Los adalides de la libertad...
SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 27 de febrero de 2026
“[…] cuando Dios necesita a una nación para hacer sus milagros, sabe a quién se lo puede solicitar”.
- Donald Trump, discurso en la presentación del Informe del estado de la Unión (24-02-2026)
Quienes se erigen como los adalides de la libertad, la democracia y los derechos humanos, solamente pueden hacerlo bajo la enfermiza creencia, sustentada en prejuicios religiosos, de que son los elegidos por algún poder divino para dominar y conducir el destino de este planeta.
Tal creencia, vigente prácticamente desde que con esos prejuicios arribaron, se instalaron y comenzaron a extenderse los primeros colonizadores ingleses en la costa este del territorio de lo que se transformó en Estados Unidos, tiene una considerable carga de supremacismo y de racismo, característica que condujo al despojo, expulsión y genocidio de pueblos originarios para apropiarse de sus territorios y expandirse.
Esa creencia se transformó en una doctrina política, el Destino Manifiesto [1], que marcó la posición de Estados Unidos en su relación con el resto del mundo; con base en ella en 1848 perpetraron el robo de más de la mitad de lo que era el territorio de nuestro país. Tal posición cobró fuerza al surgir Estados Unidos como la potencia hegemónica capitalista al final de la Segunda Guerra Mundial y se reforzó a raíz de la caída del campo socialista en Europa oriental y la Unión Soviética, a fines de la década de los 80 e inicios de los 90 del pasado siglo.
Sin embargo, debido a las contradicciones propias del capitalismo, la crisis que el sistema padece desde hace más de medio siglo y el avance de otros países, Estados Unidos está inmerso, como sociedad, en un proceso irreversible de decadencia, ha visto disminuir su hegemonía e intenta recuperarla mediante intromisiones, sanciones, amenazas y ataques contra el resto del mundo, incluidos sus aliados tradicionales, situación que además de violatoria del derecho internacional y la soberanía de muchos países, agudiza las ya muy tensas relaciones internacionales.
En este contexto, la aún mayor potencia económica y militar del mundo necesita, en primera instancia, tener el control y dominio de este continente para disponer de recursos que le permitan una recuperación al punto en que pueda desafiar a quienes considera sus enemigos y mayores obstáculos a su hegemonía ─China y Rusia, principalmente─ para el dominio total del planeta.
Mas esa potencia imperialista tiene un problema. En este continente hay un pequeño ─en extensión territorial─ país cuyo pueblo desde 1959 se sacudió la tutela del mayor imperio que ha existido y decidió, mediante el pleno ejercicio de su soberanía, ser dueño de su destino. Ello sucedió en tiempos en que Estados Unidos ejercía un dominio casi total sobre los países del continente americano y como represalia a tal osadía ese país y su pueblo han sido objeto desde hace más de 67 años de todo tipo de amenazas y agresiones a las que acompaña un criminal y genocida bloqueo económico, comercial y financiero que oficialmente inició en febrero de 1962, pero en los hechos se aplica desde el día en que ese pueblo se liberó del dominio yanqui: el 1 de enero de 1959, con el triunfo de su Revolución. Ese país es Cuba.
¿Por qué el bloqueo? ¿Por qué un pequeño país (109 884 km2 y alrededor de 10.millones de habitantes) subdesarrollado y con escasos recursos naturales representa una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de la, hasta ahora, mayor potencia económica y militar del planeta, 89.5 veces mayor en extensión territorial y con 33 veces más población (9,834 millones de km2 y más de 330 millones de habitantes)? ¿Por qué un pueblo que en lugar de armas ofrece solidaridad, colaboración para una vida mejor, salud, cultura y, de manera genera, amor, es considerado un enemigo?
Simplemente porque Cuba es muestra de lo que no debe suceder en los países de América Latina y el Caribe para que el imperio yanqui pueda extender y mantener su poder y control sobre nuestros pueblos y sus riquezas naturales.
Los intentos imperiales por doblegar a Cuba y su Revolución han fracasado ante el heroísmo y la dignidad de un pueblo que se ha convertido en símbolo y ejemplo de lucha por la libertad, la independencia y la soberanía.
Por ello, defender a Cuba es defender a nuestros propios pueblos, es defender a la humanidad.
Nota:
[1] En 1845 el periodista John L. O'Sullivan, en la revista Democratic Review, en Nueva York, publicó algo que sintetizaba tal creencia: "El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino...".
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: Cubanos protestan contra el bloqueo estadounidense en La Habana en diciembre de 2024. | Foto: Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, vía Peoples Dispatch.
En SomosMass99 hacemos periodismo independiente. Dependemos solamente de ti, ayúdanos.