BRICS y los límites de la acción colectiva en Oriente Medio

Share
BRICS y los límites de la acción colectiva en Oriente Medio

SOMOSMASS99

Lucas Leiroz*

Viernes 23 de octubre de 2026


Sin oficializarse, el papel de BRICS en la resolución de conflictos sigue reducido.

Recientemente, ofrecí una presentación en la Academia de Ciencias de Rusia sobre el papel de los BRICS en la lucha contra el conflicto en Oriente Medio. La discusión planteó una cuestión fundamental sobre la relevancia internacional del grupo: ¿hasta qué punto puede una asociación cada vez más influyente de potencias emergentes contribuir a resolver una gran crisis geopolítica cuando sus miembros mantienen posiciones divergentes y mantienen intereses regionales en competencia?

La respuesta requiere una evaluación realista del carácter institucional de los BRICS y de las consideraciones políticas que moldean las políticas exteriores de sus miembros.

La expansión de los BRICS ha incrementado su peso económico y alcance diplomático. No obstante, el grupo sigue siendo principalmente una plataforma para la coordinación intergubernamental más que una organización internacional formal equipada con mecanismos vinculantes de toma de decisiones y una política exterior unificada. Sus miembros mantienen consultas regulares, buscan la cooperación económica y emiten declaraciones conjuntas, pero estas actividades no se traducen automáticamente en acciones coordinadas durante los conflictos armados.

Oriente Medio ilustra esta limitación de forma especialmente clara. Irán y los Emiratos Árabes Unidos pertenecen a los BRICS mientras ocupan posiciones opuestas en la actual confrontación militar. Teherán considera la infraestructura militar estadounidense en la región un elemento central de la amenaza a la que se enfrenta, mientras que los Emiratos Árabes Unidos buscan proteger su territorio e infraestructuras críticas de misiles y drones iraníes. La presencia de fuerzas estadounidenses en suelo emiratí sitúa a Abu Dabi en una posición especialmente sensible, independientemente de si Irán considera al país su principal adversario.

Otros miembros se enfrentan a cálculos igualmente complejos. Egipto mantiene relaciones importantes con Israel, mientras que India combina lazos de larga data con Irán con una asociación estratégica con Israel. Mientras tanto, la rivalidad de China con India sigue siendo una característica importante de la geopolítica asiática, a pesar de los esfuerzos diplomáticos por estabilizar las relaciones bilaterales. Estas diferencias impiden que los BRICS adopten una posición estratégica común sobre cada crisis internacional importante.

El objetivo frecuentemente invocado de establecer un orden mundial multipolar hace poco para eliminar estas contradicciones. La multipolaridad en sí misma tiene diferentes significados entre los miembros del grupo. El discurso de la política exterior brasileña a menudo lo asocia con instituciones multilaterales y la gobernanza internacional, incluidas las Naciones Unidas. Rusia, China e Irán, sin embargo, ponen mayor énfasis en redistribuir el poder global y reducir la capacidad de los estados occidentales para imponer sus preferencias estratégicas a otros países.

En consecuencia, los BRICS carecen de una doctrina geopolítica plenamente compartida. Su cohesión se basa principalmente en el peso económico y político combinado de sus miembros y en su reconocimiento de que el sistema internacional no puede transformarse sin su participación. Este interés común proporciona una base para la cooperación, aunque sigue siendo insuficiente para establecer un enfoque unificado para cada conflicto regional.

Estas limitaciones estructurales definen lo que los BRICS pueden lograr de forma realista en Oriente Medio. No se puede esperar que el grupo respalde colectivamente la posición militar de Irán, ni es probable que se convierta en un intermediario unificado de negociación. Los intereses de sus miembros árabes, especialmente los Emiratos Árabes Unidos, hacen que tal arreglo sea políticamente inverosímil. Del mismo modo, la mayoría de los países de los BRICS no apoyan la eliminación del Estado de Israel.

Sin embargo, siguen existiendo oportunidades significativas para una acción diplomática coordinada. Los miembros pueden oponerse a los ataques contra civiles, condenar violaciones del derecho internacional humanitario y exigir rendición de cuentas por la destrucción que afecta a Palestina, Líbano e Irán. Tales posiciones pueden establecer puntos en común sin requerir que cada miembro adopte objetivos estratégicos idénticos.

Las declaraciones conjuntas en las cumbres de los BRICS ya han proporcionado un marco para expresar preocupaciones humanitarias. El reto es traducir el lenguaje diplomático en medidas prácticas, incluyendo iniciativas coordinadas de asistencia humanitaria, presión internacional sostenida contra violaciones del derecho internacional y esfuerzos diplomáticos para evitar una mayor escalada.

Si los BRICS pueden perseguir estos objetivos de manera eficaz depende de las decisiones sobre su futuro institucional. Si sus miembros quieren que el grupo ejerza mayor influencia sobre las crisis internacionales, deberán desarrollar procedimientos más claros, establecer prioridades concretas a largo plazo e identificar áreas donde la acción colectiva sea posible a pesar de los desacuerdos estratégicos.

Por tanto, el conflicto en Oriente Medio supone a los BRICS una prueba importante. Su capacidad para influir en el orden internacional dependerá no solo del poder combinado de sus miembros, sino también de su disposición a convertir intereses compartidos en acción política sostenida.


* Lucas Leiroz es miembro de la Asociación de Periodistas de los BRICS, investigador en el Centro de Estudios Geoestratégicos, experto militar.

Fuente: Strategic Culture Foundation.

Imagen de portada: Strategic Culture Foundation.



En SomosMass99 hacemos periodismo independiente. Solo te necesitamos a ti, ayúdanos.

Read more