La diplomacia del chantaje

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La diplomacia del chantaje

SOMOSMASS99

Alfonso Díaz Rey* / SomosMass99

Viernes 23 de octubre de 2026

En momentos especialmente graves del acoso yanqui a Cuba, a causa del endurecimiento del bloqueo, los días 27 y 28 de este mes se llevarán a cabo el debate y la votación del proyecto de resolución: «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba», presentado por la Mayor de las Antillas ante la Asamblea general de la ONU, en su 81.o periodo de sesiones. 

Antes, el pasado 7 de julio, Estados Unidos sufrió una derrota diplomática más en la ONU cuando ante el acoso y las amenazas de que es objeto Cuba solicitó con carácter urgente a la Asamblea General de Naciones Unidas abrir un debate sobre un informe de los impactos y consecuencias del bloqueo y la Necesidad de poner fin, debate que el imperio intentó infructuosamente de impedir mediante amenazas y presiones a los países miembros y sus delegaciones en la Organización. El resultado: 136 votos a favor de la realización del debate, 9 en contra y 30 abstenciones.

Para evitar otra derrota diplomática en la ONU, Estados Unidos ha intensificado una campaña de presión y amenazas sobre los países que tradicionalmente ─desde 1992─ han votado a favor de la resolución presentada por Cuba sobre el tema del bloqueo que desde 1962, oficialmente, le ha impuesto la potencia yanqui, pero que en la práctica existe desde el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959.

En esa campaña desempeñan un rol principal los embajadores de  Estados Unidos, encargados de transmitir las advertencias de sanciones como la aplicación de aranceles, restricción o suspensión de visados, supresión de «ayudas» y «colaboraciones», apoyo a opositores políticos, cancelación de acuerdos bilaterales de todo tipo; todo ello como una forma de chantaje cuyo objetivo es cambiar el sentido del voto, abstenerse o ausentarse de las sesiones, con la intención de deslegitimar el proyecto de resolución presentado por Cuba.

Tal deslegitimación, además de justificar sus actos, busca desviar la atención ─dentro de Estados Unidos y a nivel internacional─ de lo esencial de la política de este país contra Cuba, la que en los hechos es la acción atroz de una potencia contra un pequeño país, que por no plegarse a los dictados imperiales intentan doblegarlo mediante la imposición de condiciones que generan al pueblo cubano desabasto generalizado, carencias de todo tipo, malestar, frustración, desaliento y desesperación que puedan provocar protestas sociales de tal magnitud que permitan una intervención militar «humanitaria» contra el gobierno de la isla.

Pero no son solamente los embajadores. El mismo secretario del Departamento de Estado, Marco Rubio, ha visitado o se ha comunicado con jefes de Estado y de gobierno para de una manera más directa ejercer ese chantaje.

Lo que por su supremacismo y su obsesión por doblegar a la Revolución cubana son incapaces de comprender los yanquis es que en este, y los 33 anteriores proyectos de resolución presentados por Cuba, no se trata solamente del informe de un diferendo por una cuestión bilateral. Además de la crueldad de todo lo que significa ese bloqueo, que raya en genocidio, también implica una amenaza a todos los países por el hecho de la extraterritorialidad de leyes que sustentan ese bloqueo, el intento de que la «justicia» del imperio tenga jurisdicción fuera de sus fronteras y la violación de derechos humanos que ello significa. Por esa razón han votado a favor de Cuba gobiernos que tradicionalmente han sido aliados de Estados Unidos, pero que no están dispuestos a cederle totalmente su soberanía-

El proyecto de resolución presentado por Cuba lleva implícita la defensa de la Carta de las Naciones Unidas, del derecho internacional, de la igualdad soberana de los países, de los derechos humanos y, de una manera más amplia, la defensa de la paz y de la vida.

Por lo anterior, en la votación que se llevará a cabo el próximo 28 de octubre en la UNU, aunque algunos lacayos se unan al imperio, es previsible una abrumadora mayoría en favor de Cuba. 

Nuevamente, la fuerza de la razón se impondrá a la razón de la fuerza. Sin embargo, corren tiempos en los que es necesario ampliar y reforzar la solidaridad con el heroico pueblo cubano y cerrar filas con quienes están convencidos que un mundo mejor es posible.

Cuba no está sola. 

Hasta la victoria siempre.



* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato; del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba; y del colectivo México Libre, Justo y Soberano.

Imagen de portada: Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, frente al capitolio de Cuba. | Foto: Conversaciones sobre la Historia.



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