El gobierno de Miguel Alemán enemigo de los trabajadores

El gobierno de Miguel Alemán enemigo de los trabajadores

SOMOSMASS99

Oscar Alzaga* / SomosMass99

Lunes 30 de marzo de 2026


“La organización sindical debe ser independiente, en caso de que no lo sea, no es un sindicato: sólo una simulación o un engaño.”
“La función de un sindicato es defender los derechos e intereses de sus agremiados. A ello se debe su independencia; de otro modo, sería dependiente del patrón, el gobierno o un partido. No defensor de los trabajadores, sólo simularlo".

- Mario de la Cueva. Derecho Mexicano del Trabajo. 1949.


Hay estudiosos que confunden la historia, y afirman que el “charrismo” o control sindical del Estado nació o se fortaleció en el gobierno de Lázaro Cárdenas y que continuó de ahí en adelante, como lo afirma Paz en El Laberinto de la Soledad en 1959, o Pablo González Casanova en La democracia en México en 1965 y Arnaldo Córdoba en La política de masas del cardenismo en 1974 y los seguidores de ellos. Por eso, quizá tampoco se molestan en analizar la política laboral del gobierno de Miguel Alemán de 1946 a 1952, ya que para ellos todo siguió casi igual:

La tutela gubernamental de la clase obrera se inició como una alianza popular: los obreros apoyaron a Carranza a cambio de una política social más avanzada. Por la misma razón sostuvieron a Obregón y Calles. Por su parte, el Estado protegió a las organizaciones sindicales. Pero la alianza se convirtió en sumisión y los gobiernos premiaron a los dirigentes con altos puestos públicos. El proceso se acentuó y consumó, aunque parezca extraño, en la época de Cárdenas, el periodo más extremista de la Revolución. Y fueron precisamente los dirigentes que habían luchado contra la corrupción sindical los que entregaron a las organizaciones obreras. Se dirá que la política de Cárdenas era revolucionaria: nada más natural que los sindicatos la apoyen. Pero empujados por sus líderes, los sindicatos formaron parte, como un sector más, del partido de la Revolución, esto es, del partido gubernamental.

          El laberinto de la soledad. Octavio Paz

Desde luego, entre los tres autores hay diferencias menores y varios rasgos en común: estudian de lejos la realidad, menos las luchas obreras, huelgas, su organización, su crecimiento, alianzas, rupturas y contradicciones, entre sí, con la patronal y los gobiernos de 1910 en adelante, el tiempo que abarca cada uno incluye los gobiernos de Cárdenas y Miguel Alemán de modo similar.

Reconocen a Miguel Alemán como el primer presidente civil (aunque “el hábito no hace al monje”), cuando fue él el primero en usar sistemáticamente el ejército, la policía y las autoridades laborales contra las luchas obreras y sus organizaciones sindicales. Lo que no hizo ni Cárdenas ni Ávila Camacho, ellos si militares. 

En los hechos de 1946 a 1952, el régimen de Miguel Alemán fue profundamente anti obrero, anti sindical, anti agrarista, anticomunista, pro oligárquico y pro yanqui, con un gabinete depurado y corrupto hasta la médula. Enemigo del sindicalismo independiente y democrático, porque ejercían sus derechos: de protesta, libertad sindical y huelga para exigir sus demandas. Para eso, Miguel Alemán utilizó sistemáticamente el ejército para acabar con el sindicalismo libre, sustituyéndolo por otro: el controlado del gobierno, patronal y líderes “charros” principalmente a los grandes empresarios nacionales y extranjeros.

Esos estudiosos solían ver de lejos los sindicatos y más sus luchas, pusieron más atención al conflicto Calles-Cárdenas de junio de 1935 que, a la enorme ola de huelgas obreras, de ese año, que fueron la causa del conflicto Calles-Cárdenas. Con las huelgas los trabajadores exigían a la patronal aumentos salariales, empleo y mejores condiciones de trabajo; ya que la crisis mundial de 1929, trajo una brutal caída salarial y un alto desempleo de 1930 a 1934. 

Esos autores tampoco tomaron en cuenta que de 1935 a 1938 -en 4 años- ocurrió el mayor número de huelgas de toda la historia; ni que la tasa sindical creció al 300% de 1934 a 1940: pasó de 300 mil a 900 mil integrantes, igual que las cooperativas vinculadas a los sindicatos crecen de 778 a 1,715 de 1934 a 1941. En ese marco surgen los mejores contratos colectivos de Trabajo (CCT) y los salarios del siglo XX. Lo contrario de lo que ocurre de 1946 a 1952. Desconocen que a las huelgas no recurren nunca los charros: porque ellos actúan a favor de los patrones. 

Tampoco suelen vincular las grandes obras públicas del cardenismo -reforma agraria y educativa, expropiación petrolera y de los FFCC, etc.- Con las grandes luchas sindicales que precedieron esas obras públicas. Veamos: en 1926 y 27 los ferroviarios hacen huelgas porque luchan por crear un sindicato único del gremio, logran su fundación hasta 1933 un sindicato nacional en todo el país; ellos, a su vez, apoyan a los mineros al enlazarlos e integrar su sindicato nacional en 1934; dejan de ser muchos sindicatos mineros y forman uno solo, con unidad y fuerza; también los ferroviarios apoyan la formación del Sindicato petrolero en 1935, dejan de ser 19 sindicatos y forman uno unificando su fuerza y organización; después los ferroviarios apoyan a los textiles, cañeros y azucareros y otros sectores más.

Los ferroviarios fortalecen su organización sindical, como obra de ellos mismos, antes que nadie. Los ferroviarios van a la huelga en 1936, declarada inexistente, pero Cárdenas nacionaliza los FFCC en 1937 con el apoyo del gremio.

Los petroleros forman su sindicato único en 1935 y demandan en 1936 la firma de un solo CCT, unificando su fuerza, identidad y futuro ante las dos empresas más poderosas del mundo: la Royal inglesa y la Standar Oil yanqui; en 1937, ante la negativa patronal por mejorar el salario de todos, se van a la huelga nacional, pero el presidente Cárdenas les pide levantarla porque afectan toda la economía, en cambio les propone demandar un “conflicto de naturaleza económica”, que permita a la Junta Federal estudiar la economía y poder de las dos enormes empresas y comparar sus economías con las demandas obreras y así acreditar la justeza de sus demandas; al volver a negarse la patronal, se van al amparo contra la Suprema Corte, cuyo proyecto de resolución es de Mario de la Cueva, que resuelve en contra de la patronal extranjera.

Ante las necedades patronales, el 18 de marzo de 1938 el presidente Cárdenas ordena la expropiación de ambas empresas y otras menores; y, el conflicto nacional pasó al plano internacional y los gobiernos yanqui e inglés apoyan sus empresas contra México, no solo importantes por su valor económico, como sobre todo por el valor bélico estratégico, a un año de iniciar la segunda guerra mundial. Así, los preparativos del conflicto y de la expropiación son del Sindicato Petrolero, con la solidaridad de los ferroviarios y de la CTM en 1936 y el apoyo popular. La nacionalización y conflicto internacional los asumió el gobierno de Cárdenas: vive dos años de bloqueo comercial a México, amenazas, etc. Pero estalla la Segunda Guerra Mundial y los yanquis e ingleses tuvieron que dejar en paz a México. La patronal extranjera entonces apostó a que México no podría echar andar la industria petrolera, ya que los técnicos y directivos eran extranjeros. No obstante, serían los obreros quienes pusieron en marcha la industria. Después apoyaría toda la industria nacional los egresados del Politécnico, obra de Cárdenas de 1937.  

Antes de que Cárdenas anunciara a finales de 1936 la reforma agraria -la más importante del continente americano-, van a la huelga los 25 mil jornaleros y sus familias de la Comarca Lagunera, propiedad de extranjeros; luchan y paran labores los jornaleros del henequén de Yucatán y otros asalariados del campo. Porque muchas haciendas siguieron igual que en la dictadura porfirista, ya que Carranza, Obregón y Calles realizaron tibios cambios en materia agraria. 

La reforma educativa de 1931-1933, “la educación socialista”, a la par que impulsa la educación y la alfabetización nacional del pueblo, impulsa la organización sindical del magisterio, que inició desde antes. Pero con Cárdenas toma otra orientación: apoyar las luchas del pueblo: de obreros, jornaleros, campesinos y la de los propios maestros. Los maestros fueron muy importantes en las luchas de la Comarca Lagunera, del henequén de Yucatán y la nueva Italia de Michoacán.

Con los sindicatos existentes desde 1911 -por la caída de la dictadura porfirista- se fueron unificando hasta llegar a participar e influir en el Comité Nacional de Defensa Proletaria de 1935, en 1936 se crea la Federación Nacional de Trabajadores del Estado y en 1938 se forma la FSTSE (Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servició del Estado) y logran constituir el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en 1943. El magisterio sería muy atacado por los gobiernos de Ávila Camacho y Miguel Alemán y por el número de miembros –el mayor del país- tendría un control estatal muy estricto.

En los años cardenistas esos sindicatos y otros, la CTM y el PRM se solidarizan con los republicanos españoles y repudian al fascista Franco, que ganó la guerra civil 1936-1939, por el apoyo de la aviación nazi y tropas italianas, no por la capacidad de las tropas de Franco. Y debido también a la “neutralidad” traidora de Francia e Inglaterra. Los sindicatos y la CTM también apoyaron a las naciones víctimas del eje alemán-italiano-japonés. Igual que Cárdenas y la Nación, los sindicatos y la CTM fueron antiimperialistas y antinazis de 1934 a 1940. Aquella CTM, convocó en septiembre de 1938 a formar la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL) con las centrales de cada país latinoamericano, conformándose una poderosa central internacional que, en 1945, en los Congresos Obreros de Londres y París logra la vicepresidencia representada en Lombardo Toledano.

El gobierno anti-obrero y pro-oligárquico de Miguel Alemán


“Dicen que con la próxima tormenta estallará el Canal del Desagüe y anegará la capital. Que importa, contestaba mi hermano, si bajo el régimen de Miguel Alemán ya vivimos hundidos en la mierda”.

- José Emilio Pacheco. Las batallas del desierto. 1999.


En 1940 subió a la presidencia Manuel Ávila Camacho (1940-1946) coincidiendo su sexenio casi con los años de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). De hecho, se previó la guerra mundial desde 1933, con el arribo de Hitler, por su agresiva política desde entonces, en 1939 invade Polonia e inicia el acto más irracional de toda la historia de la humanidad. Después de 500 años de conquistas y colonialismo Europa, EU y Japón tenían el control del Tercer Mundo, países atrasados, repartidos en colonias con desarrollo capitalista, pero subdesarrollado y dependiente del imperialismo. Que realizó dos guerras mundiales del siglo XX.

De la Segunda Guerra surge la hegemonía de EU entre los países capitalistas y los centros de poder internacionales creados por ellos al formar mayoría: OTAN, OEA, BM, OCDE, ONU, etc. Por otro lado, surge el sistema socialista con la URSS a la cabeza. Y con ellos la guerra fría y la doble polarización política del mundo. Miguel Alemán desde su llagada a la presidencia se definió pro-yanqui y anti-comunista.

El gobierno de Ávila Camacho estuvo posponiendo el pago de deudas que tenía con los petroleros, desde 1943, en particular de Pemex comprometida pagar en 1946, pero no lo hizo. Por lo cual venia protestando el sindicato petrolero con paros de producción y demandas ante las autoridades. Lo cual llevó a que después de varias gestiones del sindicato ante Pemex y las autoridades, sin solución alguna, el 20 de diciembre de 1946 paren labores en Pemex los petroleros.

La respuesta inmediata del gobierno de Miguel Alemán (que llegó a la presidencia el 1 de diciembre), fue con el ejército tomar las instalaciones de Pemex y las instalaciones del Sindicato, llevando a la cárcel al comité ejecutivo y nombrando la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) la nueva dirección sindical a su gusto y subordinación. Ese sería el primer “charrazo alemanista”. El presidente aprovechó la ocasión para modificar el contrato colectivo de trabajo (CCT) la cláusula 36, para abrir la participación de contratistas de la iniciativa privado (IP) y, de paso, reabrir la participación de la IP extranjera. 

Pero como el Sindicato petrolero y sus secciones no eran nuevos en las luchas obreras por la libertad sindical, se adelantaron a preparar el cambio de comité ejecutivo charro por uno independiente y democrático, logrando en la V Convención del STPRM en diciembre de 1947 elegir una nueva dirección con Eulalio N. Ybáñez a la cabeza, a la vez que expulsando a los charros.

Pero en la VI Convención del STPRM de diciembre de 1949 devino en una represión brutal contra los petroleros y acudieron a ella solo delegados “registrados” por la STPS, con la toma del Sindicato y secciones por policías y granaderos, desde entonces se acostumbra la guardia de Pemex con el ejército. Apreciación del Líder petrolero Ybáñez:   

Desde que asumió el poder Alemán, el 1º de diciembre de 1946, la situación había sido tensa y difícil, en su discurso señaló que no permitiría que se violara la ley, que el suyo sería un “gobierno de derecho”; por eso, reclamar las demandas pendientes hacía confiar en Alemán. Pero la respuesta al paro del 20 de diciembre de 1946, fue el inicio de una ofensiva oficial: el primer charrazo del sexenio. Que habrían de seguir en los demás sindicatos nacionales, como el ferrocarrilero, minero, actores, cinematográficos, telefonistas, textiles, maestros, entre los más importantes, de 1946 a 1952.

- Eulalio N. Ybáñez. “Situación Interna 1947-1949”. libro “4 Sindicatos Nacionales de industria.” Ed. Universidad de Sinaloa. 1988.


Por su parte, los mineros desarrollaron grandes luchas en el sexenio de Ávila Camacho, como la huelga general minera de 1944 y obteniendo grandes triunfos también en 1945. Sin embargo, en la revisión de 1948 en que demandó el aumento salarial, la STPS la declaró injustificada e ilegal, argumentando la reciente devaluación de la moneda, como si fuera responsabilidad de los trabajadores. 

La reresión del gobierno surgió en febrero de 1947 en el IV Congreso de la CTM que imponía a Fernando Amilpa al frente de la CTM, lo que no aprobaron varios sindicatos nacionales. No obstante, se impuso por Fidel Velázquez y Lombardo. Lo que llevó a los ferrocarrileros a abandonar la CTM. En ese mismo congreso se adoptó el anticomunismo en la CTM siguiendo la línea del gobierno y el PRI, expulsan al abogado de tranviarios Mario Pavón Flores.

Así las cosas, el sindicato del riel convocó a formar la Central Única de Trabajadores (CUT) a los mineros y petroleros, con la simpatía de electricistas, telefonistas, tranviarios y otros. El 28 de agosto de 1948 inició el gobierno y la STPS las acciones hostiles contra el STFRM, que concluyen el 14 de octubre con el asalto sindical del STFRM, encabezado por Jesús Díaz de León, alias el “charro”, apoyado por el ejército y la policía. La abierta intervención impositiva del gobierno contra los sindicatos independientes, destruyó la libertad sindical de los más importantes.

En la historia del siglo XX, las centrales tuvieron una vida corta democrática y libre, sólo al iniciar, en cambio los sindicatos nacionales han sabido sacudirse el control y retomar los mejores episodios de lucha sindical y de la lucha de clases, con poco apoyo de los partidos de izquierda. Lombardo pese a que apoyó tanto a la CTM de Fidel; con Alemán, también él y sus seguidores fueron expulsados de la CTM. 

El brutal golpe al sindicato ferrocarrilero, siendo el más grande y mejor organizado, repercutió en la CUT y los demás sindicatos nacionales, tuvo un efecto similar al que tuvo en 1959: pagándole a los ferroviarios, el gobierno les pegó a los demás.

“Al celebrarse la VI Convención del Sindicato Industrial de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (SITMMSRM) en mayo de 1950, el gobierno maniobró para imponer como delegados a una serie de líderes favorables a él con el objeto de apoderarse de las diferentes secciones y, seguidamente, del sindicato minero. Anteriormente, en el mes de abril del mismo año, la sección 14 había realizado elecciones para renovar la mitad del comité ejecutivo y en ellas había resultado triunfador Ciro Falconi, considerado lombardista y, por lo tanto, el reconocimiento ilegal oficial había sido a su contrincante”.


“En la VI Convención nacional las delegaciones auténticas representando a 38 800 de los 52 mil mineros, se vieron impedidas de entrar al local de las convenciones por lo que, siendo mayoría absoluta, decidieron llevar a cabo una convención paralela que eligió como secretario general del sindicato a Antonio García Moreno. La convención gobiernista, a su vez, eligió para el mismo puesto a Jesús Carrasco, quien había sido militante cristero y era ahijado del subsecretario de Trabajo…”.

- Jorge Basurto, tomo 11 de La clase obrera en la Historia de México: del avilacamachismo al elemanismo (1940-1952).


El resto de los hechos el lector los puede suponer: el gobierno de Miguel Alemán solo reconoció a los charros y los impuso con la policía, el ejército y el apoyo “legal” de las autoridades, a los mineros.

Pero el peor capítulo minero fue la humillación hasta la ignominia, que fue la lucha de Nueva Rosita, Cloete y Palau de los mineros del carbón de Coahuila, de 1950 y 1951. Habiendo dividido el gobierno al sindicato y sólo reconociendo como válido al ilegal charro Carrasco, obligó a varias secciones a plegarse a sus condiciones por la fuerza. Tocaba en agosto de 1950 la revisión del CCT de Palau con 1300 obreros, al que se negó la empresa y despidió a varios líderes. A ellos se unieron los 6 mil mineros de Nueva Rosita y Cloete, por violaciones a sus CCT contra ASARCO, la poderosa empresa yanqui, de sobra conocida en México por su despotismo y agresividad. También ASARCO se negó a reconocer la representación sindical. 

Por las protestas de los mineros carboneros, la tropa del ejército se apoderó de las minas y convirtió esos terrenos y viviendas obreras en campos de concentración y hasta la cooperativa sindical la ocupó el ejército alemanista, en forma nazi. Y hasta los hijos de los mineros fueron expulsados de las escuelas. El gobierno propago la versión en los medios de comunicación, que se trataba de una acción ilegal y subversiva de los mineros. De varias secciones mineras hubo solidaridad con la huelga del carbón de Nueva Rosita, Cloete y Palau.

En diciembre de 1950, de 5800 mineros de planta, 3600 habían vuelto al trabajo, pero, cuando la empresa ya había contratado a 1500 esquiroles de Carrasco, negando en todo tiempo las empresas negociar con los líderes, claro, con el apoyo del gobierno federal. Como última opción, el 20 de enero de 1951 inició la marcha minera de casi 1500 km., de Nueva Rosita a la capital del país, cerca de 5 mil obreros y algunos con sus familias, 150 mujeres y 40 niños.

El apoyo popular a la caravana minera se hizo notar en Saltillo, en Monterrey y otros lugares, así como en el Distrito Federal. Pero el déspota de Miguel Alemán se negó a recibirlos en Palacio Nacional el 10 de marzo. Y fueron llevados al parque 18 de marzo, convirtiendo ese lugar casi en cárcel para los mineros y sus familias. Nunca fueron reconocidas sus justas demandas ni su sacrificio por las autoridades. El 19 de marzo la Junta Federal comunicó un fallo en contra de los mineros, que “representa la minoría”. El 20 de abril de 1951 regresaron los mineros a las minas, despedidos y sin oportunidades de nada de ningún trabajo, todo les negaron las empresas y el gobierno.

La política de “doble cara” del gobierno de Miguel Alemán: que pregonaba una cosa y hacía lo contrario: fue fama pública, hasta la vida personal del presidente y su familia. La generación estudiantil de la Escuela de Jurisprudencia del hijo supo que nunca asistió a clases y el examen profesional se hizo a puerta cerrada, aprobando su carrera de licenciado en derecho, ante una protesta pública estudiantil.

Del mismo modo el presidente, todavía en funciones, ordenó que se hiciera un monumento a su persona frente a la Torre de Rectoría y, de ese tamaño, con bata, toga y birrete como profesor de la nueva Ciudad Universitaria. La burla no la toleraron los estudiantes hasta que lograron derribar el desmesurado y grotesco monumento a la vanidad, no descansaron.    

Sin la menor duda en el siglo XX el mejor gobierno fue el de Lázaro Cárdenas y el peor el de Miguel Alemán –seguido del de Díaz Ordáz. A partir de 1946 a 1952 se institucionalizó el control vertical de los sindicatos y dirigentes, la división de las organizaciones, los despidos y represión a oposición. Los 6 gobiernos neoliberales de 1992 a 2018 son herederos del alemanismo, sin duda.

Muchos charrazos más ocurrieron en el sexenio, como bien dice Eulalio N. Ybáñez, en los sindicatos de cinematográficos y de actores, textiles, azucareros, cañeros y otros. Y la fama de la corrupción de las autoridades está en obras básicas de la literatura nacional: de Carlos Fuentes en La región más transparente, 1958; de José Revueltas, José Emilio Pacheco y otros. 

Particular interés tiene la obra maestra del cine mexicano Aventurera, de Alberto Gout, de 1949, que narra la historia de una mujer conservadora de alta sociedad y muy moral de Guadalajara, pero que en Ciudad Juárez regentea un cabaret de baile que a la vez es un prostíbulo, donde obliga a jóvenes a prostituirse y con violencia las explota. Una mujer de dos caras: una para Guadalajara, su familia y su moral, y otra para Ciudad Juárez donde explota y obliga a prostituirse a jóvenes. Que de modo obvio es un retrato de aquel sexenio y su doble moral.


Nota del autor:

Por falta de espacio y tiempo no pudimos incluir en estas notas, tres charrazos más, de enorme importancia: el del magisterio de 1949, bajo el mando de Jesús Robles Martínez cuya principal arma fue la corrupción y la compra de líderes del magisterio, desde entonces el sindicato más grande de México; el de telefonistas de 1950, que con la fusión de las dos empresas extranjeras la Ericsson sueca y la ITT yanqui, de ellas surge Telmex, que unifica los dos sindicatos nacionales, predominando el charro por la mano del gobierno; y el caso del SME -cuyo dirigente charro inicia en 1942-, corrompiéndose a lo grande o a lo “Alemán”, y termina destituido en 1952 por los trabajadores del movimiento democrático de “Verónica”.

Para mayor información se recomienda la 5ª edición de Las 100 luchas obreras del siglo XX de 2014. Editada por CENPROS en 1995 la 1ª edición, 1995 la 2ª edición, 2001 la 3ª edición y 2009 4ª edición.


* Oscar Alzaga, es abogado de Sindicato Nacional Minero y de la CIT. Miembro de la ANAD, la ALAL y AIJD. En 2024 llega a los 50 años como abogado de las y los trabajadores y de sindicatos independientes. 

Imagen de portada: Miguel Alemán Valdés. | Foto: Wikimedia Commons.



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