El injerencismo yanqui crece en México y América Latina
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México Libre, Justo y Soberano* / SomosMass99
Lunes 5 de octubre de 2026
En esta nueva época con la presencia gobernante de las fuerzas de derecha y neofascistas en los Estados Unidos, nuestro continente y particularmente México, Cuba, Venezuela, Colombia, Brasil, así como otros pueblos de toda América Latina y El Caribe, vivimos ahora ataques constantes a nuestra soberanía de parte principalmente de la potencia hegemónica del continente. Estados Unidos pretende, con la ayuda de las derechas y diversos agrupamientos fascistas en cada uno de nuestros países, desarticular en el subcontinente a los movimientos populares y a las fuerzas progresistas por los avances logrados desigualmente pero de manera ascendente, en lo que va del siglo XXI, en la vida democrática y en la defensa de nuestras soberanías.
El imperialismo, en particular el estadounidense ha decidido retomar el control absoluto de Nuestra América para convertirla en una plataforma económica,
social, ideológica y política de retaguardia del imperialismo estadounidense, en la medida en que a nivel mundial pierde hegemonía ante el avance de China
y otros países como India y sorprendentemente de algunos países africanos con la ayuda de China, a lo que se suma la recomposición de Rusia y avances económicos y sociales en diversos países del sureste asiático.
Estados Unidos y algunas otras potencias europeas han decidido desarrollar una tercera guerra mundial con diversas intensidades regionales, contra aquellos países que ya no juegan el la órbita del capitalismo monopolista y financiero dominado por Estados Unidos.
Por ello ha decidido arreciar la injerencia en nuestros países en busca de su desestabilización para luego empotrar a gobiernos serviles con sus intereses como
ya pasa en Argentina, Perú, Bolivia, Honduras, El Salvador, Ecuador y ahora nuevamente en Chile.
Las agresiones a nuestras soberanías tiene causas profundas
Los grandes problemas contemporáneos de México y el mundo y su actual agravamiento encuentran sus causas fundamentales en la profunda crisis que vive el capitalismo monopolista y financiero, o sea el imperialismo . En la medida en que ese régimen social experimenta una evidente declinación, podríamos decir
histórica, en el mundo se agravan las contradicciones propias de ese sistema en descomposición.
Estados Unidos, Europa y Japón viven la pérdida de hegemonía y en particular su líder, los Estados Unidos, han entrado en este siglo XXI en una turbulenta fase en la que se le aglomeran serios problemas internos e internacionales, propiciando su pérdida de dominio planetario ante el desarrollo de otras potencias alternativas.
La caída de la Unión Soviética y del campo socialista en Europa del Este no resolvieron las contradicciones económicas y sociopolíticas del capitalismo, como llegaron a pensar desde los centros monopolistas y financieros de Estados Unidos y Europa, incluidas las más “prestigiadas” Universidades occidentales. Por el contrario ahora el capitalismo imperialista padece un agravamiento sin
precedentes de dichas contradicciones.
En esa medida, Estados Unidos ha decidido intervenir más agresivamente en el subcontinente para volver a su aspiración centenaria de dominio global teniendo, como hemos dicho, como plataforma al continente americano. Y aunque dicha aspiración está por ahora más lejana que en el siglo XX, el hecho de que esa potencia sea todavía económica y militarmente muy poderosa, su redoblada
acción agresiva e injerencista ha abierto para nuestros países una etapa muy difícil de sortear.
El injerencismo y las agresiones a nuestros pueblos se están reproduciendo con intensidad. El secuestro del Presidente Maduro y de su esposa, el agravamiento del bloqueo a Cuba, el control marítimo y aéreo de El Caribe, la infiltración de agentes de la CIA y de otras agencias de espionaje y desestabilización en nuestros países, la acusación de “narcogobiernos” a Colombia, Nicaragua, México y Brasil, son, para las fuerzas imperialistas de los Estados Unidos y las fuerzas reaccionarias que actúan dentro de nuestras naciones, no solamente una estrategia para la justificación mundial de la intervención y también una especie de “caballo de Troya” con el pretexto y la justificación de su ilegítima e ilegal intervención en América Latina con la finalidad de derrocar a los gobiernos incómodos a sus intereses. Sin embargo si no logra la recomposición derechista y fascista en esta etapa, preparar próximas agresiones militares con la finalidad de derrocar a los gobiernos progresistas y revolucionarios y parar los avances de los movimientos
populares en Nuestra América. Para el imperialismo yanqui corre prisa ante el peligro de su evidente pérdida de hegemonía mundial.
Algunos hechos que no debemos olvidar
En México los actos de injerencia y de presión violatorias de la Soberanía Nacional han sido constantes y casi se puede decir permanentes o sistemáticas por dos siglos. México ha vivido desde las incursiones de disque colonos hacia Texas y
posteriormente hacia el sur y el oeste que culminaron con guerras expansionistas que arrebataron a México más de la mitad de su territorio; así mismo, varios intentos de invasión como la toma de Veracruz o la persecución de Pancho Villa
en territorio nacional con el aval del gobierno de aquél entonces. México ha vivido los bloqueos comerciales y productivos de las principales potencias imperialistas por la brillante y soberana expropiación petrolera impulsada inicialmente por los trabajadores petroleros y consumada por el gobierno revolucionario de Lázaro Cárdenas. Es históricamente obvia la injerencia y explotación abusiva de nuestros recursos naturales, sin olvidar la presencia y control de ramas productivas, financieras y de comercio por parte del capital monopolista estadounidense durante décadas intensificada a partir de la posguerra en la segunda mitad del
siglo XX.
Hacer un recuento de los hechos de intervención por parte de los gobiernos y fuerzas dominantes en los Estados Unidos es una tarea emprendida por diversos investigadores e historiadores mexicanos y a veces también extranjeros progresistas. Sin embargo solo mencionaremos algunas recientes:
La presión militar y amenazas de intervención directa en 2025 y 2026 más aun a partir de la publicación reciente de la Estrategia Nacional de Control de Drogas por el gobierno de Donald Trump donde se formaliza el uso de las fuerzas armadas estadounidenses en la frontera suroeste, impone metas específicas de decomisos a México y vuelve la cooperación condicionada;
Advertencias de incursión militar terrestre “si ellos no van hacer el trabajo, nosotros lo haremos”;
Designación de los carteles de la droga como organizaciones terroristas, para justificar en los propios EUA operaciones extraterritoriales;
Operaciones de inteligencia en territorio nacional con la complicidad de traidores a la Patria, evidenciadas recientemente en Chihuahua y otros estados gobernados por la oposición;
Presión judicial y acusaciones contra funcionarios estatales con fines de extradición, poniendo a través de los medios al gobierno como encubridor por exigir legalidad en dicho proceso, cuando México ha extraditado a más de un centenar de capos de la droga en los últimos dos sexenios y encarcelado en el país a decenas de miles de delincuentes;
Revocación de visas de medio centenar de funcionarios utilizando esto como castigo y advertencia;
Coerción diplomática al incluir a México como “adversario extranjero”, en una audiencia en el senado de aquél país se ratificó la posición del gobierno estadounidense de considerar a México en sus listas de adversarios y amenazas para la seguridad nacional al nivel de China, Rusia e Irán;
Amenaza de cierre de consulados mexicanos con el inicio de una auditoría integral por parte del Departamento de Estado a los 53 consulados de México con el argumento de que hacen política contra el gobierno estadounidense;
La elevación de aranceles comerciales como chantaje y presión respecto asuntos de migración y narcotráfico;
Financiamiento desde agencias del gobierno de EUA a medios de comunicación y organizaciones políticas encubiertas de sociedad civil opositoras por miles de millones de dólares, como se viene denunciando desde el sexenio pasado, con Biden y ahora con Trump.
En fin, solo por mencionar algunas acciones injerencistas
obvias y más conocidas.
La intervención busca crear condiciones propicias
Ahora bien, hay otro tipo de injerencia que parece imperceptible y que vulnera nuestra soberanía y que busca desarticular la cultura y la vida social de nuestro pueblo e impactar sobre su conciencia y que tiene que ver con los medios, las redes sociales y la propaganda encubierta en ciertas formas de subcultura del cine, música, videojuegos y redes sociales.
No es casual de que en Estados Unidos, en México y en prácticamente en el mundo capitalista los medios estén altamente concentrados y centralizados en grupos
oligárquicos. El control de las conciencias de los pueblos ha sido un objetivo necesario para la supervivencia del sistema y para evitar la pérdida de hegemonía del capital monopolista y financiero contemporáneo.
Los medios de información mundiales son hoy financiera e ideológicamente dominados por los medios estadounidenses estadounidenses. En aquél país los medios son tecnológica e ideológicamente dominantes en prácticamente la mayor
parte de los países en el mundo capitalista. La tecnología de medios pertenece ya a quienes el sistema estadounidense les ha dado la tarea de moldear las conciencias, en primer lugar de los propios estadounidenses. Ha creado una poderosa oligarquía dueña de tecnología y medios a nivel mundial y los ha vuelto los multimillonarios más ricos del planeta. Influyen en nuestros países de manera
aparentemente sutil pero impactan negativativamente en la conciencia y el comportamiento de muchos y ahora trabajan diario sobre las preferencias y gustos de las poblaciones jóvenes y de niños en todo el mundo.
Quiénes dominan los principales medios en los Estados Unidos y en casi todo el mundo:
- Elon Musk: Twitter.
- Jeff Bezos: Washinton Post y Twitch.
- Mark Zuckerberg: Meta, Facebook, Instagram, Watsapp, Menssenger y Threads.
- Ruper Murdoch: Fox News, The Wall Street Journal y New York Post.
- Larry Ellison: CBS, Tiktok, Paramount Pictures, Sky Dance, MTV, CNN (y está comprando en este año: Warner Brothers).
Y otros oligarcas estadounidenses y algunos socios de países capitalistas desarrollados. Todos ellos son los poderosos oligarcas que hoy merodean por los pasillos de la Casa Blanca. Son ellos un soporte ideológico principal del Estado militarista, financiero e imperialista en aquél país; por ahora son alfiles del gobierno de Trump, pero en cierto sentido lo trascienden ya que algunos de ellos han concentrado gran parte de la riqueza de los Estados Unidos a costa de cada día de una mayor pobreza laboral, desempleo, drogadicción y migraciones hacia otros países en el mundo, entre ellos un millón de estadounidenses que ya viven en México.
Algunos ejemplos en México
¿Quiénes son algunos de los principales oligarcas mexicanos comparsas y filiales subordinados en México que dependen de la propaganda e información sesgada de los grandes medios estadounidenses que dominan en el mundo capitalista?
En México como expresión de los procesos de concentración y centralización de los consorcios monopolistas en la producción, la comercialización y los servicios los medios expresan esas leyes de la acumulación que han forjado una poderosa oligarquía que posee el grueso de los medios comerciales; Estos son una fuente ideológica y política de un poder enemigo de las causas populares y que pretende retomar fuerza en los últimos años al haber perdido influencia y presencia principal en el gobierno como lo tenían en la época de los gobiernos burgueses y más aun en las décadas de gobiernos neoliberales.
Algunos de los principales magnates y familias oligárquicas que dominan la radio la televisión y la prensa en México mencionaremos a:
— Emilio Azcárraga Jean, si bien dejo la dirección general de Televisa, sigue siendo el principal accionista individual del emporio, domina la televisión por cable con Izzi y Sky y produce y exporta contenidos masivos de entretenimiento;
— Ricardo Salinas Pliego: dueño principal de TV Azteca, opera Azteca Uno, Azteca 7, adn40, Totalplay y a+ (además es dueño de Electra y otros consorcios y cadenas de comercialización).
— La familia encabezada por Jaime Azcárraga Romandía son dueños de Grupo Formula con radio Formula la cadena más influyente en la radio mexicana.
— Olegario Vázquez Aldir: dueño del grupo Angeles a través del cual opera en Imagen Televisión.
— La familia Aguirre Gómez operan en gran parte del país a través de Radio Centro.
— Familia Vargas que controlan MVS Comunicaciones, además de servicios de internet y entretenimiento;
— Carlos Slim Helú, sin ser empresario de medios, a través del grupo de medios global Prisa influye en W Radio y los canales de los 40 principales;
— Juan Francisco Ealy Lanz Duret es propietario principal de El Universal tal vez el diario más influyente en México;
— Francisco González Sánchez, principal del Grupo Multimedios y Milenio y Milenio Televisión;
— Olegario Vázquez Aldir del Grupo Empresarial Ángeles, dueño de una cadena televisiva y del periódico Excelsior…
— Familia Junco de la Vega dueños del Grupo Reforma que publica Reforma, El Norte (Monterrey) y Mural (Guadalajara) En fin se calcula que once familias controlan las noticias que recibe la población en este país, salvo la que ve y oye
televisión y radio públicas.
Y ¿qué tipo de noticias difunden? bueno no se requiere demasiada investigación para descubrir que la mayoría absoluta son enemigos de las fuerzas populares que hoy luchan por un país más incluyente, menos desigual, justo y soberano. Es conocido que este grupo de oligarcas son enemigos del gobierno actual que impulsa una transformación en la que sean protagonistas principales en el país quienes menos tienen y los trabajadores de las que depende la creación de la riqueza social que hasta hoy todavía se concentra en un segmento social privilegiado.
La injerencia en los asuntos del país sigue teniendo a estos y otros oligarcas como quienes más contribuyen a la confusión ideológica de amplio segmentos de la burguesía y de algunos de la pequeña burguesía mexicana con la intensión de preservar la desigualdad, la discriminación la explotación y la injerencia extranjera en México.
Del pueblo y de las fuerzas progresistas y de izquierda más conscientes dependerá dar una lucha en contra de las ideas antinacionales y antipopulares. Ello es condición para avanzar y profundizar la transformación que hoy vive nuestro
país y descartar a través de una intensa lucha ideológica, las ideas de quienes pretenden regresar al pasado o dirigir nuestro destino desde el exterior. El la intervención en la vida social de concepciones y prácticas que no corresponden a lo
mejor de nuestra historia y a la aspiración cada vez más compartida de una Soberanía Popular y Nacional, no debe tener cabida en el proceso de transformación en marcha. De nosotros y del desarrollo de la conciencia, la organización y la unidad del pueblo depende.
* Por un México Justo, Libre y Soberano
Alfonso Díaz Rey, Agustín Ramírez Agundis, Manuel de la Torre Rivera, Eduardo Ocampo, Magdalena Galindo, Carmen Galindo, Cecilia Madero, Gastón Martínez Rivera, Ana Francisca Palomera, Sandra Céspedes Cruz, Rosa Elena López Escalera, Miguel Ocampo, Fernando Ruiz Noriega, Ignacio López Amezcua, Ignacio Medina.
Imagen de portada: Rebelión.
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