Para la libertad sindical, indispensable la independencia de las organizaciones

Para la libertad sindical, indispensable la independencia de las organizaciones

SOMOSMASS99

Oscar Alzaga*

Martes 3 de marzo de 2026


Los derechos de los trabajadores antes que jurídicos son históricos, porque surgieron de sus luchas.

- José Manuel Dip. (1976)


El jurista Mario de la Cueva en su obra Derecho Mexicano del Trabajo de 1949, definía el tema sindical así: “La organización sindical debe ser independiente, en caso de que no lo sea, no es un sindicato: es sólo una simulación o un engaño.” Y agregaba: “La función de un sindicato es defender los derechos e intereses de sus agremiados. A ello se debe su independencia; de otro modo, sería dependiente del patrón, el gobierno o un partido. No un defensor de los trabajadores, sólo un simulador.”

Así lo señaló desde 1949 y sigue vigente hoy, sin duda. Pero lo que faltó al maestro agregar, es: ¿y cómo se identifica a un sindicato auténtico, de otro que no lo sea? ¿Aunque su dirigente lo declare a los medios y lo simule ante la autoridad, que la organización sindical que dirige es independiente y auténtica? Solo en los hechos, con sus acciones y la falta de ellas y en las luchas sindicales, en las acciones emprendidas y en la diversidad de las luchas obreras.

Lo señalado por el maestro de la Cueva permite a cualquiera iniciar y avanzar en la identificación real de la libertad sindical y su práctica independiente: si es un sindicato que no hace huelgas en varios años, ni protesta para exigir que se cumplan sus derechos, exhibe su conformismo e interés por servir más al patrón, y no a las y los trabajadores. 

O, si el líder sindical firma las revisiones del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) aceptando un aumento salarial como el tope salarial oficial, sin realizar una libre negociación colectiva y sin consultar a la mayoría de las y los trabajadores, es decir, sí muestra el dirigente sindical su conformismo con la imposición del patrón, del gobierno o un partido, y acepta el “tope salarial” sin protestar, es otro indicador de la simulación sindical o de que en realidad sirve al patrón y no los trabajadores.

Otro modo de mostrar la simulación sindical es si la organización elige a su dirigente a espaldas de las y los trabajadores, no por la mayoría, ni por voto secreto.

Mario de la Cueva acierta, en síntesis, al señalar que: si el sindicato o la dirección sindical no cumple con las normas de la Constitución ni la Ley Laboral se trata de una simulación o un engaño, que en ocasiones no es fácil detectar por las y los agremiados, pues por lo general se desconocen los derechos laborales y sindicales, ya que esas prácticas llevan a identificar a un sindicato auténtico de otro que no lo es, para eso es la simulación y la mentira hoy tan de moda en la derecha, por eso no resultan suficientes los medios para identificar el engaño. ¿Por qué?

Porque los patrones, las autoridades y algunos partidos también, aparentan no saberlo o ser indiferentes ante la aplicación auténtica de la Ley, lo cual dificulta apreciar un sindicato auténtico de un sindicato simulador o que sabe engañar a su base trabajadora. Porque además del engaño, los líderes simuladores, cuando se ven presionados por la base, recurren a la represión, para la que se han ido preparando llegado el momento, lo cual es del conocimiento y complicidad de las autoridades. 

El tope salarial oficial y patronal impide el libre ejercicio sindical, al negar la libre negociación colectiva entre el sindicato y el patrón

El problema es complejo, responde a un sistema de control sindical (SCS), que desde hace mucho tiempo forma parte del sistema de control económico, político e ideológico nacional y, aun, internacional. Y los gobiernos que han impuesto ese sistema político de dominación antidemocrático son los que han extendido su control de clase, junto con la patronal, hasta hoy.

En los 36 años de gobiernos neoliberales, de 1982 a 2018, hubo un notable retroceso de la democracia en México y peor fue el retroceso de los derechos laborales: la caída de los salarios, el empleo eventual creció y disminuyó el de planta, creció la ilegalidad laboral con la subcontratación de moda. Como fueron los fraudes electorales presidenciales de Salinas de Gortari en 1988, Calderón en 2006 y Peña Nieto en 2012. Sí desde la elección presidencial hubo fraudes, ¿qué se podía esperar de los gobiernos de esos presidentes?

La precipitada decadencia del PRI de 1982 en adelante, buscó la complicidad y la transa del PAN, identificados ambos por el neoliberalismo. Se taparon unos a otros los fraudes e incluso en 2012 firmaron una alianza vilmente de derecha para pactar reformas regresivas, contrarias a la Constitución: las energéticas, educativas, las privatizadoras y la subordinación al gobierno de Estados Unidos (EU), etc.

Al llegar 2018 -con la sexta caída neoliberal- el nuevo gobierno de AMLO intentó varios cambios de distinto tipo y alcance: reducir la corrupción y la entrega de los bienes y patrimonios del país con las privatizaciones; se mejoró el salario mínimo pero no el tope salarial de las revisiones (anuales y contractuales); se combatió a los medios de comunicación de la oligarquía y la derecha, a Televisa y TV Azteca, al grado de poner en crisis su credibilidad y sus ventas; con las “mañaneras”; la política de extrema derecha se debilitó. Las “mañaneras” fueron un sonado triunfo de AMLO y derrota de la oligarquía en ese campo. Se reivindicó lo mejor de la historia como arma de lucha, se denunció la corrupción, “el alma del neoliberalismo” y la alianza del gobierno de Calderón con el narcotráfico, etc.

En particular, no cambió la política laboral que de 2018 a 2025 siguió casi igual que antes. En esos años crecen como nunca los capitales de los hombres más ricos de México: Slim, Larrea, Bailleres, Salinas y cae el “nuevo rico”: Alonso Ancira (La Jornada, 23-VII-2024); ellos, sistemáticamente, violan la ley laboral en cuanto a la libertad sindical, poniendo líderes sindicales a su gusto o cometiendo delitos que las autoridades dejaron impunes, como: Pasta de Conchos, Río Sonora, el cambio de sindicato de los mineros a la CTM, en Cananea, con un “contrato colectivo de protección patronal”, ilegal, para reducir el costo del CCT y salarios y aumentar ganancias de Larrea. En la mina de Sombrerete la STPS ha permitido los esquiroles de Larrea, pese la resolución del amparo de la SCJN, entro otros casos.

Un poco de historia

Los gobiernos y los patrones más fuertes del país establecieron el sistema de control sindical (SCS) desde 1918, con la CROM (antes era peor, con la dictadura de Díaz no había ninguna libertad), ejerciendo el control sindical. Casi al terminar la Revolución del 10 dan preferencia a someter a las confederaciones sindicales (CROM, CTM, CROC, etc.) y a los sindicatos nacionales, aunque éstos eventualmente tuvieron recuperaciones con sus luchas, las centrales, no. 

Porque quienes han librado las luchas sociales o sindicales más importantes de los siglos XX y XXI han sido los sindicatos nacionales de industria (ferroviarios, mineros, petroleros, electricistas, telefonistas, etc.) y los nacionales (magisterio, IMSS). No así, las centrales, porque cada vez más se subordinan a los gobiernos y/o partidos de gobierno, y ahí se han quedado.

Sin duda las luchas históricas de los sindicatos nacionales han permitido avances muy importantes a las y los trabajadores, han dejado experiencias muy valiosas que aún no han sido revaloradas a fondo por las nuevas generaciones. 

La Nación ha librado grandes luchas históricas, contra conquistadores, conservadores, dictaduras, imperialismo, fascismos y la derecha

México es uno de los países de América que ha vivido una intensa lucha de clases en toda su historia, destaca en el continente, sin duda, pese a que muchas veces ha sido contradictoria y ha sufrido reveses y retrocesos en manos de la derecha antinacional, pero indudablemente también ha sido extraordinaria en sus avances.

Vivimos tres revoluciones con el pueblo en armas: en la Independencia en 1810 a 1824, la Reforma y la expulsión de franceses de 1854 a 1867 y la Revolución de 1910 a 1917; así como una segunda etapa de la Revolución, la lucha de clases de 1934 a 1940, con el movimiento de huelgas más grande la historia de 1935 a 1938, el crecimiento de sindicalización de 300 mil trabajadores a 900 mil, de 1934 a 1940, un crecimiento de cooperativas sindicales como nunca en la historia y obtiene los mejores salarios y pacta los contratos colectivos más adelantados en esos años. 

Ningún gobierno como el de Cárdenas ha confrontado tanto a los patrones del país y a extranjeros, al obligarlos a cumplir la Constitución y leyes. Ninguna reforma trascendental cardenista fue llevada a cabo sin las previas luchas sociales y sindicales de las y los trabajadores, como fue: la reforma agraria más importante de América, las expropiaciones: petrolera y ferroviaria, la educación popular, las huelgas históricas de esa etapa son sin duda las más trascendentales de la historia. Juárez fue el mejor presidente del siglo XIX, como Cárdenas del XX. 

El cardenismo fue nacionalista, defendió la independencia y la soberanía política y económica como Juárez. A la vez que fue antimperialista y antifascista ¿Qué otro país de América lo fue en el siglo XX? Erróneamente varios intelectuales identificaron, desde su escritorio, el surgimiento del corporativismo -o charrismo- del Estado, en el cardenismo. Nada más ajeno a la verdad. El gran movimiento de huelgas de 1935 a 1938, el más grande de la historia y su organización no fue obra del charrismo; menos el crecimiento del cooperativismo, el sindical y el salarial de esos años. Poco se ha estudiado el enfrentamiento de Cárdenas con la patronal nacional y extranjera, apoyado él en las leyes nacionales, como en los casos de la reforma agraria, el derecho a las huelgas en Monterrey o la expropiación petrolera y la ferroviaria. 

El charrismo sindical surgió con el gobierno de Miguel Alemán -1946 a 1952- junto a la oligarquía moderna y el apoyo al yanqui; y se quedó para siempre, ya que de modo sistemático usó al ejército no sólo para reprimir luchas sindicales, también para destituir direcciones sindicales, que “legalizaba” la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS): con petroleros en 1946 y 1949, ferroviarios 1947, mineros 1947 y 1951, textiles, magisterio, azucareros, etc. Tal política antisindical era parte de otra: la proyanqui, la antinacional, pro oligarca y antipopular. Apenas al iniciar su gobierno Miguel Alemán hizo la reforma agraria anti cardenista, con un derecho de amparo pro patronal, en su definición de “pequeña propiedad”. 

La CTM de Lombardo, él la entregó en 1941 a Fidel y compañía. Para 1946 la CTM expulsa a la mayoría de líderes que no fueran del PRI y se volvió una CTM anticomunista, etc. Evidentemente, Alemán fue proyanqui (precursor de los neoliberales de 1982 a 2018). Y desde entonces se quedó el modelo sindical para los siguientes gobiernos, e hizo un PRI a modo. Silva Herzog escribió en 1949 su célebre ensayo político: “La Revolución Mexicana ha muerto”.  

Volvamos al presente y al maestro de la Cueva a quien le faltó el desarrollo de la práctica, que sólo en los hechos se detecta: ¿qué sindicatos luchan cotidianamente y cuáles no, hasta lograr que se respete Ley y se cumplan los derechos? Incluso en tiempos de represión. Porque una cosa y la otra están íntimamente vinculadas: el respeto y aplicación de la Ley con las luchas del sindicalismo auténtico: ¿Cuántos sindicatos en el siglo XXI realizan huelgas para obligar a los patrones cumplir la Ley? ¿Cuántos sindicatos realizan libres negociaciones colectivas contra los topes salariales, en las revisiones de CCT?  Y: ¿cuántos eligen democráticamente a sus dirigentes, por voto libre y secreto de la mayoría? 

¿Qué hicieron la CTM, CROC, SUTERM y otros sindicatos charros con las reformas sobre la libertad sindical de la Constitución de 2017 y la Ley Federal del Trabajo de 2019? Opusieron cientos de amparos y 500 de ellos fueron desechados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Fueron los mismos líderes que apoyaron la venta de los CCT para convertirlos en contratos colectivos de protección patronal (CCPP), denunciados en la Organización Internacional de Trabajo (OIT), como el caso 2694 (México) el 5 de febrero de 2009, por la FITIM; los mismos que apoyaron la reforma del PAN que legalizó en 2012 la subcontratación (outsourcing); los que apoyaron “la peor reforma laboral de la historia” presentada por la CTM (Tereso Medina), la CROC (Isaías González) y el PRI en 2017 en el Senado, en contra de las y los trabajadores, sin lograr su aprobación.  

En 2024 se descararon y esos defensores del pasado: PRI, PAN, PRD y CTM, COR, SUTERM y otros, se alinearon con Claudio X González y su candidata Xochitl, y detrás de todos ellos estaban sus padrinos: los oligarcas de México y el extranjero, por eso se opusieron a la reforma del poder judicial. Que estos días se realizó. 

¿Los sindicatos y sus líderes pueden servir la vez a los obreros y a los patrones?

Evidentemente no. Pues se trata de intereses económicos opuestos por su misma naturaleza: el patrón es dueño de la empresa y apuesta a aumentar la ganancia cueste lo que cueste; mientras que los trabajadores solo tienen su fuerza de trabajo y tratan de mejorar su salario y prestaciones. Ya desde los tiempos de Cristo en el Evangelio de Mateo, se le atribuyen a él estas palabras:

Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y no apreciará al otro. No podéis servir a Dios y al rico.

A los falsos profetas … Por sus frutos los conoceréis.

En el siglo XXI muy pocos sindicatos han realizado huelgas, ninguna de un sindicato de central charra, tampoco de uno nacional o de industria -salvo del Sindicato Minero o de la CNTE-, y en muy pocos sindicatos de empresa, medianos o chicos. La STPS de Calderón (2006 a 2012) y el de Peña Nieto (2012 a 2018) se enorgullecían de que en sus gobiernos no hubo huelgas, como si fueran ilegales o una señal de paz social. Siendo de conformismo, división y/o desorganización.

Con la acción sindical o las luchas de las y los trabajadores se logra la libertad e independencia sindical; consecuentemente, avanzan los salarios, prestaciones y los derechos plasmados en los contratos colectivos de trabajo (CCT). Es en la inacción y/o el conformismo de las y los trabajadores en las que se abre el camino del retroceso y la pérdida de sus derechos y conquistas laborales y contractuales. 

Hay dirigentes que prefieren la inmovilidad de las y los trabajadores de base, para ser ellos los que solos decidan, a nombre de todos. Y solo informar a la base de lo que ellos hacen y deciden, a nombre de todos. Como fue en los hechos las 39 prórrogas de huelga que manipuló el líder de telefonistas.

La reforma laboral de 2019 de AMLO quedó en el proyecto, no se aplicó por temor

De 1982 a 2018 los 6 gobiernos neoliberales del PRI y PAN, aliados en los fraudes electorales de 1988, 2006 y 2012, se unieron también en el brutal retroceso en el mundo laboral y sindical: en materia salarial, empleo, prestaciones, violaciones a la Constitución y Ley Laboral; privatización y venta de la Nación, etc. Pactos tan regresivos como el que firmó la STPS de AMLO entre Telmex y el sindicato, que por tercera vez reducían la jubilación del CCT, y Luisa Alcalde salió en la “mañanera” afirmando que no era un acuerdo regresivo, sino un pacto de común acuerdo entre las partes. Falso, fue contrario al artículo primero de la Constitución, que tiene como uno de sus principios prohibir los pactos regresivos.

Por su parte el Sindicato Minero ha realizado 32 huelgas en el siglo XXI, de 2004 a 2023, la mayoría por las revisiones de los CCT y para lograr que el derecho a las utilidades fuera una realidad y no un derecho inaplicable, por decisión patronal y complicidad de autoridades. Siendo el Sindicato Minero el único que en esos años logra aumentos salariales arriba del tope salarial, cuyas revisiones de CCT son solo aceptadas por decisión de la mayoría de la base trabajadora de cada sección, la titular del CCT. Ni que decir que las elecciones de dirigentes, que son decididas por la mayoría de las y los mineros.

El 11 de septiembre de 2025, en La Jornada, Napoleón Gómez Urrutia hizo pública la línea política sindical propiamente internacionalista que seguirían los mineros y la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), ahora con más apoyo de las y los trabajadores y sindicatos del país y e internacionales, ante una situación mundial más difícil: 

“Hoy vivimos un momento complejo. El mundo enfrenta embates geopolíticos que sacuden las bases económicas y sociales, que ponen en riesgo la estabilidad laboral y amenazan conquistas históricas. México y la clase trabajadora no son ajenos a estas tensiones. El proteccionismo, los aranceles, los paros técnicos y las crisis globales se convierten en pruebas constantes que debemos enfrentar con organización, resistencia y solidaridad.” 

Por lo cual Gómez Urrutia anuncia: 

“En los próximos meses participaré en encuentros convocados por el Partido Socialista Obrero Español; los partidos laboralistas de Francia y Reino Unido; el Congreso Regional de IndustriALL Global Union, en Brasil, y en el Congreso Mundial en Australia, además de sostener reuniones de solidaridad con sindicatos hermanos, como la UGT de España, la CGT de Francia y UNITE de Inglaterra. México debe estar presente en esa batalla global, y mi compromiso es representarlo con dignidad”.

Sobre el futuro internacional del sindicalismo, bien lo señaló el abogado uruguayo Oscar Ermida, en una conferencia en la Junta de Conciliación y Arbitraje de la Ciudad de México, apoyándose en la tesis básica de Mario de la Cueva: de que las tres instituciones básicas del derecho colectivo son el sindicato, el CCT y la huelga; las tres indivisibles, porque al lesionar y/o debilitar a alguna de ellas, se afecta a las otras dos. Decía Oscar Ermida, que en el futuro esas tesis serían válidas, pero: con sindicatos internacionales, CCT internacionales y huelgas del mismo tipo.  

La organización patronal desde el siglo XVIII es internacional, no así, la de los trabajadores, que queda rezagada, salvo breves excepciones. Por lo tanto, resulta desfavorable la correlación de fuerzas de los trabajadores ante la patronal.  

Revaloremos la tesis de Marx sobre la lucha de clases de las actuales sociedades: 

“La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases”.


* Oscar Alzaga es abogado del Sindicato Nacional Minero y de la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT); miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD), de la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboristas (ALAL) y de la Asociación Internacional de Juristas Democráticos (IAJD).

Foto de portada (ilustrativa): IndustriALL Global Union.



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