La profunda amistad de José Martí y Manuel Mercado
SOMOSMASS99
Oscar Alzaga y Héctor Mercado*
Lunes 2 de marzo de 2026
La profunda amistad de José Martí y Manuel Mercado, simboliza la amistad histórica de los pueblos de Cuba y México.
Jesús Campos Linas, in memoriam
Tiene el leopardo un abrigo
en un monte seco y pardo:
yo tengo más que el leopardo,
porque tengo un buen amigo.
(…)
Tiene el conde su abolengo:
tiene la aurora el mendigo:
tiene ala el ave: ¡yo tengo
allá en México un amigo!
Tiene el señor presidente
un jardín con una fuente,
y un tesoro en oro y trigo:
tengo más, tengo un amigo.
- José Martí, Versos Sencillos.
José Martí (1853-1895) es conocido en el mundo como un gran revolucionario y un gran poeta de Cuba, uno de los políticos de Nuestra América más avanzados de su época, que conoció y estudió el surgimiento imperialista de Estados Unidos como pocos. Y uno de los héroes más queridos de Cuba, Latinoamérica y el Caribe.
También es fama pública que el mexicano Manuel Mercado fue el mejor amigo de José Martí, no solo por la cantidad de cartas que se escribieron y por los magníficos poemas de amistad de Martí a su amigo, como sobre todo porque la última carta de Martí -en plena lucha revolucionaria y un día antes de morir- fue para Manuel Mercado. Esa carta del 18 de mayo de 1895 se conoce como: El testamento de Martí, en donde dice a su amigo Mercado:
Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber –puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas…
De la misma carta de Martí, son las frases de trascendencia histórica, y famosas, en el mundo:
Viví en el monstruo (Estados Unidos), y le conozco las entrañas: -y mi honda es la de David.
Martí llegó a México en 1875, a los 22 años; previamente había llegado su familia huyendo de la monarquía española en Cuba. Y aunque Martí, anticipadamente a su llegada, ya había escrito sobre México y era admirador de Juárez, a quien ubica a la altura de Bolívar, y era conocido en la prensa mexicana y en El Partido Liberal de México. Los poemas de Martí escritos en su libro Versos Sencillos (1891), ya citados, están dedicados así:
a Manuel Mercado, de México
a Enrique Estrázulas, del Uruguay
Pero en el texto –expresamente- Martí sólo menciona a su amigo de México, y comparte con él estos otros dos poemas del mismo libro:
Cultivo una rosa blanca,
en julio como en enero,
para el amigo sincero
que me da su mano franca.
Y
Yo tengo un amigo muerto
que suele venirme a ver:
mi amigo se sienta, y canta;
canta en voz que ha de doler.
Manuel Mercado (1838-1909) nace en La Piedad de Cabadas, Mich. Y muere en la Ciudad de México. Abogado de profesión es a la vez un destacado político de las filas de Lerdo y después de otros gobiernos. La correspondencia de Martí a Mercado reunió 135 cartas, que en 1945 publica la Universidad Nacional Autónoma de México por primera vez.
Como se sabe, Mercado dio hospitalidad a la familia de Martí en México en 1874 y en 1875 hospeda y apoya al mismo Martí.
Al triunfo de la república mexicana, en 1867, con la derrota y expulsión del ejército francés y el fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía, Mercado fue electo varias veces diputado del Congreso y llega a ser senador. En 1882, cuando ocupaba la presidencia Manuel González, se le nombró subsecretario de Gobernación, puesto que ocupó hasta su muerte en 1909.
Mercado supo ganar esa amistad entrañable y profunda. Como antes fue similar la amistad de Benito Juárez y Pedro Santacilia, otro cubano que, por sus ideas patrióticas por la libertad para Cuba, fue deportado en 1852 de su país con sus amigos. Conocerá a Benito Juárez exiliado en Nueva Orleans en 1855, luego de huir y de pasar por Cuba.
Santacilia se identificó plenamente con quien llegaría a ser reconocido como “Benemérito de las Américas”; para él, además, será su suegro. Pedro se encargó de la familia de Juárez durante la invasión del Ejército Francés de Napoleón III y Maximiliano, de 1862 a 1867, apoyados por los conservadores y la iglesia mexicana. La derrota de los franceses la celebró y aplaudió, como nadie el héroe cubano:
¡Fue el indio Benito Juárez, que echó un imperio al mar, y supo desafiar la pobreza con honor y reconquistó y aseguró la independencia de su tierra! (…) No bien entró de vuelta a su cruzada épica, a gobernar a su México, aquel indio egregio y soberano, que se sentará perpetuamente a los ojos de los hombres al lado de Bolívar”.
(…)
“… porque un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército. Es que México ratifica cada año ante el mundo –con su derecho creciente de república trabajadora y natural- su determinación de ser libre. Y lo será porque domó a los soberbios. Los domó Juárez sin ira”.
José Martí
“Habitantes de Puebla:
“Tenéis razón en creerme con vosotros.
“No os hace la guerra Francia; es el Imperio. Estoy con vosotros. Vosotros y yo combatimos contra el Imperio; vosotros en vuestra patria, yo en el destierro”.
Víctor Hugo
“La intervención propuesta en México por Inglaterra, Francia y España, es, en mi opinión, una de las más monstruosas empresas jamás registradas en los anales de la historia internacional”.
Carlos Marx
“Mexicanos: El gobierno vuelve hoy a establecer su residencia en la Ciudad de México, de la que salió hace cuatro años (…) Con la segura confianza de que el pueblo mexicano lucharía sin cesar contra la inicua invasión extranjera, en defensa de sus derechos y su libertad (…) Lo han alcanzado los buenos hijos de México, combatiéndolos, sin auxilio de nadie, sin recursos, sin los elementos necesarios para la guerra. Han derramado su sangre con sublime patriotismo, arrostrando todos los sacrificios, antes que consentir en la pérdida de la República y de la Libertad.
“Ha cumplido el gobierno el primero de sus deberes, no contrayendo ningún compromiso en el exterior, ni en el interior, que pudiera perjudicar en nada la independencia y soberanía de la República, la integridad de su territorio o el respeto debido a la Constitución y sus leyes”.
(…)
“La ley ha sido siempre mi espada y mi escudo.” (1866)
Benito Juárez
Juárez y Martí fueron fundadores de la solidaridad histórica de los pueblos de México y Cuba
En las tres revoluciones de la historia de México –de 1810 a 1824, de 1854 a 1867 y de 1910 a 1917-, participó a fondo su pueblo durante más de 10 años en cada una, por lo que fueron profundas sus huellas y definitivas sus enseñanzas. Producto de esas luchas fueron sus respectivas constituciones, no al revés: reales proyectos de nación, además de leyes supremas. Por la primera, se conquista la emancipación de España; en la segunda, los liberales derrotan a los conservadores, se separa a la iglesia del Estado y se arroja a las tropas extranjeras fuera de la nación. La tercera es la primera Revolución Social del siglo XX, que eleva a rango Constitucional por primera vez los derechos sociales laborales, agrarios, educativos y de salud. Gracias a la última revolución, México rescata su pasado, historia y cultura indígena y la proyecta al presente y al futuro.
La historia de México hizo un gran contrapeso a la influencia externa de las grandes potencias monárquicas y capitalistas de 1492 a 1867 y de 1917 a 1940. Todo lo cual fortalecería las relaciones cubanas y mexicanas.
Otros grandes héroes seguirían los pasos que afianzarían esa amistad en los siglos XX y XXI, muy conocidos, como Julio Antonio Mella: vivió en México en 1926 y 1927, vinculado a las luchas políticas y con el Partido Comunista Mexicano, cuando fue asesinado por los esbirros de Machado, el dictador cubano.
Después, otros cubanos más importantes fueron los jóvenes politizados que asaltaron el Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, tal acción heroica respondía a la dictadura y al golpe de Estado de Fulgencio Batista en contra del pueblo y las leyes de Cuba. La autodefensa jurídica de Fidel Castro sería conocida como “La Historia me Absolverá”, haciendo responsable y guía del asalto a José Martí, como autor político e intelectual.
Fidel (1926-2076) y los jóvenes cubanos que lo seguían, se exiliaron en México del 7 de julio de 1955 al 25 de noviembre de 1956. Ernesto Guevara procedente de Guatemala llegó también a México en esos días, tras el golpe de Estado contra el presidente Jacobo Arbenz Guzmán, en 1954. En ese tiempo se prepararon para la guerrilla que desarrollarían en Cuba a su regreso, para derrocar a Batista.
En México los esbirros de Batista intentaron asesinar a Fidel y en dos ocasiones fracasan. Con el apoyo de varios mexicanos lograron entrenar, obtener armas y emprender el regreso a Cuba en el yate Granma, el 25 de noviembre de 1956. Pese a los altibajos de la guerrilla, en el desembarco y luego en la Sierra Maestra, la firmeza de la dirección y de la lucha armada, que pronto se convierten de alcance nacional, para el 1 de enero de 1959 se convierte en triunfo rotundo.
Lázaro Cárdenas apoya a Fidel Castro y a la lucha del pueblo cubano
El sexto aniversario del Asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1959, en la plaza de la Revolución de la Habana es saludado y apoyado presencialmente por el expresidente mexicano Lázaro Cárdenas (1895-1970), con estas palabras:
Quienes tienen a un Martí y a un Maceo como guías, saben bien cuán genuinamente cubanos, inconfundiblemente cubanos, son los anhelos de mejoramiento de este pueblo generoso.
El apoyo de Lázaro Cárdenas a la Revolución Cubana lo llevó a impulsar junto con otros dirigentes y personalidades de Latinoamérica y el Caribe la convocatoria de la Conferencia Latinoamericana por la Soberanía Nacional, la Emancipación Económica y la Paz, en enero de 1961:
Como miembros del Consejo Mundial de la Paz en Latinoamérica, hemos convocado a representativos organismos democráticos, patriotas y pacifistas para discutir serenamente sobre la paz y los problemas que aquejan a nuestros países como consecuencia de la situación internacional.
Esta amenaza de los consorcios capitalistas a los pueblos latinoamericanos, como lo fuera antaño el régimen colonialista de dominación monárquica, obliga a una estrecha y efectiva solidaridad que se hace hoy más indispensable ante el palpitante caso del pueblo hermano de Cuba, que después de liquidar una dictadura militar está luchando por su soberanía y aprovechar sus recursos en beneficio de su propio pueblo…
Al saber de la agresión e invasión militar del gobierno de Estados Unidos a Cuba en Playa Girón, el 18 de abril de 1961, Cárdenas declaró a la prensa:
En la batalla en que se juega el destino de Cuba y en cierto modo también del continente, ningún país puede, sin traiciones, permanecer neutral o siquiera lavarse las manos.
Las fuerzas imperialistas que agreden en estos momentos a Cuba tienen bloqueada por mar y aire toda la isla…
Ese mismo día 18 de abril de 1961 Lázaro Cárdenas intentó salir en avión de México para ir a defender a Cuba, pero se lo impidieron. Entonces convocó a la plaza de la Constitución (al zócalo) de la Ciudad de México a todo el pueblo mexicano, al día siguiente. Repleta la plaza principal de México, Cárdenas expresó:
Esta manifestación de la juventud de México, manifestación de solidaridad al pueblo de Cuba, que en esta hora se ve agredida por fuerzas extrañas a su territorio, es muy significativa, porque puede contribuir a evitar una de las más más graves crisis bélicas no solo de los pueblos de Latinoamérica sino para todos los pueblos del mundo.
(…)
Cerramos esta manifestación agradeciéndoles, a nombre del pueblo de Cuba en que se manifiesta la dignidad de nuestro país frente a los intereses colonialistas del imperialismo internacional.
Tres días después, la invasión de Playa Girón organizada por el gobierno de Estados Unidos es derrotada por las fuerzas armadas y populares cubanas.
Cárdenas es el mejor presidente de México del siglo XX, como Juárez en el siglo XIX.
La participación decisiva de Lázaro Cárdenas de apoyo a la Revolución Cubana, duró más de una década, dejando profunda huella: nuestro País sería el único de América que no rompería relaciones con Cuba.
El 4 de febrero de 1962, Fidel Castro al realizar el magno evento de la Segunda Declaración de la Habana, recuerda las últimas palabras en vida de José Martí, en la carta escrita a su amigo mexicano:
Vísperas de su muerte, en carta inconclusa porque una bala española le atravesó el corazón, el 18 de mayo de 1895, José Martí, Apóstol de nuestra independencia, escribió a su amigo Manuel Mercado: “Ya puedo escribir… ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber… de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extienda por las Antillas los Estados Unidos y caigan con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy y haré, es para eso…”.
* Oscar Alzaga es abogado del Sindicato Minero y la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD), la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas (ALAL), y la Asociación Internacional de Juristas Democráticos (AIJD). | Héctor Mercado, es magistrado en Materia Laboral, jubilado. Nieto de Manuel Mercado.
Imagen de portada: La carta inconclusa y José Martí con Manuel Mercado. / Gobierno de Cuba.
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