Antonio López de Santa Anna entregó a EU la mitad del territorio nacional. Recordemos que Juárez si supo defender a México ante la invasión de las tropas de Francia; incluso, por ofrecer ventajas, optó por la guerra de guerrillas para triunfar, no las guerras frontales de ejército a ejército, a las que recurrió Santa Anna.

Para el SME las luchas se intensifican en los años 80 y 90, con la huelga del SME del 27 de febrero de 1987 por la demanda general de la clase obrera: el aumento salarial de emergencia. La huelga llega hasta el 5 de marzo; fue declarada ilegal por el gobierno, pero la solidaridad de varios sindicatos y la estudiantil del CEU (con la participación entonces de Claudia Sheinbaum) el SME, llenó el Zócalo de protestas. En 1988 se impulsan los foros por “La defensa de las empresas públicas”, que se organizan en la sede del SME en enero, el primero con 15 sindicatos. Después, de 1989 a 1995, se radicalizó la lucha contra las privatizaciones en varios sindicatos y la lucha contras los intentos de reformas neoliberales de la Ley Federal del Trabajo en esos mismos años, sin lograrse. En 1989 fundan la FESEBS (Federación de Sindicatos de Empresas y Bienes de Servicios) entre electricistas del SME, telefonistas, técnicos y profesionistas cinematográficos, pilotos aviadores, sobrecargos, tranviarios, que llega hasta 1990.

Pero la política de privatizaciones sigue irrefrenable, incluyendo carreteras, puertos, playas, fronteras, etc. lo mismo que sigue la política de corrupción, robos y saqueos oficiales, alternándose políticos del PRI y el PAN, de 1982 a 2018.

Por su parte, en 1989 el PRI se divide internamente a favor y en contra de la reforma eléctrica de Zedillo, en pleno año electoral por la presidencia, lo que debilita aún más a ese partido, no quedándole otra opción que apoyar al PAN. En contra de la reforma fueron Echeverría (La Jornada 4-III-99), López Portillo (El Universal,16-II-99), La CNC (El Día, 12-III-99), diputados y senadores del PRI (El Universal 12 y 16 -III-99) y otros. Y surgen -no faltaba más- unas corrientes renovadoras del PRI, que acentúan su decadencia y derrota.

En 1999 el SME no fue solo a la lucha contra la privatización de LFC, convocó a otros sindicatos universitarios del país, a la UNT -SNTIMSS, STRM, STUNAM- y a asociaciones populares y salió del centro de la nación para realizar movilizaciones por todo el país de febrero a agosto, cuando la iniciativa de Zedillo perdió apoyo y fue dar a la congeladora del Congreso de la Unión. 

Junto con las movilizaciones nacionales obreras, el discurso sindical se centró en apoyarse y actualizar los ideales de la Revolución de 1910, reclamar la plena vigencia de la Constitución y del cardenismo, sobre todo el avance de 1960 y el rechazo por todos los medios a su alcance al retroceso político del presidente. El sonoro triunfo del SME y de quienes apoyaron esa lucha logró que, por primera vez en muchos años, la iniciativa y lucha de un sindicato decidido y valiente acudiera a otros sindicatos y a la sociedad para frenar la irresponsable, enloquecida y traidora política neoliberal y evitar la entrega de la industria eléctrica a los extranjeros.[3]

Zedillo concluyó en 1999 su presidencia, le siguió Fox, del PAN. Este partido, desde su nacimiento en Monterrey ─la cuna de la oligarquía mexicana─ en 1939, fue patronal; siempre, osciló de patronal y de derecha ─apegado a derecho─, a patronal inconstitucional e ilegal y, con Calderón en la presidencia de la república, fue sistemáticamente violador de la Carta Magna y llegó a extremos desconocidos. 

Por ejemplo, cuando Felipe Calderón decide cerrar Luz y Fuerza del Centro, el 11 de octubre de 2009, lo realizó con tal torpeza que cometió más de 62 violaciones a la Constitución, probadas como consta en al amparo interpuesto por Néstor de Buen y otros abogados, amparo que se concedió para todos los efectos legales por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), pero que Calderón se negó a cumplir y presionó para que la SCJN emitirá otro amparo, que negó el primero y le dio “legalidad” al acto cometido por él. Habrá que hacer un recuento completo de ese gobierno, encabezado más que por un presidente, por un delincuente.


Notas:

[1] Ver foto de la marcha contra la privatización eléctrica en la portada de La Jornada 18 de marzo de 1999.

[2] En ese año, el autor de este artículo era abogado del SME.

[3] Ver Cuaderno de trabajadores no. 24, de febrero-marzo de 1999, publicada por CENPROS y ese número coordinado por Oscar Alzaga.


* Oscar Alzaga es abogado del Sindicato Nacional Minero y de la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT) y miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos, ANAD, la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboristas, ALAL y la Asociación Internacional de Juristas Democráticos, IAJD. (5-I-2026).

Imagen de portada (ilustrativa): Ernesto Zedillo, ex presidente de México. | Foto: Wikimedia Commons.



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